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En un año en el que la actividad en los recintos no fue de la mejor, sino más bien todo lo contrario, la cantidad de personajes del Palacio de las Leyes destacados a lo largo del mismo estuvo en la media habitual. Pero no resulta casual que el hecho destacado por la Presidenta de la Nación a la hora de ponderar al Parlamento, en su despedida del mismo, haya sido la cantidad de legisladores que pasaron este año a los diversos poderes ejecutivos, elegidos por las urnas. Es que los diputados y senadores que más se destacaron a lo largo de 2007 que acaba de concluir no lo hicieron estrictamente por lo que lograron dentro del Congreso, sino por lo que consiguieron en las urnas.
Lo cual está bien y merece su máxima ponderación, pero no deja de resaltar que no fue la actividad legislativa el rol central de nuestros representantes en los últimos doce meses.
Con este prólogo, un repaso de los personajes legislativos que más resaltaron por sus actividades permite una buena evaluación de lo que sucedió a lo largo del año en que, a juzgar por esa buena aceptación que quienes probaron suerte en las urnas, los legisladores se reconciliaron en gran medida con la sociedad. ¿Lo verá así realmente la gente?
Cristina Fernández de Kirchner. Fue sin lugar a dudas el personaje del año en materia política, al punto tal de convertirse en la primera mujer elegida presidente de la Nación a través del voto popular. Quien ejerciera hasta el 10 de diciembre el doble rol de primera dama y senadora nacional, no tuvo esta vez un año legislativo relevante, abocada fundamentalmente a otros menesteres y, bien entrado 2007, a la actividad de campaña. Tampoco hubo proyectos controvertidos, como en los años recientes, que la tuvieran en la trinchera legislativa defendiendo su aprobación. Tras doce años de habitarlo, se despidió del Congreso con un discurso en el que reivindicó la tarea legislativa y abrió expectativas de cara a la institucionalidad que ella encabezará desde el Ejecutivo.
Gerardo Morales. El senador fue reelecto presidente de la Unión Cívica Radical, y alternó su actividad partidaria con la legislativa, donde mantuvo el rol central que acostumbra a exponer. Pasó buena parte del año en campaña, como compañero de fórmula de Roberto Lavagna, quien aceptó que el lanzamiento de UNA se hiciera en la provincia del senador, Jujuy. Mantuvo grandes contrapuntos con los radicales K, expulsando del radicalismo en el transcurso del año a varios gobernadores por su adhesión al kirchnerismo.
Héctor Recalde. El diputado y abogado de la CGT anunció con bombos y platillos en enero mismo que iría por la derogación de los vales de comida. Ese sería, dijo, uno de los primeros temas a abordar por la Comisión de Legislación Laboral que él preside, pero se topó inmediatamente con la decisión del presidente Néstor Kirchner de prolongar por un año más la vigencia de los mismos. Sin embargo, el proyecto siguió su camino y tuvo el toque de gracia cuando el diputado anunció, en el marco de una conferencia de prensa que dio junto a su hijo en el Congreso, que tenía en su poder el video de una cámara oculta hecha a uno de los empresarios que presionaban para cajonear la controvertida iniciativa. En consecuencia, a caballo del escándalo el proyecto ya no encontró resistencias en la Cámara baja y finalmente obtuvo el guiño de la flamante presidenta para su aprobación en el Senado.
Mauricio Macri. El ex presidente de Boca fue uno de los miembros del Poder Legislativo que saltó de allí al Ejecutivo, aunque hubiera renunciado previamente, en plena campaña. Su actividad legislativa fue más bien menguada, pero justificó plenamente haber encabezado en 2005 su lista en Capital, por cuanto en la primera elección que su fuerza ya no pudo contar con su nombre en una elección, el 28 de octubre pasado, los votos de su sector se escurrieron como agua entre los dedos.
Carlos Menem. El ex presidente y actual senador no tuvo un año especialmente activo en materia legislativa, sino todo lo contrario. Pero fue uno de los artífices del peronismo disidente, que armó una fórmula presidencial que encabezó Alberto Rodríguez Saá, aunque la cosecha electoral resultó menor a la esperada. El morigeró la candidatura presidencial por la que clamaba inicialmente por una más modesta y segura postulación a gobernar su provincia, que contradijo una vez más su frase histórica de que “el que ya ha sido Papa no acepta volver a ser obispo”. Fue a todo o nada y perdió a manos de Luis Beder Herrera, en lo que habría marcado su última incursión electoral, aunque con Menem nunca se sabe. En otro orden, las noticias del ex mandatario corrieron por el ámbito personal, con las escandalosas fotos de su esposa Cecilia Bolocco, de la que terminó separándose, y por las revistas de chimentos, con su hijo Carlos Nair -al que reconoció finalmente en público- en la casa de Gran Hermano… Y por el ámbito judicial, reactivándose varias causas en su contra. Terminó el año procesado. Sin dudas, un año olvidable ciento por ciento.
Agustín Rossi. Sus esperanzas de ser gobernador se vieron frustradas en la interna con Rafael Bielsa, pero tras perder la misma colaboró con su vencedor, que terminó haciendo en Santa Fe una elección mejor que la esperada. Pese a recorrer largamente su provincia para esa campaña, Rossi no descuidó la tarea legislativa, que cumplió cabalmente, logrando la ponderación del Ejecutivo por haber sido aprobadas todas las normas que reclamaban desde allí. A fin de año, con varios pesos pesado en danza, fue ratificado al frente del cada vez más nutrido bloque del FpV.
Miguel Bonasso. A fuerza de presionar, logró que se aprobara la ley de Bosques Nativos, que llegó a ser llamada la “ley Bonasso”. La norma que protege a los bosques de la tala indiscriminada avanzaba hacia el cajoneo, pero logró hacerla aprobar en la Cámara baja luego de una singular puja con el kirchnerismo; del Senado, se ocuparon, entre otros, Greenpeace, que con una presión bastante sui generis lograron que fuera aprobada tras varios meses de espera, aunque con modificaciones. Diputados finalmente la convirtió en ley.
Francisco de Narváez. Empezó el año acompañando a Roberto Lavagna, pero con el correr de la campaña y descartando que no sería el elegido del ex ministro como candidato a gobernador bonaerense, se apartó de él. Optó por hacer campaña solo, aunque terminó uniéndose al macrismo, participando de la elección del 28 de octubre como candidato a gobernador, tal cual deseaba, pero sin llevar candidato presidencial. Y no le fue mal, logrando un importante nivel de conocimiento del que antes no gozaba -gracias a una fortuna gastada en publicidad- y unos cuantos diputados que, de todas maneras, no se mantendrán bajo su órbita.
Oscar Aguad. Frustradas las posibilidades de Fernando Chironi para seguir ocupando una banca en el Congreso, tras perder en su provincia, el diputado radical cordobés desplazó a otros aspirantes a conducir la bancada radical de Diputados, confirmada a fin de año como primera minoría del Cuerpo.
Daniel Scioli. Sorpresivamente fue el elegido por el kirchnerismo para ser el candidato a gobernador en un distrito clave para la elección presidencial de Cristina. Fue una jugada sorprendente pero redituable, ya que hasta entonces el titular del Senado había edificado todos sus planes para la ciudad de Buenos Aires. Pero ya como candidato a gobernador, su imagen creció en forma exponencial y terminó cosechando una inimaginable cantidad de votos en el principal distrito argentino.
Miguel Angel Pichetto. Le corre la misma definición que a su colega Agustín Rossi en cuanto a la tarea legislativa. A nivel proselitista, resignó sus deseos de ser gobernador, pero fue candidato a la reelección de su banca, siendo consagrado una vez más presidente del bloque para el próximo año. Un tiempo en el que se augura que, sin la presencia ya de Cristina Fernández, el peso específico de Pichetto será aun mucho mayor.
Gabriela Michetti. Fue sin dudas el año de la flamante vicejefe de Gobierno de la ciudad. La ex titular del bloque de diputados porteños de Compromiso para el Cambio es ahora la presidenta de la Legislatura de la ciudad y muchos le adjudican -con razón- buena parte del triunfo de Mauricio Macri en la ciudad. Para muchos, humanizó la imagen del actual jefe de Gobierno. Para quienes no la conocían, fue toda una sorpresa. Positiva, por cierto.
Jorge Capitanich. Inesperado para muchos, el senador justicialista sorprendió hasta al gobierno kirchnerista con su triunfo en el Chaco. En efecto, ni el Presidente ni la entonces primera dama y candidata presidencial le dispensaron demasiada atención, sin concurrir siquiera a un acto electoral de su candidato, que sin embargo se impuso sorpresivamente sobre el caudillo radical Angel Rozas, quien sólo admitió la derrota al cabo de un largo escrutinio definitivo. A caballo de la victoria, su lista ganó después ampliamente la elección para senador nacional el 28 de octubre. A nivel legislativo, Capitanich volvió a destacarse como siempre, debiendo permanecer en su banca hasta el último día, tras defender el proyecto de Presupuesto oficial.
Adrián Pérez. El diputado del ARI se convirtió en el preferido de Elisa Carrió, quien confió en él a tal punto que llegó a especularse con la posibilidad de que fuera su candidato a vicepresidente. Terminó encabezando la lista de candidatos a diputados nacionales de la Coalición Cívica por la provincia de Buenos Aires, arriba incluso del titular del bloque, Eduardo Macaluse, a quien terminó desplazando de la conducción del bloque. Motorizó las denuncias de corrupción en el Gobierno por el caso Skanska.
Graciela Camaño. Ganó por tercera vez el Premio Parlamentario, otorgado por su destacada labor legislativa, una vez más reconocida. Logró también su reelección, en la lista del Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires.
Sonia Escudero. Tuvo especial protagonismo en la Cámara alta, en el marco del tratamiento de leyes que contaron con su impronta y su voz en el recinto y las comisiones. Mantuvo una activa participación en el Parlamento Latinoamericano, del que es secretaria general y también introdujo modificaciones en la polémica ley de Bosques.
Esteban Bulrich. El diputado del PRO formó una extraña pareja junto al arista Adrián Pérez, en las denuncias motorizadas por el caso Skanska. Su alto nivel de exposición lo llevó a ser elegido por Ricardo López Murphy como compañero de fórmula presidencial. Terminó el año como ministro de Mauricio Macri, para lo cual recibió una licencia de la Cámara de Diputados.
Ernesto Sanz. El jefe del bloque radical del Senado tuvo nuevamente una gestión destacada en ese ámbito y también en la campaña electoral, de la que tomó parte como candidato a vicegobernador del diputado y ex gobernador Roberto Iglesias, por el radicalismo oficial en la provincia de Mendoza. No les fue bien, pero habrá que adjudicarles sin dudas la derrota sufrida por el candidato radical K “cobista” a manos del ex senador Celso Jaque.
Celso Jaque. Logró uno de los grandes batacazos electorales del año, al arrebatarle nada menos que al radicalismo mendocino gobernante el triunfo en esa provincia. Un duro golpe para el ex gobernador Julio Cobos, quien se convirtió en vicepresidente de la Nación, pero llegó al cargo con esa mácula electoral de haber perdido su delfín la elección provincial.
Maurice Closs. Otro de los legisladores que desembarcaron en puestos ejecutivos a lo largo del año. El senador misionero fue el elegido por Carlos Rovira para encabezar la candidatura que al ex gobernador se le negó tras su frustrada incursión plebiscitaria, y se impuso con holgura.
Rafael Bielsa. Una nueva derrota para el ex canciller, pero más decorosa que la que había tenido dos años atrás en la ciudad de Buenos Aires. En principio, Bielsa logró la candidatura santafesina a partir de derrotar en una interna a su ex jefe en Diputados, Agustín Rossi, y luego tuvo una airosa elección, en la que también habrá que adjudicarle parte de la responsabilidad al ex gobernador y hoy diputado nacional Jorge Obeid. Tras el resultado, tuvo la dignidad de renunciar a su banca de diputado por cuanto ocupaba la misma como representante de la Capital Federal, lo cual era lógicamente un contrasentido habida cuenta de haber hecho campaña durante el último año en la provincia de Santa Fe. Como premio a su tesón, el Gobierno quiso otorgarle una embajada en uno de los países centrales, pero el ex canciller rechazó la oferta por cuestiones familiares.
Daniel Filmus. Su paso por el Parlamento es todavía efímero, ya que lleva menos de un mes en su banca de senador. Pero el ex ministro de Educación fue uno de los más destacados a lo largo del año, estando muchas de sus actividades relacionadas con el ámbito legislativo. En el marco de la campaña, hizo importantes gestiones en el Congreso para lograr el traspaso de la Policía. Más adelante, hizo una buena elección en la ciudad de Buenos Aires al frente de la lista para senador nacional, aunque salió segundo, igual que le había sucedido al candidatearse para la Jefatura de Gobierno, que perdió a manos de Mauricio Macri. Aunque el resultado de esa incursión electoral fue positivo, habida cuenta de que logró el primer objetivo, que era arrebatarle un lugar en el ballotage a Jorge Telerman. Se posicionó como un fuerte jugador en el siempre complicado ámbito porteño, de cara al futuro.
Roberto Urquía. Una de las sorpresas legislativas la dio este cordobés al ser elegido nada menos que por la presidenta Cristina Fernández como titular de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara alta. Sucederá en el cargo al chaqueño Jorge Capitanich, pieza clave en el entramado kirchnerista del Senado. Para ello, Urquía debió renunciar a la banca de diputado nacional que consiguió encabezando la fórmula en la provincia de Córdoba. Será un hombre clave en los próximos años en el ámbito del Congreso.
Adolfo Rodríguez Saá. El senador no pasa desapercibido en la Cámara alta, como suele suceder con tantos ex gobernadores en ese ámbito. El ex efímero presidente de la Nación fue uno de los pilares en la conformación del polo opositor que intentaron conformar a través del peronismo disidente, aunque sorpresivamente se bajó de la candidatura presidencial, que quedó reservada para su hermano Alberto.
Hermes Binner. Favorito de todas las encuestas, el ex diputado nacional se convirtió en el primer socialista en ganar una gobernación en la Argentina. Mantuvo su banca hasta el último día y asumió la gobernación santafesina dando fuertes señales de confluencia con el Gobierno nacional, que mandó a su asunción a una distinguida comitiva. Su nombre se posiciona fuertemente como eventual candidato presidencial para 2011 por parte de la oposición. Todo dependerá de cómo le vaya en la gestión.
José María Díaz Bancalari. El titular del peronismo bonaerense encabezó a lo largo del año el bloque Peronista Federal, diluido a fin de año por el vencimiento del mandato de la mayoría de sus miembros. El logró junto a Graciela Camaño la reelección, en el marco de la lista kirchnerista bonaerense, y todo hace prever que se integrará a esa bancada en 2008. De todos modos, subsiste la incógnita en torno a su futuro, habida cuenta de que en los últimos meses se especuló con muchas alternativas para su futuro: presidente de la Cámara de Diputados, presidente del bloque, alguna embajada (que habría rechazado)… Al final, se le ofreció la vicepresidencia de la bancada kirchnerista, que el nicoleño evalúa si aceptará.
Eduardo Macaluse. Ninguneado por su otrora líder Elisa Carrió, el ex jefe del bloque del ARI pasó a encabezar la bancada del ARI Autónomo 8 +, tal el nombre elegido para enmarcar a los legisladores que rechazaron encolumnarse en la bancada de la Coalición Cívica, como deseaba la ex candidata presidencial. Contra ella la emprendió Macaluse inmediatamente después de la elección del 28 de octubre, cuestionando su personalismo y la falta de debate en el seno de la fuerza.
Federico Pinedo. El jefe del bloque del PRO fue la principal espada del macrismo en la Cámara de Diputados de la Nación, constituyéndose incluso en interlocutor legislativo ante el Gobierno nacional en el reclamo por la autonomía de la ciudad de Buenos Aires. Fundamentalmente en lo que tiene que ver con la Policía. Encabezó la lista de diputados del PRO el pasado 28 de octubre en el distrito porteño, consiguiendo la reelección, aunque su lista no pudo lograr la cosecha de votos deseada.
Juan Manuel Urtubey. El joven legislador salteño renunció a su banca de diputado nacional con anticipación a la elección en esa provincia. Si bien tampoco recibió la visita de ningún componentes del matrimonio presidencial durante la campaña, había recibido previamente el guiño presidencial para enfrentar nada menos que al romerismo en Salta. Y, contra todos los pronósticos, lo venció, al cabo de un dilatado escrutinio, con connotaciones parecidas a lo sucedido en la provincia del Chaco.
Fabiana Ríos. La otrora ex diputada nacional del ARI dio otro de los pocos batacazos electorales de 2007, al alzarse con la gobernación fueguina, a la que accedió tras imponerse en el ballotage. En el año de las mujeres, la ex diputada se convirtió también en la primera mujer en ganar una gobernación argentina.
Diego Santilli. El legislador porteño se distinguió tanto en la Legislatura, que terminó el año coronándose Premio Parlamentario en ese ámbito. Y convirtiéndose, además, nada menos que en vicepresidente 1° de la Legislatura porteña, sucediendo en el cargo a una institución como Santiago De Estrada, cuyo mandato finalizó el pasado 10 de octubre. Santilli será entonces uno de los hombres fuertes del oficialismo gobernante en la ciudad de Buenos Aires.
Carlos Kunkel. Ante el silencio selectivo de los Kirchner, la palabra del diputado hiperkirchnerista cobra más valor, por cuanto no suele hablar por hablar, sino que expresa generalmente el pensamiento vivo K. Kunkel fue permanentemente la espada mediática para lidiar con el tema que se presentara, fuera el que fuese.
Rubén Giustiniani. El senador socialista ya no estará solo en el Senado. A partir del 10 de diciembre encabeza la más nutrida bancada de la Coalición Cívica, en honor a su experiencia en ese ámbito y al hecho de haber sido bendecido en su momento para acompañar a Elisa Carrió en la elección presidencial del 28 de octubre, que logró un resultado más que destacado, que le valió el segundo lugar a nivel nacional a esa fuerza.
José Pampuro. El senador bonaerense presidió buena parte de las sesiones del Senado, a partir de que el vicepresidente Daniel Scioli estuvo más absorbido por la campaña electoral bonaerense. Pampuro terminó el año siendo consagrado presidente del Parlamento del Mercosur, convirtiéndose en el primer argentino en ocupar ese cargo.
Alberto Balestrini. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación tuvo especial protagonismo no sólo en esa condición, sino también en el armado electoral bonaerense. Precisamente por eso fue el elegido para acompañar a Scioli en la fórmula bonaerense y suena con fuerza para suceder a José María Díaz Bancalari en la conducción del PJ provincial a partir del próximo período.
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