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En el primer lote de los que se jugaron a muerte con las retenciones móviles estuvieron el chaqueño Jorge Capitanich, Juan Manuel Urtubey, Sergio Urribarri y Daniel Scioli. Cada uno de ellos ya percibe -en carne propia- que el capital político que acumularon desde que arribaron al poder está siendo esmerilados por los ciudadanos de sus respectivos distritos que se sienten defraudados por las posiciones que adoptaron en los más de cien días del conflicto del campo.
Una bronca popular que se tradujo en los escraches que padecieron y que refleja que la gloria se les vino abajo abruptamente y que le va a costar remontar este clima adverso. Inclusive más de uno de ellos quedó en la vidriera, porque los senadores y diputados oficiales de su provincia se alzaron en contra de sus posiciones. El más elocuente fue el de Entre Ríos donde el ex gobernador Jorge Busti decidió sumar a la resistencia a tres de los diputados, mientras que perdía en la pulseada a la senadora Blanca Osuna que jugó a favor del proyecto oficial.
En cambio en Córdoba, Juan Schiaretti blanqueó su histórica pelea con el matrimonio presidencial. El y quien lo precedió en el cargo, Juan Manuel De la Sota rompieron lanzas y los diputados que le responden presentaron un proyecto alternativo al oficial como muestra de que es una ruptura sin retorno. Y que en las futuras urnas no irán más juntos. Cada uno por su lado.
También el sanjuanino Juan Carlos Gioja osciló entre el apoyo y la rebeldía, en función de los intereses de su provincia, aunque no se cansaba de repetir que estaba junto al proyecto K. Lo mismo le pasó al gobernador de La Pampa, Oscar Jorge.
En cambio, quien afirmó su autonomía del oficialismo fue el gobernador de Chubut Mario Das Neves. De las críticas formuladas a la Casa Rosada, Das Neves fue el más duro de todos y su principal blanco fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Claro que pegarle a Fernández es pegarle al matrimonio presidencial. Es un secreto a voces de que Das Neves con esta posición de despegarse del kirhnerismo, tiene una lectura electoral. El aspira a encabezar la fórmula peronista para las elecciones presidenciales de 2011.
Del lado de los aliados, el primero que pegó el portazo fue el radical camatarqueño Eduardo Brizuela del Moral, en cambio el santiagueño Gerardo Zamora y el correntino Arturo Colombi están con una mirada en el campo y otra en los ATN de Balcarce 50. Ellos más el gobernador de Río Negro Miguel Saiz y el vicepresidente de la Nación Julio Cobos son el espejo de la Concertación Plural, es decir cuesta abajo.
En síntesis, ya se percibe en el peronismo el postkirchnerismo, increíblemente cuando aún faltan más de tres años de gestión de CFK.
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