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Sin dejar de aseverar, absolutamente convencido de ello, que hay una mayoría contundente de “chacareros” que no puede disimular su codicia sin límites, nobleza obliga a reconocer que en algunos aspectos puntuales de la pétrea negociación que mantienen sus dirigencias con el gobierno, sumadas a las irrebatibles comprobaciones diarias que padecemos los consumidores “de a pié”, los productores tienen razón cuando exponen que en determinados sectores (agrego que no solo los que tienen que ver con el campo) hay “otros” que se quedan con la tajada mayor. Si un kilogramo de trigo cuesta alrededor de 0,60 $...¿Que justificativo razonable existe para que un kilogramo de pan cueste 6,40 $ por ejemplo en la esquina de Brasil y Matheu en la Capital Federal? ¿No es un atropello que cueste más de un peso un litro de agua…¿mineral?? ¿Qué parámetros se utilizan para que un agua gaseosa saborizada de primera marca (un poco de jarabe con gas) se perpetre a alrededor de 2,50 $ por cada 1000 cm3? ¿Alguien puede explicar con argumentos sensatos el despropósito del valor de los medicamentos? Con el trigo al precio expuesto…¿Qué lógica lleva a que un paquete de 500 gramos de pastas secas le cueste (promedio) a un asalariado alrededor de 3,50 $? ¿O que con un pan “lactal” de 550 gramos nos “choreen” 5 ó 6 pesos? ¿Y los paquetes de galletitas de agua que día a día disminuyen escandalosamente de tamaño y de manera inversamente proporcional aumentan su precio? ¿Los fiambres tendrán algún aditivo nuevo que desconocemos para haber incrementado sus precios de venta al público un 150% promedio en unos doce meses? Es evidente que en todos los ámbitos hay un empresariado tan insensible como incansablemente ambicioso que continúa pretendiendo “mover los hilos” de una economía para pocos. Para muy pocos. Y como consecuencia de ello la gran porción de la clase asalariada y los jubilados con ingresos no privilegiados, no obstante los muchos beneficios conseguidos en estos últimos cinco años de gobierno, se ven perjudicados considerablemente en su poder adquisitivo. A pesar de estas operaciones licenciosas a las que acompañan indisimuladamente los medios de prensa, porque muchas veces forman parte de este empresariado y en otras se asocian tan desvergonzada como ideológicamente amplificando inimaginables situaciones, hay un gobierno legítimamente elegido que lucha contra la salvaje inequidad social y aún no consigue el ansiado “derrame” de esas riquezas acumuladas que se acrecientan hora tras hora en desmedro de los que menos tienen. No es verdad el presunto desastre que muestran las tapas catastróficas de algunos periódicos, los avances de los noticieros y tantos portales de internet encariñados con la desestabilización institucional. Mienten por hábito los que por omisión culposa, ningunean provocadores los logros incuestionables que ha conseguido la República Argentina en el último quinquenio. Lo que es cierto es que hay empresarios “molestos” que pretenden seguir haciendo del país una marioneta conducida por ellos, pensando en ellos, danzando para ellos. Y hay un periodismo arte y parte, al que la dignidad y la honra que da solo decir la verdad y ser objetivos, le pasan por lo menos por la vereda de enfrente. Para todos ellos, por sus hechos y por sus dichos, el prójimo que no es de su “clase” es intrascendente. Es un sujeto sujeto a sus pérfidas intenciones. "Quien procede injustamente es más desgraciado que la víctima de su injusticia." Demócrito.
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