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Por Pamela Fedra Vallet
Tras acordar los términos en que llevará adelante la transición del Gobierno comunal hasta la cesión del poder el próximo 10 de diciembre, el actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, y su sucesor electo, Mauricio Macri, convinieron como eje central garantizar la gobernabilidad.
Durante el encuentro, además del control de gastos y del diseño del nuevo Presupuesto, incluyeron en la agenda de trabajo el plan de inversiones, el análisis del sistema de compras, contrataciones y concesiones y los recursos humanos. El principal tema a tratar ahora será el Presupuesto 2008, donde ya designaron un grupo de trabajo para ocuparse al respecto.
Remarcando su buen trato, Telerman manifestó que planea llevar a cabo “una transición republicana y ordenada para que Macri tenga un conocimiento cabal del estado de la ciudad”. En tanto, el futuro jefe capitalino destacó la “actitud constructiva” que tiene el actual mandatario para avanzar en el “normal desenvolvimiento de la transición porteña”.
Muchas son las especulaciones que surgieron a partir del encuentro que marcó el comienzo del traspaso de mando, y desde los pasillos del Palacio Legislativo están quienes depositan su voto de confianza en una transición ordenada y, por otro lado, quienes descreen que se pueda llevar a cabo de la forma planeada.
Los pesimistas
Pese a que todo indicaría que el traspaso de Gobierno se haría sin inconvenientes, varios son los que ponen en duda o descreen al respecto. Tal es el caso del ex ministro de Hacienda telermanista, Guillermo Nielsen, destituido el pasado año, quien dejó entrever que el déficit económico del gobierno capitalino es uno de los inconvenientes más difíciles de resolver para el jefe de Gobierno, quien además tiene que lidiar con las presiones de Mauricio Macri y su equipo. Además, aseguró que habría un “déficit de 1.200 millones de pesos”.
Como si esto fuera poco, Nielsen le advirtió al sucesor de Telerman sobre los riesgos que corre la transición de los próximos cinco meses. Al respecto, señaló que “si el actual jefe de Gobierno hubiera querido tomar las decisiones de fondo, que son necesarias para solucionar estas cosas, lo hubiera hecho antes”. “¿Lo va a hacer en estos cinco meses?”, se preguntó el ex ministro.
Asimismo, se refirió sobre el gasto del Gobierno en publicidad y acusó que “la gran mayoría de las obras de infraestructura están paradas, ya que se agotaron todas las partidas de espacio público y publicidad en cuatro o cinco meses, porque se puso énfasis en todo lo escénico por cuestiones electorales”. “Existe una acumulación de errores de gestión de diferentes administraciones, que van a ser imposibles de revertir en ese tiempo”, especuló.
Los kirchneristas porteños no perdieron tiempo e hicieron pública su voz, donde dejaron ver que nada de lo que se ve es color de rosa. Todo lo contrario, dicen. Precisamente el jefe del bloque kirchnerista, Diego Kravetz, advirtió que habrá “problemas de gobernabilidad” de aquí a diciembre, e incluso dudó de que el traspaso de mando vaya a efectuarse en la fecha estipulada.
No sólo se tiraron en contra del actual jefe capitalino, sino que también arrojaron piedras hacia el macrismo: “Hay serios problemas de financiamiento y nosotros no vamos a aprobar que Telerman haga el trabajo sucio de Macri. Si Macri quiere echar a 20.000 empleados públicos y endeudar a la ciudad, que asuma ya y lo haga él”, enfatizó el legislador.
Asimismo, el hombre que responde al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, destacó que “el kirchnerismo no fue invitado a ser parte del acuerdo de gobernabilidad, de modo que será un fiscal de la cesión del poder en la Ciudad”, y denunció la existencia de un pacto entre Macri y Telerman.
Al parecer, y dejando de lado las diferencias que el bloque K tiene con los dirigentes del PRO y de la Coalición Cívica, el kirchnerismo -que será la primera minoría en el recinto parlamentario- atraviesa una crisis que parece repercutir internamente también, ya que circulan fuertes rumores de que Fernández tiene intenciones de designar como futuro jefe del bloque K a Aníbal Ibarra (Diálogo por Buenos Aires), situación que alteraría sin duda alguna la composición legislativa, ya que si se confirma esta versión el FpV será la primera minoría.
Los optimistas
Desde el equipo del PRO manifestaron, desde un comienzo, confianza en la palabra del líder de Coalición Cívica, algo que tomó por sorpresa a más de uno. Tal es el caso del hombre de absoluta confianza de Mauricio Macri y futuro jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien se mostró despreocupado por el proceso del traspaso y resaltó que la actual gestión comunal deberá entregar las cuentas en absoluto equilibrio y que Jorge Telerman “tiene herramientas para lograrlo”.
El vicepresidente de Propuesta Republicana destacó, además, que pese a que “seguro que a alguien le vamos a tocar intereses y va a saltar y se va a quejar, creo que van a ser sólo unos pocos”. “Nosotros lo que queremos es que, cuando Telerman nos traspase el poder, las cuentas estén en equilibrio, para eso el déficit de 1.000 millones tiene que llegar a cero. No queremos estar lo más cerca del equilibrio posible, queremos equilibrio, porque cuando se votó el Presupuesto así estaba contemplado”, manifestó.
Otro de los puntos que acentúan el buen diálogo logrado entre Telerman y Macri es la creación de una comisión legislativa acordada por ambos, que se encargará de analizar los proyectos de ley conjuntos. Para el funcionamiento de la misma, el dirigente del PRO designó al actual vicepresidente primero del cuerpo, Santiago De Estrada, al propio Telerman y a Florencia Polimeni, actual diputada independiente que ingresó a la Casa en 2003 de la mano de Macri.
Los neutrales
Los integrantes del disuelto ARI porteño, que conformaron el Interbloque Autonomía Porteña (dentro del bloque Coalición Cívica) -Alejandro Rabinovich, Pablo Failde y Fernando Cantero-, prefirieron mantener una posición alejada y no efectuaron declaraciones al respecto sobre su conformidad o no frente a la buena relación que alcanzó el jefe de Gobierno con su sucesor macrista.
Sin embargo, el diputado Rabinovich hizo pública su desaprobación frente a un proyecto del PRO de suspender la segunda vuelta en los escrutinios de la ciudad. En ese sentido, expresó que “el planteo de modificar la Constitución porteña, para eliminar el ballottage no es más que una idea desacertada e irresponsable que no tiene en cuenta la creciente fragmentación partidaria que vive la ciudad. Si se llevara adelante esta reforma podría resultar electo un jefe de Gobierno con menos del 20 por ciento de los votos”.
“El peligro que se corre con la supresión del ballottage se traduce directamente en la posibilidad concreta de que resulte electo un Poder Ejecutivo débil, con un bajo nivel de legitimidad”, acentuó el legislador en relación al proyecto promovido por el diputado Rodrigo Herrera Bravo.
En tanto, hizo especial énfasis en que “la Constitución porteña fue diseñada para garantizar la pluralidad y la gobernabilidad del distrito, y no hay motivo para modificarla. Con el ballottage al 50 por ciento se permite un voto por convicción en la primera vuelta, que posibilita la expresión de las minorías, al tiempo que se plantea la necesidad de una segunda vuelta que otorgue mayor legitimidad al gobernante electo”, afirmó Rabinovich.
Lo cierto es que si bien tanto Macri como Telerman hicieron público, en todo momento, que mantendrán un diálogo fluido durante los próximos meses, muchos garantizan que es tan sólo una máscara para tapar los intereses que hay de fondo: ¿se tratará sólo de buenos modales?
Al parecer, no será sencillo para el nuevo gobierno, que asumirá el poder el próximo 10 de diciembre, ya que el bloque K y el bloque T parecen empecinados en hacer esa tarea dificultosa. Habrá que esperar que, llegado el momento, esas tendencias queden evidenciadas en el recinto donde se pondrán en juego temas de vital importancia para la ciudad. La Legislatura que se viene promete ser candente. |