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Una clave en política es tener visión y saber cuándo dar el salto o cuándo alinearse y esperar. Está claro que uno de los puestos donde mejores expectativas se puede alimentar es en las listas del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. Sucede que aunque se ocupen los últimos lugares, siempre se pueden alimentar serias expectativas; sólo es cuestión de paciencia, pues las chances allí son cada vez más amplias.
Un ejemplo cabal lo da la lista de 2005, oportunidad en que la abrumadora victoria alcanzada por el oficialismo permitió el ingreso de 18 diputados nacionales. En otros tiempos, una muy buena elección permitía el ingreso de 16 o 17 legisladores en la provincia de Buenos Aires, pero lo de ese año fue aún superior.
En aquella oportunidad, a las puertas del ingreso a la Cámara baja, quedó el diputado Luis Cigogna. En los días previos a las elecciones legislativas, este representante de La Matanza -muy cercano a Alberto Balestrini y ya por entonces diputado nacional-, confiaba a Parlamentario lo difícil de lograr la reelección, pero con una sonrisa decía no perder las esperanzas.
Y no tuvo que esperar demasiado, ya que en esa elección -en la cual la mayor expectativa pasaba por la pelea por el Senado, que se disputaban nada menos que Cristina Fernández de Kirchner e Hilda Chiche Duhalde- el ingreso de diputados del FpV fue bastante amplio y rápidamente tuvo premio para los que venían en los puestos de retaguardia. En la nómina encabezada por Alberto Balestrini figuraba en tercer lugar Jorge Taiana, quien inmediatamente fue confirmado en su cargo de vicecanciller -luego pasó a encabezar la cartera de Relaciones Exteriores, en lugar de Rafael Bielsa-, cediendo su banca a Cigogna.
Pero hay más espacio, ya que también el diputado electo Sergio Massa, ubicado en el cuarto lugar, reconfirmado para la ANSeS y el lugar quedó para María Teresa García.
Hablábamos de paciencia y eso es lo que recompensa ahora al postulante Nº 21, Rafael Maganini, quien reemplazará a Balestrini, que se mudará a La Plata para ocupar las funciones de vicegobernador bonaerense. A su vez, Julio Rubén Ledesma, otro hombre de La Matanza proveniente del sindicalismo, se convertirá en diputado nacional en reemplazo de Francisco “Barba” Gutiérrez, quien dio la nota al ganar la intendencia de Quilmes. Por lo que un sindicalista reemplazará a otro, pero en este caso ya no irá a engrosar la bancada del FpV, sino que se sumará a las filas del PRO porque Ledesma apoyó a Francisco de Narváez y se postuló como intendente de La Matanza por Unión-PRO.
Pero hay más premio para la paciencia de los diputados relegados. Es que Claudia Bernazza, ubicada nada menos que en el lejano puesto 23, tendrá un lugar en el Congreso, reemplazando en este caso a Graciela Rosso, quien figuraba en el puesto 17 de candidatos y ahora irá a la intendencia de Luján.
Otro cuya espera se verá coronada por la banca es Santiago Nardelli, quien asumirá en lugar de Cristina Alvarez Rodríguez, sorpresiva funcionaria de Scioli. En el caso de que alguno de los actuales diputados emigre -o en lugar de cualquier otro que lo haga en los próximos dos años-, ingresará Marcelo Fernández, quien ocupó el ¿lejano? puesto 25.
Altos cambios
Si bien esta regla que se da más enfáticamente en Diputados, también se cumple en la Cámara alta. Y vale como ejemplo también en este caso la lista de 2005, que sentó en sendas bancas a Cristina Fernández y José Pampuro. Con la salida de la actual primera dama para sentarse en el sillón de Rivadavia, ascendía Graciela Ocaña, pero como ella será ministra de Salud, quien se convertirá en senador nada menos que el segundo suplente: Eric Calcagno, actual embajador en Francia, quien deja vacante ese atractivo lugar para la diplomacia.
En año de elecciones hubo mucho movimiento en el banco de suplentes. Fernando Sánchez ocupó la banca vacante tras la renuncia de Elisa Carrió, mientras que Rolando Ardil juró como legislador en reemplazo del diputado cordobés Daniel Giacomino, quien renunció a su banca para dedicarse a la campaña electoral como candidato a intendente de Córdoba por el partido de Luis Juez, cargo al cual accedió, por cierto.
También Mauricio Macri dejó su lugar en Diputados tras ganar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad y juró en su reemplazo Julián Obiglio. El diputado nacional por Córdoba Eduardo Accastello obtuvo la intendencia de Villa María, donde su esposa Nora Bedano es la actual intendenta y será quien lo reemplace en la Cámara baja. En el mismo sentido, Angel Rozas y Juan Manuel Urtubey renunciaron a sus bancas para pelear por la gobernación de sus provincias. En reemplazo asumieron Margarita Berberaggi y Guillermo Martinelli, respectivamente.
Otro beneficiado fue Rafael Martínez Raymonda, quien asumió como diputado nacional por quinta vez, para ocupar la banca vacante dejada por Jorge Argüello, quien se fue a la ONU como embajador argentino. La perlita fue el conductor de televisión Claudio Morgado, que luego de tantas idas y vueltas, reemplazó a Rafael Bielsa, quien renunció a su banca porteña luego de perder en Santa Fe.
En las pasadas elecciones entraron 20 diputados nacionales por Buenos Aires, pero tras los primeros anuncios del nuevo gabinete nacional, otra vez sobrevino el “efecto dominó”. En lugar del futuro ministro del Interior, Florencio Randazzo, ingresa la radical Silvia Vázquez. Y ya se frota las manos más de uno sabiendo que todo es cuestión de esperar. Están en las gateras bonaerenses Juan Carlos Lorges y Gustavo Dutto, quienes aguardan que los electos Felipe Solá, Daniel Katz o María Laura Leguizamón -por citar sólo algunos nombres de probables funcionarios futuros- ocupen algún puesto en el Ejecutivo nacional o provincial. Es que a todos les queda más que claro que sólo es cuestión de saber esperar.
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