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“El Estado quiere acompañar a los productores”

16-5-2008

El titular de la Comisión de Asuntos Agrarios bonaerense, Darío Duretti, confía en una solución para el tema -espinoso por cierto- del campo.

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El actual presidente de la Comisión de Asuntos Agrarios de la Cámara Diputados de la provincia de Buenos Aires, Darío Duretti, integrante del bloque del FpV/PJ, no “esquiva el bulto” y enfrenta el tema más polémico de la política nacional, el cual muchos oficialistas prefieren evitar: el conflicto entre el campo y el Gobierno nacional.

- ¿Costó la presidencia de la Comisión de Asuntos Agrarios?

- Era un lugar donde me interesaba trabajar, uno de los temas que había planteado para mi gestión legislativa junto con seguridad, relaciones laborales y los temas de reforma del Estado.

- ¿Informó sobre sus expectativas?

- Si. Cuando manifesté esta intención en el bloque, entendieron que era quien mejor podía expresar estas cuestiones.

- ¿Cuáles son sus cualidades?

- Primero soy un hombre del interior y un productor agropecuario. Después porque, entiendo y expreso una visión desde adentro del Justicialismo sobre el tema campo, donde no hay muchos expertos o entendidos en el tema. Esto contribuyó para que me ofrecieran la presidencia de la comisión que ambicionaba integrarla.

- ¿No hay expertos en el PJ sobre el tema?

- No hay muchos. Tenemos algunos referentes muy puntuales en la temática desde el punto de vista nacional. La Provincia tuvo un gobernador como Felipe Solá, una persona que entiende cuestiones agropecuarias. Pero desde lo técnico, realmente creo que tenemos una falencia en poder plantear una política agropecuaria de mediano y largo plazo.

- ¿Imaginó que se iba a tener que mover en este conflictivo contexto?

- No. La principal ilusión que traía por esos momentos era la posibilidad de empezar a discutir leyes o normativas que fueran dirigidas a un acompañamiento que necesita el campo de la provincia, sostenido a mediano y largo plazo, por parte del Estado.

- ¿Cuál sería la idea?

- Entendiendo al campo en todas sus actividades y no solamente como productor de soja y girasol, sino con una visión de desarrollo rural, de despoblamiento del interior o de mayor infraestructura que necesita hoy la zona rural. Tengo el sueño que desde aquí podamos llevar adelante una política clara tendiente a tener un desarrollo sustentable en todos los ámbitos que hacen al campo.

- ¿Esa falencia influye en el conflicto?

- No. No son cuestiones técnicas las que se están discutiendo en el marco del conflicto, entiendo que son cuestiones políticas. Y, además, creo que se endureció demasiado la postura de algunos sectores del campo, que pueden tener un origen técnico. Sumado a una falencia nuestra, del Gobierno nacional, de no haber podido establecer un diálogo franco desde mucho antes.

- Pero a esta altura…

- A esta altura estamos en un problema político sin lugar a dudas.

- ¿Un problema o una crisis?

- Un problema político que está englobando a una gran parte de la sociedad, que está instalando temas que no estaban en la agenda de discusión. Todo esto cuando la Argentina tiene hoy un gran momento macroeconómico nacional e internacional. La discusión tendría que ser otra y no creo que esto favorezca al desarrollo y crecimiento que hemos logrado todos estos años.

- ¿El Gobierno es parte del problema?

- Sí, es el árbitro de las políticas que intenta llevar adelante dentro del modelo de Gobierno y de país que quiere. Entiende, con su convicción integradora, que hay que poner justicia en el ingreso, a partir de ciertas ventajas que tiene un sector de la economía.

- ¿Lo entienden todos?

- Hay algún sector del campo que no. No logra verlo y que por el avance de la crisis se termina mezclando con otras falencias: la falta de políticas agropecuarias de mediano y largo plazo y la falta de un entendimiento con los representantes del campo.

- ¿Es así?

- Quedó a la vista en este conflicto. Empezamos discutiendo el problema de la rentabilidad de la soja y el girasol y ahora estamos discutiendo toda la política agropecuaria de Argentina.

- No viene mal…

- Por el contrario, es un saldo positivo del conflicto. Que el Gobierno, desde su óptica, esté tratando de explicar que es lo que quiere para la Argentina y que es lo que quiere para el campo es altamente positivo.

- ¿Cómo se vive desde la Legislatura el conflicto?

- Si bien nos toca de cerca, el conflicto es nacional. Con respecto al tema de las retenciones nosotros no tenemos ningún tipo de injerencia, más allá de plantear nuestra postura política, cosa que como bloque y, en particular, hemos hecho.

- ¿Hubo voces disonantes?

- El bloque discutió en su seno en reiteradas oportunidades y se llegó a un pronunciamiento. En abrumadora mayoría expresó su respaldo al Gobierno nacional.

- Pero hubo expresiones…

- Casos aislados de algún legislador, totalmente respetable, pero que yo no comparto siendo productor, viviendo en Bragado, como vive toda mi familia y tomé la postura política que tomó el 98% del bloque.

- ¿Qué proyectos están trabajando?

- En bocetos de la Ley de Desarrollo Rural, de la Ley de Agricultura y en programas para la cría de ganado, tanto a gran escala como a pequeña. Queremos acompañar, en forma sistemática y permanente, a los productores desde el Estado, en el mediano y largo plazo.

- ¿Esa es la falencia que advertía?

- En realidad, el Estado provincial muchas veces los acompañó puntualmente, con una línea de crédito o subsidio, pero el productor necesita otra cosa, necesita un acompañamiento más sistemático y permanente, debe sentirse acompañado por el Estado.

- ¿Influye el conflicto?

- Hoy, en rigor, estamos empantanados por el conflicto.

- ¿Cómo ve el rol de Daniel Scioli?

- La actitud de Scioli es la que tiene permanentemente, la de poner la cara ya que siempre fue un propulsor del diálogo. Siempre que haya una posibilidad de entendimiento y de consenso para solucionar un problema lo van a encontrar a él.

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