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Con el caballo del comisario

14-9-2007

Un estudio de la Fundación Bicentenario demuestra que quien maneja el Estado tiene 78% de chances de retener el poder.

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El fenómeno no es exclusivo de la Argentina, aunque no por eso es menos preocupante: el oficialismo local triunfa en cuatro de cada cinco elecciones para gobernador. El dato surge de un estudio elaborado por la Fundación Bicentenario, que revisó uno por uno los comicios provinciales desde 1983 hasta la fecha.

Desde 1983 hasta ahora se realizaron 154 elecciones provinciales para gobernador o jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo las 12 de este año. Para la investigación se dejaron de lado los comicios iniciales: es decir los de 1983 y los que inauguraron la vida cívica en la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego. Sin registrar los datos de las últimas tres elecciones, hubo en total 127 renovaciones de las cuales en 100 triunfó el oficialismo local y sólo en 27 hubo recambio. Esto representa un 78,74%, número que baja al 78,46% con el reciente triunfo de Hermes Binner en Santa Fe.

¿Pero cuáles son las causas de estos avasalladores números? Gisela Candarle, jefa del Departamento de Investigaciones de la Fundación Bicentenario explica a Parlamentario: “La primera causa es que algunas provincias permiten la reelección directa del gobernador y esto es un punto a favor del oficialismo porque es más fácil mantenerse en el poder. La segunda es que el Gobierno tiene logros para exhibir frente a la oposición que sólo tiene promesas. Y la tercera es que la gente prefiere cierta continuidad y garantías que eso lo da quien está al mando”.

- Pero esto es un arma de doble filo, porque también siempre hay gente que puede estar insatisfecha porque el Gobierno no le resolvió un problema puntual…

- Ese fenómeno se observa más en las grandes ciudades. En el interior pareciera distinto, porque si uno se atiene al análisis objetivo los números son muy contundentes.
En nueve provincias nunca ha habido alternancia partidaria: Formosa, Jujuy, La Rioja, La pampa, Río Negro, Neuquén, San Luis, Santa Cruz y Santa Fe, que recién ahora abandona la lista.

En el extremo opuesto está Tierra del Fuego que tuvo recambio en tres de las cuatro elecciones de renovación; cuatro partidos habrán gobernado la provincia a partir del 10 de diciembre: PJ, UCR, el Movimiento Popular Fueguino y el ARI. En Chubut hubo recambio en tres de cinco, lo cual representa el 60%. Compartiendo el tercer puesto aparecen San Juan y Entre Ríos que tuvieron un cambio de signo partidario en tres de seis renovaciones.
¿Por qué algunas provincias sí permiten cambios? El informe establece dos causas: crisis de gobierno, como el Caso María Soledad, Cromañón o casos de corrupción; y el contexto nacional: “En el caso del 99 donde el país atravesaba una crisis y el PJ perdió en la mayoría de las provincias. Y también el caso del 87, donde también el malestar nacional hizo que perdiera el oficialismo”, explica Candarle.

- ¿Es preocupante esta situación? ¿Habría que hacer algo para revertirla?

- En algunos casos es preocupante. Por ejemplo en San Luis han dominado los Rodríguez Saá la escena política desde 1983 y tratar de que el candidato opositor gane parece casi imposible. ¿Qué hacer? Haría falta un cambio de conciencia y de la política pública: gran parte del interior vive de los planes sociales y está atada al voto clientelar.

El informe concluye con una preocupante pero interesante pregunta que vale citar: a lo largo de esta investigación nos queda una pregunta sin respuesta: “¿Qué dice este contundente reeleccionismo sobre la calidad de la democracia argentina cuando al mismo tiempo los argentinos tenemos una pobre opinión de nuestra dirigencia política?”

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