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Derecho al Congreso

28-10-2007

Abogacía continúa siendo la profesión de la mayoría de los legisladores que no renuevan a fin de año. Creció el número de médicos, docentes y empresarios, en detrimento de los gremialistas.

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Por Julio El Alí

En representación de los habitantes y de los Estados provinciales de nuestro país se conforman dos cámaras parlamentarias dentro del Poder Legislativo, donde pareciese que existe una condición implícita para pertenecer: ser abogado. En la actualidad, de 51 senadores nacionales que continúan su mandato, 23 son abogados, es decir el 45 por ciento. Por su parte, los diputados nacionales que continúan en sus bancas son 127, donde la mayor profesión de los representantes es también abogacía, cuyos índices demuestran que el 34% pasó por la Facultad de Derecho.

Por lo tanto, se puede afirmar que sumando a los diputados y senadores que no se les vence el mandato, es decir 276, 66 son recibidos en Abogacía. O sea el 24 por ciento de los miembros del Parlamento.

Entre las profesiones de los senadores, luego del derecho, se destacan la docencia y la medicina. Los maestros y profesores que cambiaron la silla de las aulas por un banca en la Cámara alta son ocho, mientras que los médicos que prefieren aportar su granito de arena distanciados de los enfermos son tres.

En Diputados se renueva la mitad de la Cámara, por lo que 127 siguen hasta el 2009. De estos, 44 son abogados, lo que indica un 34 por ciento. Luego, la profesión elegida a comienzos de sus estudios universitarios por los legisladores fueron medicina, ingeniería y arquitectura. Los que han recibido título en mano de alguna Facultad de Medicina son once, más allá que se especializaron en otros temas específicos de la salud. Asimismo, los arquitectos son cinco y los ingenieros son nueve.

Cuestión de género

La famosa ley de cupos logró que las mujeres tengan un importante reconocimiento en la esfera política, como es el caso de la candidata a presidenta del oficialismo Cristina Fernández de Kirchner y también de la candidata de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Si bien muchas mujeres ingresarán con el recambio a partir del 10 de diciembre, ya son 42 diputadas y 17 senadoras que tienen asegurada su banca.

La profesión que predomina entre las legisladoras también es abogacía. Sobre 42 diputadas, 14 son abogadas y 8 son docentes. En cambio, en la Cámara alta las damas son por excelencia profesionales de la Educación. Son 8 docentes, mientras que las abogadas son la mitad. Por lo tanto, las maestras y profesoras ocupan un 47% de las bancas que no se renuevan.

Por su parte, el hombre respeta la norma implícita y en su mayoría son abogados. También hay ingenieros civiles, agrónomos, electromecánicos, entre otras especialidades. En números, 25 diputados entre 85 (29,5%) y 18 senadores entre 34 (53%) son abogados.
Sin título

La universidad de la calle, la experiencia de la vida, también es una fuente de preparación para muchos legisladores que militaron desde los sindicatos, o llegaron a la política desde su relación como empresarios o figuras reconocidas del deporte. Este es el caso del piloto de fórmula uno Carlos Reutemann o del mismo Francisco de Narváez, quien no posee un título académico pero es un exitoso empresario de los medios de comunicación.

Los diputados que no tienen título son 17, es decir el 13 por ciento. Mientras que sólo 4 de 51 senadores no han concluido una carrera; el 8 %.

En conclusión, mientras las Plaza de Mayo y De los Dos Congresos están colmadas de palomas, el Parlamento nacional se encuentra dominado por “cuervos”, que desde su estrecha relación con las leyes se vinculan con la dirigencia política y los ámbitos de poder. Igualmente, en la Cámara de Diputados se encuentra una gama de profesiones muy diversas lo que revaloriza el sistema de representación del pueblo. En cambio, el Senado mantiene un cuerpo de abogados en su mayoría.

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