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Rompecabezas centenario

17-8-2007

Está lejos de ser un solo partido. Ahora hay radicales K, L, C, R, S, entre otras variantes. Aquí publicamos un mapa completo del radicalismo versión 2007.

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Desde que en 1930 fuera derrocado su máximo líder histórico, Hipólito Yrigoyen, el radicalismo nunca volvió a ser lo que era: se consolidó como partido opositor y nunca pudo llegar a ser alternativa sólida. Incluyendo a Frondizi tuvo cinco gobiernos inconclusos y, desde la llegada del peronismo sólo pudo ser actor de reparto. Un partido dominado por las internas que popularizó la frase “se rompe pero no se dobla”. Un chiste peronista dice que para el radicalismo gobernar es un gran dolor de cabeza que se debe transitar entre interna e interna.

Lo cierto es que tras la caída del gobierno de la Alianza, la UCR pareció entrar en su crisis final. Si bien ganó desde entonces en algunos distritos, a nivel nacional la performance fue muy baja y la gran mayoría de gobernadores (y muchos intendentes) decidieron pasarse a las filas del kirchnerismo.

Hoy la UCR parece dividida fundamentalmente en tres: el ala oficialista, que promueve la candidatura de Roberto Lavagna y el titular del partido Gerardo Morales; los radicales K o G (de gestión o gobierno), conglomerado de mandatarios distritales que impulsan la postulación de Cristina Kirchner, secundada por Julio Cobos y los independientes que se oponen a secundar peronistas. También hay quienes apoyan a Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Mauricio Macri…

Además en cada distrito hay alianzas con distintos sectores provinciales. Aquí un raconto distrito por distrito.

Buenos Aires. En este distrito (dominado por el tándem Alfonsín, Storani, Moreau) las tres tendencias se ven muy claras. Los tres líderes partidarios se inclinan por la postulación de Roberto Lavagna e impusieron la candidatura oficial de Ricardo Alfonsín. Rebelde -como siempre- aparece Margarita Stolbizer, quien encabezaría la fórmula de la Coalición Cívica. Vale recordar que tanto el ARI como Stolbizer tuvieron una excelente performance en las últimas elecciones, siempre muy lejos del Frente para la Victoria.

En esta Provincia el radicalismo K está circunscripto en municipios fuertes. Ya se anotaron para respaldar a Cristina y a Scioli los intendentes de Vicente López, Enrique García; de Junín, Mario Meoni; de Pergamino, Héctor Gutiérrez; de Marcos Paz, Ricardo Curuchet; el de San Isidro, Gustavo Posse y el de Mar del Plata, Daniel Katz.

Capital Federal. La interna también juega a dos puntas, aunque ya fue dirimida en las urnas. Por un lado está el ala independentista, liderada por Rodolfo Terragno y Nito Artaza, quienes perdieron las internas. Por el otro, los clásicos encabezados por Jesús Rodríguez, que apoyan la candidatura de Lavagna. Ganaron las internas y llevarán a Ricardo Gil Lavedra como primer candidato a senador. Algunos dirigentes juegan con Macri y López Murphy. También hay quienes están con Carrió.

Catamarca. El gobernador Eduardo Brizuela del Moral está jugando fuertemente con el kirchnerismo. De hecho, fue uno de los primeros en declararse radical K. Sin embargo, al interior de la coalición que gobierna esa provincia (el Frente Cívico de Catamarca) existen sectores radicales que quieren seguir jugando con el radicalismo tradicional, como es el caso de la senadora Marita Colombo y el ex diputado nacional Horacio Pernasetti.

Chaco. Hasta hace un tiempo era la única provincia gobernada por radicales que logró mantener una cierta independencia del kirchnerismo. Aquí el caudillo provincial, Angel Rozas, se ha postulado como candidato a gobernador, y probablemente gane esa batalla. Pese a que ésta sería la provincia radical más pura, en los últimos meses se habló mucho del pase del actual gobernador Roy Nikisch a las filas del radicalismo K.

Chubut. La provincia está desorganizada y sin candidatos fuertes. Tuvo elecciones internas que fueron ganadas por el sector de Lizurume/Maestro. Quien perdió fue Mario Cambareri. El candidato a gobernador será Raúl Barneche. Su candidatura es parte del armado del radicalismo L.

Córdoba. Aquí también aparecen dos opciones claras. La primera y oficial es la de Mario Negri, que logró vencer en las internas provinciales al alfonsinista Carlos Becerra. Tiene el apoyo tanto de Elisa Carrió como de Ricardo López Murphy. Pero muchos radicales también apoyan a Luis Juez (lleva como vice al intendente de Río Cuarto, Benigno Rins) o incluso al candidato oficial Juan Schiaretti.

Corrientes. Gobierna el radicalismo y existe una adhesión absoluta al proyecto K, con lo cual el comité nacional decidió intervenirlo. Los radicales disidentes no tienen mucho peso. El titular del Comité provincial del radicalismo de esa provincia, Sergio Flinta, expresó su queja por la resolución, atribuyéndola a “la coherencia mostrada por el partido (en ese distrito) en su decisión de acompañar la concertación”.

Entre Ríos. Cuando los daban por muertos, el ex intendente de Paraná y actual diputado nacional Gustavo Cusinato obtuvo el 23,3% de los votos en la elección a gobernador y quedó segundo. Los líderes partidarios apoyan a Lavagna. Pese a eso existe una disputa de poder muy fuerte entre el líder local, Sergio Varisco (que perdió en su distrito Paraná, en las últimas elecciones) y otros dirigentes como Fabián Rogel, Raymundo Kisser o Arturo Vera.

Formosa. Aquí el peso del radicalismo es menor, ya que no logra levantar su intención de voto. El senador Luis Petcoff Naidenoff es el candidato que aspira a tener un honroso segundo puesto.

Jujuy. Es el distrito del titular del radicalismo, Gerardo Morales. Su nombre sonaba fuerte para ir como candidato a gobernador, pero las múltiples deserciones de dirigentes hacia las filas kirchneristas (sumado a presiones políticas para que vaya como candidato a vice de Lavagna) lo obligaron a bajarse. En su lugar quedó el histórico Alejandro Nievas, que tiene escasas posibilidades de alzarse con la gobernación. Algunos dirigentes que se pasaron al kirchnerismo: María Minan, la diputada provincial Cristina Romano, el intendente de Palma Sola, Nicolás Vaquera, el concejal de Monterrico, Gustavo Arriaga y la dirigente de La Quiaca, María Elena Burgos.

La Pampa. Aquí el radicalismo parece abroquelado tras la fórmula Juan Carlos Marino-Daniel Kroneberger. Incluso hay quienes creen que dada la división del peronismo local y la falta de figuras fuertes (por distintos motivos ni Rubén Marín ni Carlos Verna son candidatos) podrían llegar a ganar. Del denominado Frente Cívico y Social de La Pampa participan la UCR, el socialismo, el FreGen y sectores del ARI.

La Rioja. Una porción de dirigentes (en su momento cercanos a Jorge Yoma) apoya al actual gobernador Ricardo Beder Herrera. Pero el candidato oficial es el diputado nacional Julio César Martínez (junto al médico Enzo Herrera Páez), quien cerró una alianza con partidos provinciales. Apoya la elección de Lavagna.

Mendoza. El partido centenario está dividido en dos: los de Cobos alineados con el proyecto oficialista y los de Iglesias-Sanz encolumnados en el proyecto lavagnista. Por ahora todo indica que César Biffi (apoyado por Julio Cobos) se alzará con la gobernación. Sin embargo, Iglesias sigue teniendo un fuerte respaldo de la población local. “En Mendoza se respeta muchísimo la investidura del gobernador, y por eso hasta el final de su mandato tiene un altísimo respaldo. Pero ese respaldo no siempre se traslada a las urnas”, dijo un dirigente provincial que abrió esperanzas tanto para Iglesias como para el peronista Celso Jaque.

Misiones. Un importante sector del radicalismo está en el Frente Renovador de Rovira, que de hecho es encabezado en estas elecciones por el senador de extracción radical Maurice Closs. Pero el radicalismo oficial apoya la fórmula del Movimiento de Acción Popular (MAP) que encabezan Pablo Andersen y Jorge Galeano. En la presentación de la candidatura estuvieron dirigentes históricos como el presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical (UCR) Daniel González, el titular de la Convención, Germán Bordón, el presidente del bloque de diputados de la UCR, Norberto “Beto” Hein. Todos dieron su apoyo a Roberto Lavagna en las presidenciales.

Neuquén. El hombre fuerte de la provincia, Horacio Quiroga (intendente de Neuquén) es un radical K.

Río Negro. El reelecto gobernador Miguel Saiz domina por completo la provincia, y es uno de los que encabeza el radicalismo K. La misma posición tiene el ex gobernador Pablo Verani, quien encabezará la lista de senadores nacionales. Sus representantes en el Senado (el fallecido Luis Falcó y su remplazante Jacobo Abrametto) conformaron un bloque unipersonal por disidencias con la conducción radical y seguramente Verani seguirá la misma línea.

Salta. El radicalismo nunca fue fuerte en la provincia. Sólo mejoró su performance en alianza con el Partido Renovador de Salta, que ahora también está dividido. Hoy un amplio sector del radicalismo apoya la candidatura del kirchnerista Juan Manuel Urtubey. Si bien los K serían mayoría, el comité oficial armó una coalición con el MID que denomina Concertación Salteña, que llevará como candidatos a Luis Espeche y Fernando de San Román. Todavía no se definieron las candidaturas a legisladores nacionales.

San Juan. En las pasadas elecciones a gobernador estrenaron la fórmula del UNA (la sigla que promueve Roberto Lavagna). La fórmula Miguel Arancibia-Mario Capello terminó quinta con el 2%.

San Luis. No levanta vuelo. Opositores a los Rodríguez Saá intentaron encolumnarse detrás de la candidatura de Daniel Pérsico. Sin embargo, éste terminó bajándose porque no le daban los números. Incluso hace pocos días el FpV perdió en la capital provincial, demostrando su inmensa debilidad.

Santa Cruz. Era una de las grandes esperanzas del radicalismo no K. El actual senador Alfredo Martínez tenía alta estimación pública y -dado el descontento popular- podían arrebatarle la gobernación al kirchnerismo. Sin embargo, las internas le jugaron en contra. El empresario Eduardo Costa, sin experiencia en política, le ganó por 149 votos al ex intendente de Río Gallegos, apoyado por el histórico Carlos Prades. ¿Disminuyen las chances de la UCR? Hay quienes dicen que sí y quienes dicen que no, dado que podría contar con el apoyo de peronistas disidentes encabezados por Sergio Acevedo.

Santa Fe. Un sector mayoritario apoya al socialista Hermes Binner (conforman el Frente Cívico y Social). Sin embargo, existen radicales disidentes que llevan candidatura con sello propio, que están encabezados por Alicia Tate, esposa del histórico dirigente Changui Cáceres.

Santiago del Estero. Su gobernador, Gerardo Zamora, es otro de los radicales K. En la vereda contraria se encuentra el actual senador José Zavalía -que apoya a Lavagna- absolutamente enfrentado con el mandatario. Recientemente llegaron a las piñas. Una tercera pata está en Héctor Chabay Ruiz, quien se abrió de la estructura tradicional y fundó el Movimiento Viable.

Tierra del Fuego. Hicieron alianza con el Movimiento Popular Fueguino en las últimas elecciones y perdieron a manos del ARI. Se presentaron entonces como radicalismo K, pero fuentes radicales aseguran que fue una estrategia coyuntural. El dirigente más importante de la provincia es hoy el intendente de Río Grande, Jorge Martín, y no se alinea con el kirchnerismo. No obstante la mayoría de los dirigentes provinciales está lejos del comité nacional.

Tucumán. El actual gobernador y candidato a ser reelecto, Julio Alperovich es un hombre que proviene de las filas del radicalismo, situación que cambió hace ya varios años. Hoy los dirigentes radicales están divididos en tres. La fórmula oficial es encabezada por Mario Marigliano y Raúl Martínez Aráoz. Sin embargo, muchos apoyan la candidatura del diputado de Recrear Esteban Jerez y hay quienes están con el actual gobernador.

Como se observa, el mapa está muy fragmentado. Por ahora la mayoría de los distritos apoyará a Lavagna, y eso es lo que hace que éste sea el candidato oficial. Sin embargo, el peso específico del radicalismo en cada distrito no es el mismo: no es lo mismo liderar Mendoza (donde la UCRK gobierna) que liderar la UCR de Formosa que araña el 15% de los votos.

Hoy está lejos de la unidad. La pregunta es si el radicalismo algún día volverá a ser un partido político unificado.

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