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Los proyectos de reforma laboral del denominado “Paquete Recalde” pasaron por el Senado sin pena ni gloria. La mayoría de los 30 proyectos cayeron sin ser siquiera tratados por una comisión no lograron el quórum necesario en casi todo el 2007 y tampoco logró reunirse en lo que va del 2008. Desde la presidencia de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, a cargo de Gerardo Morales, se defienden y aseguran que no es culpa de ellos. “El oficialismo no da el quórum”, se quejan.
De hecho sobre fin del año pasado se vieron obligados a usar el artículo 101 del reglamento del Senado (ver recuadro aparte), para forzar dictamen sobre varios de los proyectos.
No obstante, cuando se hace una renovación de la Cámara caen automáticamente todos los dictámenes, con lo cual habrá que empezar todo de nuevo.
El 27 de febrero de 2008 se hizo la primera reunión de comisión del año. Allí se acordaron algunas cuestiones que ya habían sido discutidas previamente en la reunión de asesores.
1) Todos los dictámenes caídos de los proyectos ingresados durante 2007 se volverían a firmar sin más trámite.
2) Los proyectos de 2006, que ya perdieron estado parlamentario, pero que habían logrado dictamen en la comisión, se volverían a presentar bajo firma de algún legislador, como una muestra de buena voluntad.
3) Aquellos proyectos anteriores al 1° de marzo de 2007, que ya caducaron no habiendo logrado dictamen de comisión, quedarán en el olvido y en todo caso será la Cámara baja la que deberá volver a insistir sobre ellos.
Los proyectos que serán re-presentados serán básicamente tres. La licencia por paternidad, la modificación al código de minería para prohibir el trabajo de menores y una modificación al artículo 17 bis del Contrato de Trabajo que refiere a una modificación operativa sobre “desigualdades entre las partes”. Sólo eso.
¿Cuáles quedan sepultadas para siempre o hasta tanto Diputados vuelva a activarlas? Un proyecto de Claudio Lozano sobre acoso sexual, la del “Conocimiento de embarazo al momento del despido”, aplicación de norma más favorable al trabajador, extinción del trabajo por quiebra, sistema de control de personal por parte de los sindicatos y el conocimiento de los trabajadores respecto a esos controles.
Y, por último, cayó un proyecto sobre la obligatoriedad del empleador de entregar al trabajador “constancia documentada de los aportes”. Por supuesto quedan en vigencia para su tratamiento en el Senado todas aquellas iniciativas sancionadas durante 2007.
¿Pero qué pasó en el medio? ¿Por qué las iniciativas que en su momento fueron impulsadas por uno de los legisladores más influyentes de la Cámara baja -como lo es Héctor Recalde, titular de la Comisión de Trabajo- no prosperaron luego en el Senado?
Como siempre hay dos versiones. Una on y otra off. La primera indica que los senadores del oficialismo solicitaron más tiempo para poder evaluar la propuesta y generar los consensos suficientes de cara a lograr una versión superadora de la legislación propuesta y de modo de aunar los intereses existentes entre los distintos sectores de la economía. La versión en voz baja es: “ninguna ley laboral saldrá si no tenemos el visto bueno del Ejecutivo”.
Pero el problema es que el oficialismo no quiere parecer contrario a los intereses de los trabajadores. Es por esto que la comisión que preside Morales trabajó sin quórum durante casi todo el año pasado.
Habrá que observar qué sucede durante 2008. ¿Sancionarán los senadores algunas de las leyes del paquete Recalde? ¿Dará el Ejecutivo su visto bueno? ¿Volverán a insistir en Diputados con la sanción de los proyectos caídos? Lo sabremos en el próximo capítulo.
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