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Ha pasado dejando sus profundas huellas el cierre patronal del campo “tranqueras afuera”… Antes, mientras tanto y posteriormente, desde los poderes económicos, nos están obligando a ver una película que sabemos de memoria escena por escena los argentinos que no podemos tomarnos una, dos o tres vacaciones por año (las del verano, las del invierno, las mini del último feriado muy largo) y menos que menos, darnos el lujo de “piquetear” las rutas por 21 días sin pasar privaciones de ningún tipo, como hemos visto en el tan cómodo como irracional despliegue de las “protestas campesinas” ordenadas por la dirigencia de cuatro entidades del sector y tan cortésmente acompañadas por sus pares ideológicos de la oposición política que incluye a gran parte del periodismo autodenominado “independiente”…. La película (de la que no es actor culpable exclusivo el sector agro-ganadero) se llama “Suba descontrolada de precios de los artículos de primera necesidad”. El género es de TERROR, el guión contiene argumentos basados en la CODICIA Y LA IMPUNIDAD, el elenco es innumerable y cobra “cachet” a porcentaje desmedido y la dirección es de gran parte del EMPRESARIADO ARGENTINO DEL COMERCIO Y DE LA INDUSTRIA. Esta vez, aprovechándose del barullo campestre, vuelven a la carga desde cualquier sitio imaginable, nos terminan sacudiendo más y más aumentos y terminan demostrando una vez más que a sus ambiciones les importa tres carajos del prójimo que sufre la inflación desnaturalizada. Ejemplos hay para llenar varias carillas… Los panaderos que colgados de los apocalípticos anuncios de la prensa sobre un cierre masivo de comercios del ramo por la falta de harina que nunca existió, le dan un toque de 30, 40 o 50% al precio del pan y lo mandan a 5, 6 y hasta 8 pesos por kilo… Las cadenas carniceras de todo origen animal que seguramente luego de superado el desabastecimiento y normalizada la provisión, con cualquier excusa van a quedarse con una nueva tajada… La rama de los vendedores fruti-hortícolas que se quedan con el grueso del valor de los productos y en la mayoría de los casos le dejan migajas al productor, siguen haciendo de las suyas. Un verdulero de barrio marca con un promedio mínimo ¡del 100%!, y para una cadena cualquiera de supermercados ese porcentaje es impensado (150, 200, 300% es normal para ellos)… Los fabricantes y comerciantes de productos de almacén que día a día van encontrando maneras diferentes de joder impunemente al consumidor pobre: Ofertas publicadas que nunca están, envases engañosos, balanzas sospechosas, ley de redondeo que nadie respeta, cadenas de frío que no se mantienen, márgenes escandalosos de utilidad y, la frutilla del postre, acuerdos de precios con el gobierno que jamás fueron respetados como correspondía… La lista es muy extensa, pero quiero detenerme en los famosos “acuerdos” para recordar que pocas horas antes del feroz paro de los patrones del campo, todos los sectores de comercialización de la carne vacuna habían firmado con la administración nacional un pomposo pacto de precios para unos cuantos cortes. ¿Sería muy riesgoso opinar que va a quedar en la nada? ¿Sería muy aventurado reflexionar que si el acuerdo se pone en marcha los comerciantes van a violarlo como lo hicieron en ocasiones anteriores haciendo desaparecer los cortes de las categorías más económicas para vendernos “gato por liebre? ¿O será que ahora con el “apriete” que se viene barajando a viva voz por parte del campo, el asado y las milanesas serán un ingrato recuerdo para los sectores de menores ingresos? Creo que ha llegado al fin la hora que desde la esfera gubernamental (nacional, provincial y municipal) se tomen los recaudos pertinentes imprescindibles para sostener el poder adquisitivo de la clase obrera, y se haga con medidas enérgicamente ejemplares en base a un exhaustivo control de las utilidades empresariales que en algunos casos son absolutamente criminales e históricamente impunes. Para ello insisto en el concepto fundamental de instalar un ejército de fiscalizadores idóneos, efectivos y honestos que, con la legislación en la mano, aplique las normativas con todas las letras sin mirar “pelo ni marca”. Y que haya sanciones efectivas, de hecho, que no sean minúsculas multas que las pagan “de taquito”. *** Se viene una negociación “a cara ‘e perro” con el campo y el gobierno deberá poner sobre la mesa medidas que vayan en auxilio de los que verdaderamente lo necesitan y de la producción en general, pero sin dejar de comparar las utilidades del resto de los asalariados con los beneficios que deja el importante segmento del campo a sus explotadores. Deberá exponer sus argumentos con la claridad y la contundencia de interlocutores que conozcan muy bien “el paño” y demostrar con ejemplos, así como con estudios a fondo y recientes, porqué se dice lo que se dice y porqué se hace lo que se hace… No es tiempo de iracundia ni de improvisaciones. Es hora ya que nosotros, los ciudadanos “de a pié”, sepamos con lujo de detalles la absoluta verdad de lo que le sucede a cada productor en cada rincón de este bendito país. Y también necesitamos saber con transparencia, lo que van a pedir unos y lo que van a ofrecer otros. Que ambos acepten errores y virtudes servirá también para confluir en el ansiado final que satisfaga a las partes. Que, desprovistos de interesada soberbia, los productores reconozcan que así como dicen que “el campo apagó el incendio del 2001”, también digan a todo micrófono que les acerquen, que en estos últimos años “los bomberos” se han tecnificado y modernizado como nunca lo habían hecho y han logrado ganancias muy jugosas no solo con la soja…(algunos resultados se pudieron apreciar en el estacionamiento de los piquetes patronales…) Y que el gobierno también acompañe con sus testimonios, admitiendo que en algunos aspectos puntuales no ha tomado las medidas que debía tomar en tiempo y forma, tal como lo exigían las circunstancias (por ejemplo la subvención a los pequeños tamberos y el auxilio a las economías regionales en algunos sectores de nuestra amplia geografía). La difusión del día a día del anhelado pacto debiera hacerse en una exposición conjunta inmediata ante la prensa, para que nadie se aproveche de salir a difundir falacias que ensombrecerían las tratativas negociadoras con la complicidad siempre latente de algún periodismo interesado y del otro lado venga la desmentida, y luego la desmentida de esa desmentida y se confluya en un enfrentamiento interminable. Todos sentados en una mesa exponiendo públicamente con claridad cada ítem tratado, aunque no se hayan puesto de acuerdo, serviría para acelerar los tiempos y favorecería la concordancia. El final no debe significar, como resultado directo o indirecto, un incremento de las necesidades de los sectores de menores ingresos traducidos en menos poder adquisitivo con más y más de la maldita inflación. *** Desgarra que un niño hambriento vea correr la leche derramada… Sacude las fibras más íntimas saber que se han tirado toneladas de alimentos podridos frente a la indigencia de algunos de nuestros semejantes… No sirve que un “piquetero” del campo se excuse diciendo que su “chata” opulenta y carísima la usa para trabajar y que es lo único que le permite entrar y salir de su campo porque el gobierno no le arregla los caminos de acceso que están destruidos, cuando muchos no tienen lo indispensable para comer a costas muchas veces de las riquezas de unos pocos… Ofenden, no solo a la destinataria, las innumerables afrentas dirigidas a la SEÑORA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, salidas de boca y teclado de gente presumiblemente ilustrada, con una liviandad y una irrespetuosidad asquerosamente despreciable si tomamos en cuenta que, por su elevada clase social, debieran ser ejemplo de buena educación y fundamentalmente de consideración hacia la investidura de la Primera Mandataria elegida democráticamente. SEÑORA PRESIDENTA: Como ciudadano “de a pié” que soy, quedo a la espera de una respuesta gubernamental que disminuya un poco más la diferencia entre ricos y pobres. Métase en la discusión y demuéstreles que no se ha debilitado su imagen política y que sus intenciones y sus convicciones siguen intactas, para que el “derrame” no sea solo de leche… ¡BASTA DE PRESIONES CORPORATIVAS SECTORIALES LLEGADAS DESDE LA ABUNDANCIA! Carlos Marsal amolasrimas@yahoo.com.ar
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