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La aprobación de la norma a favor de las personas con discapacidades fue acompañada por un cerrado aplauso, uno de los más sentidos de los últimos tiempos. Lo mismo sucedió con el discurso de Claudio Morgado, quien vale comentar que tiene una hija hipoacúsica.
Un detalle imperdible de la sesión, fue la transmisión por señas mediante una traductora para los invitados especiales que estaban en los palcos. La profesional también recibió la ovación de los presentes. Pocas veces se vivió en el recinto de la Cámara baja una sesión tan emotiva. Sin embargo, el Palacio de la Leyes aún mantiene una deuda con los discapacitados, tal cual lo indicaron varios legisladores en el recinto: el Congreso nacional no tiene rampa de ingreso. Increíble, pero real.
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