Por Luis A. Soria
Esta oportunidad es histórica, no la podemos dejar pasar de lado. Nos garantiza una larga permanencia en el poder”. Con esa frase un empinado funcionario resumió en diálogo telefónico con Parlamentario sobre el sentido de las últimas movidas.
El funcionario en riguroso off the record precisó el cuadro de situación diseñado por la mesa chica del kirchnerismo: nadie, tal cual sucedió se puede oponerse a que Néstor Kirchner sea finalmente electo como nuevo titular del PJ. La relación con el movimiento obrero tendrá como principal interlocutor a Hugo Moyano, y en alguna medida, pero lejos a los rebeldes de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Un inventario al que agregó el control parlamentario tanto en el Senado como en Diputados, con lo cual se acabó los problemas para sancionar las leyes que requiera la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
Remarcó -además- que esto es factible por la fragmentación de la oposición. En ese sentido destacó que la centro derecha expresada en Mauricio Macri está abocado a su gestión por largo tiempo y, en ese mismo espacio ubica pícaramente a Elisa Carrió y la Coalición Cívica, en cuanto a la izquierda no se visualiza ningún frente de envergadura, más bien todo lo contrario, y con relación al justicialismo residual -los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, entre otros- y la UCR, el hombre más que opinar se dedicó a las chanzas. “No tienen ningún peso a la hora de las decisiones”, dijo.
También el funcionario y otros dirigentes, admitieron a este medio que el regreso a las fuentes significaba un paulatino adiós al transversalismo, la centroizquierda y la Concertación Plural y otras especies que en los albores del gobierno de Néstor Kirchner generaba expectativas en vastos sectores del progresismo peronista y de sectores que acompañaron a Fernando de la Rúa y Chacho Alvarez.
En marcha. Otro integrante de la mesa chica, conformada, según las fuentes consultadas por Néstor Kirchner, Alberto Fernández, Juan Carlos Mazzón, Eduardo Fellner, Alberto Balestrini, José Pampuro y Miguel Angel Pichetto, entre otros, confió en que la reorganización del PJ no tiene regreso, y que el primer paso es convocar al PJ bonaerense para que José María Díaz Bancalari y Balestrini designen los nuevos congresales, dado que los actuales tienen el mandato vencido, al igual que los de Santa Fe y Río Negro, entre otros distritos. La sugerencia partió de quien es el ingeniero electoral, el diputado nacional peronista bonaerense Jorge Landau, un servidor todo terreno, antes para Carlos Menem, Eduardo Duhalde y ahora para Néstor Kirchner.
Landau precisó los pasos a seguir para no tener contratiempos: el proceso de normalización del partido -intervenido desde septiembre del 2005 por la Justicia Electoral- comenzará con la convocatoria de un congreso nacional a mediados de este año, oportunidad en que podría ser electo presidente del Consejo Nacional el hombre del sur, en reemplazo de Eduardo Camaño, y recién ahí definir los siguientes pasos. Uno de los asistentes a una de las últimas reuniones reveló a Parlamentario que Mazzón sugirió que si “es por unanimidad, no hace falta convocar a internas”.
Una síntesis del panorama político que se complementa, en función de continuar siendos moradores de la Casa Rosada por un largo tiempo.
En tanto en el Congreso de la Nación. José Pampuro, Miguel Angel Pichetto, Nicolás Fernández, Eduardo Fellner, Agustín Rossi y Carlos Kunkel, entre otros ya tienen la misión de garantizar la disciplina a la hora de las votaciones, una tarea más que liviana ya que en ambos recintos el kirchnerismo tiene el control total.
En cuanto a los aliados que contribuyeron a que desde mayo del 2003 arribe el matrimonio del sur a la Casa Rosada, descuentan que nadie sacará los pies del plato. “No tienen margen para nada”, dijo el funcionario, al tiempo que remarcaba lo del verdadero sentido de las movida: larga vida al kirchnerismo o sus herederos en el poder.
Salvo, como aclaran, que se desmadre la economía, entonces otra será la historia, aunque el oficialismo tiene la tendencia de imaginar los cursos de acción de la política, sin tener en cuenta de que nada es fijo y que se congela de acuerdo al gusto del autor. Este regreso a los orígenes lo demuestra, o no.
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