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Me dirijo a “Página 12” para hacer unos comentarios en referencia a los artículos publicados en estos últimos dos meses sobre aborto no punible.
Como autora de uno de los proyectos citados y criticados, quisiera que se me permita realizar algunas aclaraciones pertinentes. Luego de leer las publicaciones lo primero que me surgió era preguntarme si había desinformación o manipulación mediática. Por esta razón agradecería que se publiquen mis palabras para despejar toda sospecha de manejo malintencionado de la información.
Aclaro desde un principio que no es mi propósito defender mi postura ni, mucho menos, exponer de manera completa mi pensamiento sobre el tema. Para eso aconsejo directamente leer los fundamentos del expediente 3088-D-07 donde propongo la modificación del artículo 86 del Código Penal.
Lo que busco en esta breve exposición es corregir algunas equivocaciones y aclarar algunos puntos que no fueron debidamente desarrollados. Y en primer lugar quisiera dejar sentado que es parcial, cuando no desacertado, plantear el debate enfrentando a dos grupos opuestos y claramente individualizados. De la lectura atenta de los artículos se desprende que el Interbloque Propuesta Federal (PRO, MPN, FR) fuese el único que se opone al dictamen mientras que todos los demás partidos y bloques están a favor. Y he aquí la primera certeza: hay legisladores nacionales del Frente para la Victoria, del Justicialismo Nacional, del Peronismo Federal, de la Unión Cívica Radical, de distintos partidos provinciales y hasta del Partido Socialista que tampoco lo apoyan. Porque sucede que este tema excede el marco ideológico y esto lo saben bien todos los diputados nacionales. Si revisan las versiones taquigráficas de su tratamiento en la Comisión de “Acción Social y Salud Pública” encontrarán que muchos diputados que apoyaban el proyecto comentaban las discusiones internas que había dentro de sus respectivos bloques.
Por otro lado quisiera desmentir que nuestra postura sea dilatar la cuestión. En mi caso, al menos, se conoce claramente mi pensamiento desde mucho antes que ingresen estos proyectos en la Cámara. Y en este punto les marco otra equivocación. En el artículo del día 21/9 nombran el proyecto de mi autoría junto con el de la Dip. Ginzburg y concluyen: “Esta primera maniobra no logró impedir que los proyectos consiguieran el dictamen favorable de la Comisión de Salud”. Sólo basta con revisar la fecha de dictamen de la Comisión de Salud y cuándo fueron ingresados los proyectos mencionados, para dar por tierra con ese comentario ya que se presentaron tiempo después.
En el párrafo siguiente del mismo artículo se puede leer que “Pese al optimismo que existe en torno de la pronta aprobación del proyecto en comisión, sus principales promotores saben que su ingreso a recinto será aplazado hasta después de las elecciones de octubre”. Me parece muy ingenuo pensar que el Interbloque Propuesta Federal pueda frenar un proyecto si hubiese tanto convencimiento de parte del oficialismo y demás partidos en sacarlo. ¿No será quizás que al Gobierno no le conviene dar este debate antes de las elecciones?. Lo dejo planteado sin tener una respuesta al respecto. Sólo les aseguro que si hubiese voluntad política, ya sería ley.
En el mismo escrito dejan entrever que la única oposición al dictamen en la Comisión de Legislación Penal será la de los dos diputados del PRO. Personalmente les sugiero que se informen un poco más sobre todas las posturas.
También podemos leer que “Para los diputados del PRO se trata de una ampliación del Código Penal”. Sin entrar en la discusión puntual, aunque sostengo lo mismo, quisiera dejar sentado que el jurista Andrés Gil Domínguez, especialista que defendió el dictamen, expresó claramente que se está ampliando y modificando el Código Penal. Esto puede corroborarse con la simple lectura de la versión taquigráfica de la reunión. Y por eso es que traer estudiosos de la temática puede ser un aporte, siempre y cuando tengan honestidad intelectual y no vengan a hacer apologética de una postura.
Una última observación sobre el artículo publicado el día de la primavera. Dice, al referirse a mi proyecto, que “propone una modificación del Código Penal que restringe el aborto no punible en los casos de fetos inviables”. Esto es totalmente equivocado. Recomiendo que relean, o al menos lean, el proyecto.
Sobre la primera publicación que hicieron sobre mi proyecto de ley (“Leyes para poder echar atrás el reloj” y subnotas; 23/7/07) tengo, también, muchísimas observaciones. Por cuestiones de espacio no me detendré en cada una de ellas pero quisiera realizar una aclaración general: en varios pasajes, y en las opiniones de los especialistas, pareciera manifestarse un completo desconocimiento de mi proyecto. Inclusive llega a hablarse de “inhabilitación especial del doble tiempo de la condena a los médicos que practiquen un aborto” o que “aumenta el castigo a los médicos que lo practican en la clandestinidad”, cuando nada de eso figura en el articulado de mi presentación.
Por último quisiera expresar que este tema, pese a ser polémico, o por eso mismo, debiera debatirse en profundidad y con seriedad. Desde mi punto de vista hay que optar siempre por la vida, tanto de la madre como la de su hijo o hija. Y para eso propongo de forma concreto que el Estado es el garante de generar la igualdad de oportunidades, facilitado el acceso a los medios que posibiliten proteger el derecho a la vida de ambos, haciéndose cargo de todos los costos que demande.
Por todo lo dicho, invito a que sigamos pensando estrategias para desterrar el flagelo del aborto. Todos sabemos que el aborto no es una solución alegre, que se decide así nomás y que no afecta a nadie. Las mujeres que deciden abortar, incluso convencidas, no lo hacen por placer ni como una elección más. Nadie quiere abortar como proyecto de vida. Si se llega a esa situación es porque hay algo más que no podemos dejar de lado al evaluar la situación.
Por un lado es fundamental trabajar fuertemente en la prevención de embarazos no deseados, sin ignorar la contención y acompañamiento de la mujer una vez que este se ha producido. Y, a la vez, necesitamos realmente una verdadera educación sexual integral, articulando la responsabilidad de las familias y el rol de las escuelas. Todo esto sin olvidar que debemos revertir la injusta distribución de la riqueza que no permite la igualdad de oportunidades. En síntesis, debemos trabajar fuertemente en prevención, educación y justa distribución de la riqueza, algo que he propuesto a través de distintos proyectos.
Eusebia Jerez es diputada nacional
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