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Por César Montenegro
El área metropolitana conformada por la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, denominada AMBA, tiene una serie de problemas que si no son resueltos de manera conjunta por los futuros gobiernos de Daniel Scioli y de Mauricio Macri no tendrán una solución de fondo que contenga los intereses de ese inmenso conglomerado poblacional. Obviamente esto requiere una solución conjunta, tanto en el espacio como en el tiempo, si no será imposible arribar a una respuesta satisfactoria que contenga a millones de porteños y bonaerenses.
A pesar del cortocircuito producido por la basura y la salud, dos temas centrales de discusión de las futuras Administraciones, tanto Scioli como Macri saben que deberán establecer una agenda en común para resolver estos temas, así como también la seguridad y el transporte urbano.
En ese sentido, en la Legislatura porteña comenzó a conformarse -tal cual lo adelantó Parlamentario en la edición anterior- una Comisión Interjurisdiccional que se encargará de afrontar estas problemáticas de ambos distritos. Uno de los referentes que actuará de enlace en las reuniones preparatorias será el diputado macrista Marcelo Godoy, quien ya comenzó a tomar contacto con quien será el futuro jefe de Gabinete del gobernador electo en la provincia de Buenos Aires, Alberto Pérez.
En los próximos días Godoy se reunirá con Pérez para definir cuáles serán las materias y temas que abordarán en una primera etapa. “Será el primer paso de un esquema que está en construcción para arrimar posiciones, con el objeto de delinear cómo trabajar en una problemática común de dos gobiernos de distinto signo”, afirma Godoy, confirmando así insistentes versiones sobre un acercamiento entre ambos gobiernos electos.
El legislador no se queda con el esquema y la problemática esbozada y abunda en detalles: “Hay temas que competen únicamente a la Ciudad y a la Provincia pero hay otros en los que la respuesta a los problemas requerirá de la acción conjunta de estos dos Estados más la participación del Poder Ejecutivo Nacional; como por ejemplo el transporte, la Cuenca Matanza-Riachuelo, la seguridad, que no da para más, el narcotráfico, la infraestructura de cloacas y servicios en la Provincia, el tema de transporte público de los sectores de menores ingresos, la salud, la educación, los rellenos sanitarios y todo el medio ambiente en su conjunto”.
“En este camino nos guía como luz de esperanza, para no transitar una relación traumática con el Gobierno nacional, el discurso de la presidente electa, Cristina Fernández de Kirchner en el que llamó a deponer actitudes de rencor, odio, de oposición por la oposición misma. Tanto Macri como el futuro jefe de su Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta han manifestado públicamente que tienen la esperanza de que esto se concrete”, se ilusiona Marcelo Godoy aunque sin dejar de recordar que no son muchos los ejemplos de tolerancia que ha brindado la pareja presidencial.
Sobre una supuesta actitud voluntarista respecto de la relación con el Gobierno central el legislador señala que “efectivamente creo que hay que hacer gestos de buena voluntad hacia el Gobierno nacional, en consonancia con el discurso de la presidenta electa, veremos si lo expuesto luego de su triunfo el 28 de octubre fue un juego de palabras o efectivamente significa un cambio de actitud para relacionarse de una manera más cooperativa con el gobierno electo en la ciudad y por supuesto quien siempre da el primer paso toma un riesgo, pero pienso que por la salud institucional del país vale la pena el riesgo que eso pueda significar”, sostiene quien será el encargado de tejer un tramado que garantice la gobernabilidad de su jefe.
Política de Estado
Evidentemente la cercanía con la Casa Rosada y la problemática junta con la provincia de Buenos Aires inquieta a su sector y explica: “Se ha propuesto llevar a cabo un cambio cultural que más allá de las diferencias respetables de tinte ideológico o político, cada uno con sus planes de gobierno, sus visiones, teniendo siempre presente que los críticos problemas que nos acechan necesitan de políticas de Estado que debieran ser planteadas de esa manera desde nuestra parte y desde el kirchnerismo y para que ello ocurra debe ser posible que los planes y programas instrumentados o que se inicien puedan ser continuados por gobiernos de cualquier otro signo. Lo que quiero decir es que para que un programa gubernamental sea política de Estado debiera ser posible su ejecución por parte de cualquier otra Administración más allá, de su color político”, explica en tono de estadista el diputado.
Su convencimiento de que el Gobierno central estaría dispuesto a ceder protagonismo, aun teniendo en cuenta el rotundo triunfo obtenido el 28 de octubre, nacería según el legislador en que “abrumadoramente ganó la presidenta electa, con un 45 por ciento, abrumadoramente ganó el gobernador electo en la Provincia, con un poco mas del 48 por ciento y, abrumadoramente ganó Macri con un 45 por ciento sin contar el ballottage. Es decir, que hablamos de tres dirigentes tremendamente legitimados, -aunque rápidamente se ataja- por supuesto que el vértice superior de este triángulo es el de la presidencia de la Nación, mientras que los de la base corresponde a los mencionados jefes de Estado electos, Macri y Scioli, que obviamente tienen una serie de limitaciones objeto de la discrecionalidad del Gobierno Federal” remata Godoy.
Si bien el diputado del PRO en todo momento trasuntó la voluntad del macrismo de gobernar en consonancia con el Poder Ejecutivo Nacional, tampoco se ahorró críticas al gobierno del presidente Kirchner, sobre el cual dijo que “estos cuatro años de kirchnerismo y los veinticinco anteriores del sistema democrático nos demostraron que han surgido problemas que se fueron incrementando y que si no se los soluciona de manera interjurisdiccional e intergubernamental, no van a tener solución; y más grave aún será para el Gobierno central que tener problemas con Macri o con Scioli, y será cuando deba afrontar situaciones de enfrentamientos con la gente, por situaciones que se han tornado críticas y donde no hay margen para dilaciones, donde se necesita que el Gobierno nacional, ya sea en forma unilateral o en concordancia con los jefes de Estado electos en la Provincia y la Ciudad, comience a resolver temas críticos.
Ante la pregunta de si esa situación de convivencia ideal no se diera, Godoy respondió que “si esto no fuera posible, si lo enunciado fuera sólo una golondrina que no hizo verano, la ciudad de Buenos Aires cuenta con suficientes recursos, materiales, financieros, económicos y por sobre todo humanos, para intentar solucionar estos problemas en la parte que le compete por sí sola, por supuesto nunca los resultados serán tan buenos como serían si la Nación colaborara, pero no somos un Estado inerme, somos un Estado que tiene las potencialidades para iniciar el proceso de solución que requiere la sociedad; pero en lo que sí soy muy optimista es en la relación y cooperación con la provincia de Buenos Aires, donde Daniel Scioli y su futuro jefe de Gabinete, Alberto Pérez, fueron muy tajantes en sus manifestaciones públicas en cuanto a la necesaria integración Ciudad-Provincia”.
Respecto de condicionamientos a los que se vería expuesto Scioli, el legislador porteño sostuvo que “a diferencia de la ciudad de Buenos Aires, efectivamente la Provincia es muy dependiente desde el punto de vista de asistencia financiera, producto de que cedió puntos del Régimen de Coparticipación, lo que traducido en dinero constante ha significado sumas importantes, tanto es así que los dos o tres puntos resignados importan el déficit que la Provincia viene arrastrando; es decir que si la Provincia recuperara esos puntos coparticipables, prácticamente alcanzaría a tener sus cuentas equilibradas sólo haciendo pequeños ajustes en el gasto. Pero como Buenos Aires, tiene profundas necesidades sociales, hacer esos ajustes es muy difícil, se requiere de la precisión de un cirujano, porque está en juego la salud, la calidad de vida o las posibilidades educativas de una gran masa de la población”, responde el legislador macrista.
Pero a continuación remarca que “la Ciudad no es tan dependiente, en la actualidad se autofinancia en un 96 por ciento en virtud de que tiene una situación fiscal muy buena desde el punto de vista tributario. Es decir que los estados se encuentran en situaciones presupuestarias diferentes”.
Más allá de las dicotomías existentes, es imperiosa la integración de estas dos Administraciones, ya que si no logran hacerlo difícilmente puedan resolver los temas que hoy reclaman los porteños y los bonaerenses. Todo dependerá de la buena voluntad de los gobernantes. |