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Néstor y Cristina Kirchner nunca se habrán imaginado que en tan solo seis meses de gestión de CFK se iba a diluir tan rápidamente una parte de su poder, que a base de una rígida disciplina han sabido forjar.
El conflicto con el campo les ha provocado -más allá de las consecuencias económicas- un gran desgaste político que seguramente tendrá altos costos en el corto y mediano plazo.
Este escenario, imprevisto para el Gobierno y los partidos de la oposición, agitó prematuramente el avispero político, al punto de que casi un año y medio antes de las legislativas de 2009 ya se comenzó a hablar de candidaturas y de la futura composición del Parlamento nacional.
En la Casa Rosada, los estrategas K hacen cuentas pensando en esos comicios, donde el oficialismo pondrá en juego 70 bancas de diputados, de un total de 127 de las que se elegirán. Una derrota contundente en las urnas podría hacerle perder el quórum, algo que mantuvieron en estos años de gestión, en tanto en la Cámara alta arriesgan 14 escaños. Y lo que es peor, en muchos distritos importantes donde hoy la gestión gubernamental no goza de buena salud.
Este primer test electoral de orden nacional para el Gobierno, que en este tramo de gestión de Cristina Fernández de Kirchner está atravesando serias dificultades, con el conflicto con los sectores agropecuarios como epicentro, más la inflación y la crisis energética -siempre omnipresente-, entre otros factores, significará un verdadero plebiscito a la gestión presidencial.
El mapa electoral para la administración oficial, con el trasfondo de la pelea con el campo, donde el kirchnerismo muestra su etapa más débil desde su llegada al poder y con una oposición que busca capitalizar sus tropezones, será sin lugar a dudas difícil y complicado, por cuanto tendrá que remar contra la bronca generada en los pueblos del interior, fundamentalmente de las provincias agroganaderas.
Precisamente en los distritos de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires, La Pampa, el oficialismo pondrá en juego 34 bancas de diputados nacionales y seis de senadores. Pero el fenómeno de este escenario lleno de nubarrones para el Gobierno, es que en estas provincias deberán revalidar varios pesos pesados del kirchnerismo de paladar negro, como el titular de la bancada de diputados, Agustín Rossi, la vicepresidenta del Cuerpo, Patricia Vaca Narvaja, y voceros y operadores principalísimos, como Carlos Kunkel, Dante Dovena, Diana Conti, Carlos “Cuto” Moreno, Remo Carlotto, Edgardo Depetri y Héctor Recalde, entre otros.
En cuanto al Senado, nada menos que tres de las ocho provincias donde se renuevan legisladores, corresponden a distritos signados por la crisis con el campo y, por lo tanto, que presentan una buena parte de su clientela electoral claramente enfrentada con el kirchnerismo: Córdoba, Santa Fe y La Pampa.
Distrito por distrito
Buenos Aires. En el primer Estado del país el oficialismo pondrá en juego 21 bancas de las 35 que se renuevan. Si bien para los comicios faltan catorce meses, el coletazo del conflicto agrario repercutirá notoriamente en este estratégico distrito, fundamentalmente en el interior de la provincia y en los grandes centros urbanos. Si los comicios de 2009 en la provincia de Buenos Aires son adversos al oficialismo, la estructura K en la Cámara baja se resentirá notablemente y máxime si no renuevan diputados ultra K como Kunkel, Conti, Recalde, Depetri y Carlotto, entre otros.
Córdoba. El FpV/PJ renueva allí cuatro de las nueve bancas en juego. En esta provincia, hoy totalmente enfrentada al Gobierno y en la que la imagen presidencial apenas alcanza el 14 por ciento, el kirchnerismo intentará revalidar la banca de Patricia Vaca Narvaja, en tanto los tres restantes corresponden a las huestes de José Manuel de la Sota.
En la provincia mediterránea, también se eligen senadores nacionales. El oficialismo pondrá en juego dos bancas, una de ellas es del titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el cuestionado empresario aceitero, Roberto Urquía. Cabe recordar que el titular de Aceitera General Deheza había sido electo diputado el año pasado, pero prescindió de esa banca por sugerencia del matrimonio K, que quiso que se mantuviera en la Cámara alta para ocupar funciones de mayor importancia. Aunque hoy, con el conflicto potenciado como está, aparece como caído en desgracia en la consideración del matrimonio gobernante.
Santa Fe. Es otro de los distritos importantes hoy enfrentado a la administración de CFK, más allá del fluido diálogo que mantiene el gobernador Hermes Binner con la Presidenta. Aquí también renuevan cuatro de las nueve bancas en juego. El titular del bloque de diputados, Agustín Rossi, deberá primero resolver la interna partidaria, para luego intentar mantener su escaño. Una tarea que no le será fácil, ya que las grandes protestas del agro tuvieron como epicentro esta provincia. Aquí los K ponen en juego tres diputados propios. También estarán en disputa dos senadurías nacionales, una de ellas nada menos que de Carlos Alberto Reutemann.
Entre Ríos. Este distrito se ha convertido en tierra satánica para los K. La figura emblemática del mellizo Alfredo De Angeli desacomodó por completo a los estrategas del Gobierno. Su discurso sencillo y campechano caló hondo en las bases campesinas y su liderazgo no tardó en legitimarse. Aquí, el FpV/PJ pondrá en juego tres de las cinco bancas en disputa. El único K que deberá renovar su escaño es Raúl Solanas.
La Pampa. Otra provincia donde el conflicto con el agro tuvo y tendrá una alta repercusión en las próximas elecciones legislativas. El oficialismo pondrá en disputa dos de las tres bancas en juego. Ambos legisladores son del PJ, y actúan disciplinadamente con las resoluciones políticas del bloque que lidera Agustín Rossi. En este distrito también se renuevan senadores. El oficialismo pondrá a consideración del electorado dos bancas, una de ellas del histórico dirigente Rubén Marín.
Capital Federal. Las grietas abiertas en el Gobierno dejan expuesta una oportunidad que ni siquiera vislumbraba hace seis meses los líderes opositores, hoy con chances para intentar equilibrar el tablero político nacional. En este importante distrito habitualmente adverso al oficialismo, donde todo se “cocina”, el kirchnerismo podría tener un gran revés electoral. Pondrá a consideración de los porteños tres bancas puras y una de un aliado, de los doce escaños en juego. Obviamente es el único de los distritos citados que no incluye un componente rural, pero suele ser caja de resonancia de ese tipo de conflictos.
La descripción expuesta involucra a los grandes distritos donde mayor eco podría tener el conflicto rural. Podría sumarse también otras provincias donde incidirá seguramente el conflicto, aunque su proyección sea menor en término de bancas. Chaco, por ejemplo, con un gobernador que jugó un papel principalísimo en la pulseada que le valió disgustos con los productores locales, renueva cuatro de sus siete bancas, pero sólo una corresponde al Frente para la Victoria, por lo que tiene más para ganar que para perder. Diferente es el caso de Corrientes, donde renuevan tres de las siete bancas de diputados, correspondiendo las mismas a tropa propia: dos del FpV y un aliado.
Otro distrito donde jugó fuerte el conflicto del agro es Santiago del Estero, donde se renuevan tres de las siete bancas de diputados, correspondiendo sólo una al FpV y dos al aliado Frente Cívico por Santiago.
¿Cuánto repercutirá el conflicto con el campo en Mendoza, una provincia donde la incidencia del conflicto fue tangencial? Se ponen en juego allí cinco bancas, de las que dos corresponden al Frente para la Victoria y otras tantas a los aliados de la Concertación.
Hoy por hoy, el Frente para la Victoria tiene 129 diputados propios, sin contar sus múltiples aliados. Un quórum propio que bien podría perder en una elección adversa aunque, seguirá siendo una amplia primera minoría.
La pregunta del millón, sigue siendo entonces: ¿por qué razón, teniendo un Parlamento que votaría según la voluntad del Ejecutivo, no se dio allí la discusión por las retenciones? Ahorrándose de paso disgustos cuyas consecuencias aún no pueden ser mensuradas, dicho sea de paso…
Legisladores cuyos mandatos vencen en distritos complicados
Cámara de Diputados Buenos Aires (21): Claudia Bernazza, Marcela Bianchi Silvestre, Remo Carlotto, Nora César, Luis Cigogna, Diana Conti, Edgardo Depetri, Juliana Di Tullio, Miguel Dovena, Marcelo Fernández, María Teresa García, Luis Ilarregui, Carlos Kunkel, Edith Llanos, Carlos “Cuto” Moreno, Mabel Müller, Héctor Porto, Héctor Recalde, María del Carmen Rico, Jorge Villaverde y Mariano West.
Ciudad de Buenos Aires (3+1): Jorge Coscia, María Lenz y Claudio Morgado. Lorenzo Borocotó (aliado).
Córdoba (4): Alberto Cantero, Beatriz Halak, Arturo Heredia y Patricia Vaca Narvaja.
Entre Ríos (3): Nelio Calza, María de los Angeles Petit y Raúl Solanas.
La Pampa (2): Manuel Baladrón y Marta Osorio.
Santa Fe (4): Ana Berraute, Ariel Dalla Fontana, Agustín Rossi y Juan Sylvestre Begnis.
Cámara de Senadores Córdoba (2): Haide Giri y Roberto Urquía.
La Pampa (2): Silvia Gallego y Rubén Marín.
Santa Fe (2): Roxana Latorre y Carlos Reutemann. |