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Por Pablo Winokur
Para muchos se trata de un fenómeno secundario generado por el ex presidente Eduardo Duhalde, que avaló la presentación de múltiples candidatos justicialistas en la última elección presidencial, otros aducen su ilegalidad argumentando que todos los candidatos deberían ir a internas abiertas, incluso lo califican como una ley de Lemas encubierta. Lo cierto es que más allá de las apreciaciones diversas, las denominadas colectoras no son ilegales, al menos por ahora.
El nombre surgió originalmente luego de que distintos sectores políticos afines al oficialismo pugnaran por tener en su boleta el aval de Cristina Fernández de Kirchner. Los exégetas se siguen peleando para deducir qué significa este término. Hay quienes dicen qué es “colectora”, tal como lo indica su definición original porque colecta los votos de unos y otros y los lleva todos a un mismo caudal; otros toman la acepción lunfarda en que “la colectora” es el camino lateral a la autopista o ruta, por la que se puede circular (en forma más lenta) pero sin pagar peaje.
Sea como fuere se trata de un juego ya habitual para el matrimonio presidencial: del esquema “gana-gana” en que se apuesta a varios candidatos por distrito, de modo de que el oficialismo nunca aparezca derrotado. Y los candidatos también aprovechan la buena imagen de los Kirchner para traccionar votos a su favor.
Así en cada distrito se encontrarán varias listas kirchneristas con distintas denominaciones: Frente para la Victoria, Partido de la Victoria, Partido Justicialista, Coalición Plural (así se denominan los radicales K), entre otras. En el distrito bonaerense la lista del oficialismo logró la adhesión de 430 colectoras, todo un récord. Y la pregunta es inevitable: hasta qué punto esto es legal. ¿No se trata de una manera de que todos los ciudadanos terminen dirimiendo la interna de un partido? ¿O se trata de una ley de Lemas encubierta?
Hecha la ley…
Parlamentario habló con el constitucionalista Félix Loñ para que aclare la situación y su opinión fue tajante: “La legislación argentina no lo prohíbe y no se trata de un fenómeno nuevo”. Aunque no por eso su valoración de los hechos es positiva: “Lo que estamos viendo ahora es que el fenómeno se ha exacerbado y ha superado límites impensables, pero de todas formas esto no es ilegal”, agrega y cuenta por ejemplo el caso de Eduardo Angeloz en 1989 quien fue llevado por dos candidatos a vicepresidentes distintos: el oficial del radicalismo Juan Manuel Casella y la del Movimiento Popular Jujeño, María Cristina Guzmán.
¿Se trata de una ley de Lemas encubierta? “Si bien puede producir algunos efectos similares, no es comparable por la sencilla razón de que en este caso los votos no se acumulan”, contestó el letrado. ¿Qué significa esto? Sencillamente que si bien pueden aparecer desprevenidos que tomen la boleta de Cristina Fernández de Kirchner y terminen votando por error a un intendente (o que tomen la del intendente y terminen votando a Cristina) lo cierto es que el elector tiene la posibilidad de cortar boleta con lo cual los votos de los distintos intendentes que apoyaron a Cristina no se suman entre sí.
El motivo por el cual se suele comparar con la ley de Lemas es que son varios candidatos de un mismo partido que se presentan separados y el electorado termina eligiendo entre dos o más opciones del mismo espacio. Claro que esto es lo que se da en la práctica porque nadie desconoce los orígenes partidarios de cada uno de los postulantes; pero en la teoría y la legalidad, cada uno armó su propio partido o frente y nadie puede impedir que se presenten. Y a diferencia de la ley de Lemas, al no sumarse los votos, esto puede ser un arma de doble filo. Si los hermanos se pelean se los devoran los de afuera. Ejemplos cabales de esto podrían ser Tierra del Fuego, donde hubo dos candidatos K y terminó ganando el ARI; o la ciudad de Buenos Aires donde había dos candidatos de origen peronista y terminó ganando Mauricio Macri.
Solución urgente
Más allá de que es legal, no deja de ser un problema. Por lo pronto la oposición denunció que la proliferación de listas complicará el conteo y por eso surgieron ya pedidos de veedores internacionales para seguir de cerca la elección.
Pero también internamente generó problemas y varios intendentes que jugaron en los últimos años con el kirchnerismo estarían pensando en mandar a cortar boleta contra Cristina, como represalia porque se les ha entregado a sus contrincantes locales sellos del FpV.
Todo esto deja entrever la necesidad de una reforma política. Ya muchos legisladores oficialistas y opositores están elaborando proyectos de ley en ese sentido, que obliguen a los candidatos a ser afiliados al partido por el que se presentan. De ese modo, si un histórico dirigente peronista quiere presentarse por el Partido para la Victoria, deberá desafiliarse del PJ. |