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30-7-2007

El flamante ministro de Economía, Miguel Peirano, tiene importantes desafíos que resolver en su corta gestión. Hay varios frentes de tormenta.

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Más allá de la gran expectativa que ha generado en el mundo empresario el arribo de Miguel Peirano como ministro de Economía, se sabe que el flamante titular de esa cartera tiene importantes desafíos por delante.

Es más, uno de los aspectos que complicaba la designación de un ministro de Economía en reemplazo de Felisa Miceli era justamente que había que asumir por un corto período, con varios frentes abiertos.

Y sin duda que el momento del recambio de ministro de Economía ocurre cuando se empiezan a observar el inicio de complicaciones en algunos aspectos de la macroeconomía.

Lejos del entusiasmo oficial con relación a determinadas cifras como el crecimiento económico del año, del orden del 8%; lo cierto es que empiezan a vislumbrarse varios frentes de tormenta para los próximos meses.

El primer punto es la situación energética, donde ya existe una crisis y que es muy difícil que se pueda revertir en el corto y mediano plazo.

Es más, según los últimos informes elaborados por entidades privadas, incluso la Unión Industrial Argentina (UIA), entidad en la que trabajó Peirano durante 10 años, han advertido que la producción comienza a verse considerablemente afectada por la reducción en los suministros de electricidad y de gas.

En el caso de la industria, en junio se vio golpeada la producción por la crisis energética, ya que el nivel de la actividad registró, por primera vez en los últimos dos años, una baja de 0,1 por ciento con relación a mayo.

Además, en el entorno de Peirano se admite que esta tendencia de baja en la producción podría profundizarse en los próximos meses y una de las mayores preocupaciones es el impacto que tendría en el nivel de empleo.

Incluso se menciona que es factible que la desocupación se haya incrementando levemente como consecuencia de la falta de previsibilidad en materia energética.

El segundo frente de tormenta que deberá enfrentar Peirano es la inflación. Ya nadie cree en la cifra oficial, se sabe que el nivel inflacionario real es prácticamente el doble de lo que difunde el Indec.

Y éste es otro punto crucial, ya que la gestión de Peirano tiene por delante buscar las alternativas y los caminos que le devuelvan la credibilidad al Indec, un punto esencial para la evolución de la economía.

Tan esencial que debido a las manipulaciones que se han denunciado por las cifras que el organismo brinda, tampoco se han considerado confiables los datos de la canasta básica de alimentos y hasta la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) está siendo sumamente cuestionada.

En definitiva, Peirano deberá generar una nueva dosis de confianza, encontrar mayor transparencia en los números oficiales y encaminar a la economía hacia un incremento importante en los niveles de inversión, en su corto período de gestión. ¿Podrá sortear con éxito estos escollos?

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