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Que “los sciolistas” no ingresaban a un lecho de rosas no era novedad para nadie en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Ya en los primeros tanteos, los legisladores bonaerenses se convencieron de que el principal cargo legislativo no podía quedar en manos de alguno de ellos. Y por estas horas se sienten orgullosos de aquella decisión. “¿Qué hubiera pasado?”, es la pregunta capciosa que se hacen por estas horas, pues los legisladores denominados sciolistas (cuatro en total) se “esfumaron” durante el peor momento de la crisis con los sectores agropecuarios. “Uno tiene muchas ganas, pero todavía no sabe de qué se trata, el benjamín es un vivillo, el veterano es un pícaro y el otro no existe”, dijo un diputado que ya hizo el diagnóstico. En rigor, de los cuatro hombres de confianza del gobernador sólo uno se quedó en “tierra firme”, los otros tres volaron por los aires en los días turbulentos. |