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Todos con doble apellido

8-2-2008

Cristina Kirchner está decidida a dar un cambio en la ley del Nombre. El texto oficial ignora otras iniciativas de avanzada

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Por Julio El Ali

Sin duda que un hijo es el ser más amado de los padres, que increíblemente al nacer ya trae consigo un primer problema que algunas parejas lo solucionan fácilmente y sin embargo para otras es un dolor de cabeza: decidir el nombre del bebé. Ahora con la nueva propuesta enviada por el Poder Ejecutivo, se sumaría o no otro problema. Por lo menos así lo reflejan las primeras reacciones que pudo constatar los diferentes medios de comunicación, una vez conocida la noticia.

Las páginas de Semanario Parlamentario vienen reflejando desde el ingreso del proyecto de ley del Poder Ejecutivo para modificar la ley del Nombre en 2006, que la concepción machista de la sociedad argentina se refleja en los acalorados debates que se vivieron en la Comisión de Legislación General del Senado y los continuos roces de la ex diputada Ana María Monayar con sus pares por impulsar una iniciativa donde el primer apellido no sería el del padre, sino el de la madre.

En la convocatoria a sesiones extraordinarias pedida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se incluyó el tratamiento de la modificación de la ley del Nombre, Nº 18. 248. Si bien se creyó en un primer momento que el proyecto a tratar por ambas cámaras sería el de la diputada Monayar, fuentes parlamentarias aseguraron que la iniciativa a debatir es el proyecto del Poder Ejecutivo (427/06-PE) que plantea adecuar la norma a las nuevas realidades sociales, cuya mayor modificación es la implementación del doble apellido.

Doble discusión

En una entrevista exclusiva con Parlamentario la ex diputada Monayar disparaba que “el doble apellido no sirve para nada”. Esta discusión se dio durante todo el 2007 en la Comisión de Legislación General del Senado, que finalmente emitió un dictamen favorable y salvó algunas diferencias que mantenían algunos senadores, sin distinción de partido.

La mayor preocupación para algunos legisladores norteños era el caso de un hijo de madre soltera, sin reconocimiento de su padre. Según estos senadores, este tipo de casos quedaría estigmatizado, ya que el chico debería repetir el apellido de la madre o tendría uno solo. Es decir, hijo de María González, se llamaría Martín González González. Esta apreciación se modificó dando la opción a que la madre puede inscribir a su hijo con sus dos apellidos y no deba repetir el primero.

Sobre este proyecto del Gobierno Monayar decía que “esta iniciativa no reconoce a la mujer en toda su dimensión de la maternidad, porque para hacerlo de verdad se debería inscribir a los hijos con el apellido de la madre”, en primer lugar. Sin embargo, coincide en la evolución de eliminar la obligación de utilizar el “de” como apellido matrimonial para la mujer. Pero sorprende con la particular propuesta que el hombre puede usar el apellido de su esposa, igualando las condiciones matrimoniales.

Tanto la ex legisladora como la actual diputada Nora César, quien es cofirmante del proyecto de la cordobesa, afirman que la iniciativa más adecuada sería inscribir a los hijos con el apellido materno, ya que reconocemos el rol verdadero de la madre y así evitaríamos que en una familia donde los padres ya tenían hijos de otras parejas, no tengan niños con apellidos distintos.

En cambio, una encuesta realizada recientemente obtuvo un mensaje contrario, ya que el 63 por ciento de los votantes por Internet han dicho estar en contra de utilizar primero el apellido materno. Lo que sorprendió a las diputadas, quienes aseguran que sí se puede hacer este cambio cultural en la sociedad argentina, ya que “con solo un poco de sentido común de los legisladores se podría adoptar a la realidad”. Este cambio es radical y conlleva varios puntos críticos, cuya fundamentación “es para proteger, unir y resguardar la unidad familiar y estrechar vínculos entre la madre y su hijo”.

Por lo tanto, en los pasillos del Congreso todavía se duda de que los próximos argentinos tengan doble apellido, pero es casi un hecho que se apruebe la norma enviada por CFK. Ahora bien, la pregunta sería ¿qué utilidad le dará la sociedad? y ¿qué impacto real tendrá el cambio?

Las razones de Cristina

“Se propone una modificación integral de la ley del Nombre, Nº 18.248, con un criterio más amplio, a fin de contemplar las mutaciones que presenta la sociedad argentina hoy”, dice el texto del proyecto enviado por el Gobierno que incorpora el doble apellido.

La iniciativa mantiene el criterio de la elección del nombre de pila correspondiente a los padres, y se reafirma que se trata de un derecho que podrá ser ejercido en forma indistinta por cualquiera de los progenitores, con la finalidad de evitar conflictos posteriores a la inscripción del recién nacido. Sólo se incorporará “un concepto más amplio y abarcativo, prohibiendo la inscripción de los nombres cuando fueren lesivos a la dignidad de la persona”.

Se trata de solucionar el problema que se suscitaba con la reiteración de nombres idénticos a los de uno o más nombres de hermanos vivos siempre y cuando, al menos uno de los nombres de pila, permita identificar e individualizar a un hermano de otro. Asimismo, se incorpora una “trascendente modificación en cuanto a determinar expresamente que la filiación determina los apellidos, especificándose en cada caso como se aplicara dicha regla general. De ese modo se pone fin a los múltiples conflictos que suscita la normativa vigente que requiere el acuerdo de ambos progenitores para la adición del apellido materno”, detalla el fundamento del proyecto.

Y agrega: “es dable destacar que la modificación precitada representa un avance sustantivo en el concepto y resguardo del derecho a la identidad de los menores, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la ley Nº 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes”. A la vez que significará la adopción de medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer, en concordancia con la Convención Sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. En tanto, la norma, al fijar que el orden de los apellidos será el paterno y materno, por imperativo legal, mantiene la tradición y costumbre arraigada en nuestro país de inscribir a los hijos con el apellido paterno. “Se ha creído conveniente, como excepción y mediante el ejercicio conjunto de ambos progenitores de la posibilidad de solicitar ante el Registro Civil la inscripción del hijo con el apellido compuesto del padre, haciendo extensiva la posibilidad de adicionar el apellido compuesto de la madre, con la limitación de no exceder los cuatro apellidos”, aclara el proyecto.

Por último, propone ampliar la opción para la mujer casada de añadir a su apellido el de su marido precedido por la preposición “de” y, a fin de modificar normativas discriminatorias respecto de género, se hace extensiva dicha opción al marido.

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