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“Legislamos a la par de cualquier diputado”

21-9-2007

La ombudsman de la Ciudad, Alicia Pierini, quien está al frente del organismo desde 2003, es el oído de los reclamos de los vecinos y demanda a los organismos públicos su solución. Una tarea que se complementa en el ámbito parlamentario.

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Por Julio El Ali

Ser escuchados es el derecho que primero pierde el pueblo de cualquier estado totalitario o dictatorial. En el camino de una mejor calidad de la democracia, en nuestro país funciona cada vez con más eficiencia la Defensoría del Pueblo, un ente que recibe cotidianamente los reclamos de los vecinos, los asesora y busca resolver los problemas frente a la ineficacia de la Administración gubernamental.

Entonces, la Defensoría es clave para resguardar los derechos de las personas frente al Estado y la convivencia en sociedad. En la ciudad de Buenos Aires hay un dato que marca la importancia del organismo: de haberse atendido la advertencia de la resolución de la Defensoría sobre el boliche de Cromañón, no habría ocurrido la tragedia.

Desde diciembre de 2003, el organismo es dirigido por la ombudsman Alicia Pierini -obtuvo en 2002 el Premio Parlamentario por su labor en la Legislatura-, quien dialogó con este medio y destacó la potestad de la Defensoría para legislar, es decir, presentar proyectos en el Parlamento de la Ciudad.

- ¿Cómo es la tarea de la Defensoría?

- La tarea fundamentalmente es la recepción de todos los reclamos de los vecinos de la Ciudad y que apelan a esta entidad como un lugar de asesoramiento o de resolución del problema que no lo puede hacer la Administración pública. Esto se parece mucho al hospital público, porque entra todo por el consultorio externo donde se clasifican los problemas y se derivan según los encuadres técnicos.

- Algún ejemplo para que se entienda mejor…

- Supongamos que una persona está anotada para recibir leche pero en el dispensario asignado no hay, entonces la Defensoría lo que hace es ubicar dónde hay este producto y derivar a esa persona al dispensario con una nota. Este es un simple caso que se resuelve con una mera gestión, pero hay otras más complejas.

- ¿Cuáles son estas situaciones?

- Cuando a alguien se le deniega algún derecho en la Administración y se acercan a la Defensoría como apelando la acción del Estado que, por omisión o falencia, no da respuestas. Aquí operamos para que los organismos públicos consideren la situación.

- ¿Recuerda algún caso complejo?

- Son varios, como cuando viene un grupo de vecinos a realizar una queja porque no se estaban haciendo bien las adjudicaciones de viviendas en un barrio. Otro fue el caso de un docente que le rechazaron su ingreso porque tenía una enfermedad, aunque no impedía realizar su trabajo.

- ¿Cómo procede la Defensoría en estos hechos puntuales?

- En primer lugar los técnicos investigan los hechos y constatan la violación de los derechos avalados por la Constitución. Luego, se dictamina si la interpretación de la norma aplicada es correcta y se asesora a la persona sobre el accionar del Estado. Si es correcto o si se violó algún derecho.

- ¿Cuál es la relación con el Poder Ejecutivo?

- Es una mecánica de trabajo muy profesional, porque cada cosa que se firma tiene fundamentaciones y respeto por el funcionario, ya que tenemos un lenguaje técnico donde se argumenta la defensa sobre un caso. La relación con el Ejecutivo es muy buena porque tenemos una alta recepción de los temas y un diálogo fluido con los funcionarios.

- ¿El Gobierno atiende los reclamos de la Defensoría?

- No le tiene que hacer caso, porque nuestro dictamen es una recomendación no vinculante y, si no están de acuerdo con nuestra argumentación, no tienen la obligación de cambiar sus acciones. Por lo tanto, nuestra virtud debe ser la profundidad de la argumentación.

- ¿Y la relación con la Legislatura?

- El trabajo con el Parlamento porteño es casi de pares, porque la Defensoría tiene la potestad de legislar como un diputado más que presenta proyectos. Hemos presentado muchos proyectos.

- Pero no tienen voto…

- No estamos en el recinto, pero tenemos participación en comisiones y seguimos atentamente el trámite parlamentario.

- ¿Cuál es el mayor reclamo?

- Son todos los temas respecto de la tercera edad, porque la gran mayoría de nuestros abuelos no saben dónde ir y recurren a la Defensoría. Las quejas provienen contra la ANSeS y el PAMI, razón por la cual tenemos contacto directo con ambos para solucionar rápidamente los inconvenientes. Otro de los reclamos son por temas de salud, turnos en hospitales o retraso de entregas de prótesis. También tenemos muchas quejas de los trabajadores del Estado.

- ¿Los vecinos conocen la función de la Defensoría?

- Los porteños conocen sus derechos, quizá no lo saben técnicamente pero los intuyen. Por suerte, el nivel de conocimiento de la Defensoría es bastante alto ahora, ya que publicamos las cosas que hacemos en los medios.

- ¿Qué pasó con la denuncia de los talleres clandestinos?

- Se sigue el proceso judicial de las denuncias penales que se hicieron en su momento.

- ¿El caso de Cromañón?

- Nosotros aportamos muchas pruebas en el expediente judicial y en el juicio político al ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra.

- ¿Se podría haber evitado la tragedia si se tenía en cuenta el informe previo de esta entidad?

- Sí, pero no es el único caso donde existen informes previos sobre causas que luego ocurren y se podrían haber evitado, como por ejemplo la caída de los techos del colegio Mariano Acosta y el cruce de vías del tren de carga de Puerto Madero, donde no hay barreras.

-Entonces no se les presta atención…

-El tema es que nosotros podemos ver antes las cosas, porque nos llegan antes las quejas.

- Pero el Ejecutivo debería tomar en cuenta sus alertas para evitar estos trágicos sucesos...

- Sería lo ideal, pero también la gente sabe que fumar es perjudicial para la salud y sigue fumando.

- ¿Tiene relación con las demás Defensorías?

- Con la Defensoría del Pueblo de la Nación, que dirige Eduardo Mondino, tenemos una relación muy fluida porque intercambiamos casos según la competencia jurídica. Con el resto de las provincias es un contacto más amistoso porque no tenemos competencias cruzadas. También tenemos relación con algunas Defensorías del exterior a través de la Asociación de Defensores del Pueblo.

- ¿Se cumplieron las metas de su gestión?

- Planificamos año tras año nuestros objetivos a través de tres plenarios anuales con el personal.

-¿Entonces está satisfecha con su trabajo realizado?

- Estoy muy satisfecha con los logros.

- ¿Cómo afectaron a su tarea los cambios de Gobierno?

- La tarea de la Defensoría no se ve afectada por los gobiernos de turno, porque el trabajo es como el de un laboratorio, ya que pueden cambiar los directores pero el diagnóstico y la forma de hacer el análisis es la misma. Aunque hay que reconocer que el entorno que rodea a la entidad cambia por la incertidumbre del recambio de los funcionarios.

- ¿Qué espera del mandato de Mauricio Macri?

- Yo no espero nada. Nuestra mirada de referencia no es el Gobierno, sino la Constitución.

- Justamente Macri quería reformar algunos puntos de la Carta Magna...

- Macri no puede reformar nada sino una Asamblea Constituyente, y no hay un espíritu de reforma en la Ciudad.

- ¿Qué problemas visualiza en la Ciudad?

- Infinitos. El problema más grave es la distorsión de la gestión administrativa y el agigantamiento de la estructura pública y la irracionalidad. Los demás problemas son derivados del problema madre, de la mala gestión administrativa deriva la ineficiente mala distribución presupuestaria. Todos los problemas derivan del déficit de la gestión de Estado, porque afectaron los cambios de Gobierno que cada uno trajo su propia impronta.

- El tema de la inseguridad...

- Con una buena Policía se podría cambiar bastante, ya sea propia o no propia, porque la fuerza de seguridad que tiene la Ciudad, además que no es propia, no es buena.

- ¿Qué rescata de su paso por la Legislatura?

- Yo estuve en la primera y en la segunda Legislatura. La primera tuvo abocada más a la discusión institucional para construir las instituciones desde un trabajo intelectual. La segunda continuó esa tendencia, pero sobre el final del mandato empezaron otras modalidades donde ya no se construía, sino que se emparchaban los problemas siguiendo a la realidad desde atrás y según la presión de los grupos de interés salía una ley de una manera o de otra, por lo que el final fue más pobre. Directamente en la tercera se nota que tiene menos trabajo intelectual y funciona más por respuesta a los hechos. De todas maneras, las tres Legislaturas han mantenido la capacidad de diálogo entre las fuerzas políticas sin importar las fracturas de los bloques y su origen partidario, lo que le da una riqueza integral al cuerpo.

- ¿Le gustaría volver a ser diputada?

- No. Luego de los siete años de trabajo legislativo estoy muy afianzada en mi labor y tengo mucho trabajo por hacer en la Defensoría, a la cual hemos profesionalizado en busca de que sea un organismo de calidad institucional avalado por las normas de calidad de gestión de la calificación de la Norma ISO.

- ¿Incide su pertenencia partidaria en su tarea?

- Tengo la prohibición de ejercer la política, al igual que los jueces, por lo que me desafilié al Partido Justicialista para poder brindar garantía de imparcialidad.

- ¿Cómo juega la política?

- Acá la política existe y es el tablero, pero no podemos permitir que la coyuntura se entremezcle con los diagnósticos institucionales.

- ¿Cuándo se le vence el mandato?

- En diciembre de 2008.

- ¿Cuál es su lema de gestión?

- Nosotros no decimos lo que hay que hacer sino que vamos y lo hacemos legislando a la par de cualquier diputado de la Ciudad.

- ¿Qué legisladores se preocupan por sus resoluciones?

- En general todos, según cada área y denuncias.

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