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En una entrevista exclusiva con Parlamentario, el vicepresidente segundo de la Cámara baja, Walter Martello, criticó la política de “sólo anuncios” del flamante gobernador Daniel Scioli y advirtió sobre la posibilidad de un “uso discrecional” en el manejo de los recursos provinciales. A su vez, respaldó la decisión del Ejecutivo de crear un Gabinete interministerial para luchar contra el consumo de paco en la Provincia. Tras las sesiones maratónicas en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo logró el aval a los proyectos clave para la Administración pública, el legislador continúa sus labores.
- ¿Qué balance puede realizar sobre el primer mes de Scioli frente a la gobernación bonaerense?
- El primer mes de gestión del actual gobernador se puede sintetizar en una serie de anuncios. Se trata de medidas a futuro que, lamentablemente, no tienen un correlato en la realidad. Un ejemplo de ello fue el pedido de declaración de emergencia edilicia del Servicio Penitenciario y de los edificios de la Policía de la Provincia -aprobada por ambas Cámaras-, al igual que la decisión del gobernador de recomponer los salarios de los empleados públicos. Ambas medidas no tienen la asignación de los fondos en el cálculo de recursos recientemente aprobado. El Presupuesto sólo contempla un aumento del 4 por ciento, en comparación con 2007, en el área de bienes y servicios.
- ¿Por esta razón fue que la Coalición Cívica se opuso a ambos proyectos?
- Por ello y porque además el presupuesto le otorga una serie de facultades al Gobierno para reasignar partidas y para pagar sus deudas con el Gobierno Nacional, medidas que deben ser consultadas en la Legislatura y que convierten al presupuesto en una ficción. También nos opusimos a que el Ejecutivo tenga plazo hasta el 1 de abril próximo para otorgar las planillas analíticas de los gastos provinciales.
¿Cuál es el peligro o el riesgo de que el Gobierno haya accedido a estas facultades y a estos plazos?
- Puede haber discrecionalidad absoluta en el manejo de los recursos, ya que al aprobarse el monto global del Presupuesto, sin saber en qué se va a gastar, el gobernador puede asignar los recursos conforme a su antojo. En este punto, Scioli no se diferencia de la gestión de (ex gobernador Felipe) Solá. Con estas medidas, se dejó en claro que se trata de la continuidad de un ciclo y no del inicio de una nueva etapa. Se trata de una cuestión que nos asombra porque deja pasar una oportunidad importante al amparo del casi 50 por ciento de votos que obtuvo en las últimas elecciones.
- La Coalición Cívica no sólo le dijo no a Scioli respecto del Presupuesto, sino que también rechazo el pedido de postergación del cobro del llamado “impuesto a la riqueza”...
- Nosotros planteamos la derogación de la ley porque consideramos que es inconstitucional. Lo advertimos en su momento y la Corte Suprema de Justicia nos terminó dando la razón. Esta suspensión va a terminar, finalmente, en la derogación, porque no hay reforma de la ley que permita sacarle el calificativo de “inconstitucional”.
- Aunque no tuvo repercusión mediática, el actual Gobierno bonaerense intentó aprobar un proyecto referido a las facultades del Tribunal de Cuentas de la Provincia. ¿Cuál es el alcance de la propuesta?
- Se trataba de una amnistía que consistía en archivar las causas pendientes que podían tener tanto intendentes como funcionarios del Gobierno provincial con el Tribunal de Cuentas. Cuando intentaron ingresar el expediente a último momento para su tratamiento sobre tablas, nosotros nos opusimos porque consideramos que es una medida absolutamente escandalosa porque da vía libre a la corrupción y a la impunidad.
- ¿Qué piensa de la decisión de Scioli de armar un Gabinete interministerial para luchar contra el consumo de paco?
- Estamos de acuerdo con la medida porque por primera vez el Gobierno coloca este problema en la agenda de políticas públicas. Esperemos que no sea sólo un anuncio y que Scioli recupere el concepto de prevención que Solá y sus ministros abandonaron hace ya cinco años degradando a la Subsecretaría de Atención de las Adicciones y otorgándole un presupuesto 10 veces menor que, por ejemplo, el destinado a publicidad oficial. El problema del paco no es un problema de seguridad y lucha contra el narcotráfico sino que hay que pensarlo desde el lado de la desigualdad y la marginación de los cientos de miles de chicos que lo consumen. |