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Donde manda capitán no manda marinero, es una frase que refleja con rigor que un balance sobre las iniciativas sancionadas en el período que abarca el final del menemismo, la transición radical-frepasista, la duhaldista y, finalmente, la que se inició el 25 de mayo del 2003, bajo la batuta de Néstor Kirchner, los legisladores del oficialismo de turno, tanto del Senado como de Diputados, responden a la jefatura del bloque que está en el primer piso de Balcarce 50.
La apreciación surge de un informe pergeñado por Directorio Legislativo, una entidad dedicada al seguimiento y análisis de la actividad legislativa en el Congreso de la Nación, sobre la base de todos los proyectos ingresados por Mesa de Entradas de las dos cámaras.
Las estadísticas demuestran que entre 1998 y 2006 el Poder Ejecutivo consiguió la sanción definitiva del 65,53 por ciento de los proyectos que remitió a la Cámara alta o baja, mientras que los senadores lograron que se transformaran en ley sólo el 4,18 por ciento de sus iniciativas y los diputados el 2,16 por ciento.
Precisiones
Cifras que implican que casi el 96 por ciento de los proyectos elaborados por los senadores en ese lapso, y cerca del 98 por ciento de los proyectos pergeñados por los varones y mujeres, nunca se incorporaron a la legislación nacional, o sea quedaron en los archivos personales de recuerdo.
Las estadísticas más bajas que se registraron con los diputados se dieron en 2006, con la sanción de sólo el 0,96 por ciento, y en 2004 con el 1,49 por ciento de todas las iniciativas formalizadas.
En ese contexto, y como en más de una oportunidad, se reflejara en las páginas de Parlamentario, desde que arribaron desde el sur a la Casa Rosada, Néstor Kirchner, secundado en la máxima tarea por su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación, Carlos Zannini, ha sido un tiempo donde las estadísticas, con excepción del 2005, indican que fue un año legislativo atípico por la parálisis legislativa que produjo la ruptura entre las huestes de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, sólo se aprobaron 65 leyes cuando el promedio anual es de 141. El intercambio de acusaciones entre quien era el presidente de la Cámara de Diputados, el duhaldista Eduardo Camaño, con el jefe de Estado, dio para todo.
En 2003, en el Congreso se aprobó el 75 por ciento de los proyectos que remitió el Gobierno; en 2004 el 72 por ciento; en 2005 el 40 por ciento, después del realineamiento político producido tras el triunfo oficialista en los comicios legislativo, el 79 por ciento.
La estadística también demuestra cómo se comporta cuando se apuesta a la Cámara alta como cámara de inicio: desde 1998 hasta 2006 el Gobierno logró la sanción de 361 leyes iniciando el trámite por esta cámara, mientras que sólo completó el trámite legislativo de 125 proyectos cuando apeló a Diputados.
Pero el Gobierno no sólo lleva la punta en términos de efectividad entre proyectos presentados y sancionados. También es el órgano del Estado que más leyes genera. El 41 por ciento de las leyes sancionadas por el Congreso de la Nación en el período 1998-2006 corresponden a iniciativas de la Casa Rosada, el 37 por ciento a propuestas de los diputados y el 22 por ciento a proyectos de senadores.
De esta manera, queda a la vista, y reiteramos, como siempre lo señaló este medio, que las estadísticas no dejen lugar a dudas sobre quién ejerce el poder: el Ejecutivo, que además de la sanción de estas leyes, cumpliendo el periplo constitucional, cuenta con otra herramienta estratégica: los decretos de necesidad y urgencia.
Una deducción más que lógica: el Poder Ejecutivo ejerce también el Legislativo, una doble tarea, en nombre de las urgencias económicas y políticas, que avasalla la famosa y remanida división de poderes.
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