|
Más allá de los votos, la obediencia debida de los cinco años y medio llegó a su fin. A partir de ahora, el bloque oficialista no será monolítico, más bien todo lo contrario. La intransigencia de la pareja presidencial generó la rebelión de diputados y senadores, que se cansaron de levantar su mano obedientemente.
El prolongado conflicto con el campo deja huellas insalvables en el oficialismo y sus aliados.
La ruptura en los bloques del FpV, el portazo de algunos gobernadores, la caída de imagen de la Presidenta y los cortocircuitos con sus socios de la Concertación, entre otros factores, son el saldo provisional de un conflicto inconcluso.
Uno de los heridos que se llevan en la ambulancia de las retenciones móviles es sin lugar a dudas el vicepresidente de la Nación, Julio Cleto Cobos, quien para todos ya quedó fuera del proyecto oficial, como lo admitió a Parlamentario un senador del Frente para la Victoria.
“Estoy trabajando en el proyecto de ley enviado por la Presidenta y siempre sostuve que, en un marco de diálogo y consenso, pueden generarse normas complementarias y acciones que enriquezcan la propuesta que actualmente se debate en el Congreso Nacional”, dijo Cobos.
Estas palabras le valieron el reto del ministro del Interior Florencio Randazzo, del gobernador ultrakirchnerista Jorge Capitanich, y de Hebe de Bonafini, entre otros, que lo cruzaron por su osadía de salir del libreto oficial.
Todo esto a partir de recibir a los gobernadores enfrentados con el Gobierno nacional, a los dirigentes de las entidades rurales y como frutilla de la torta al cardenal Jorge Bergoglio, además de impulsar a través de la diputada nacional de su provincia Laura Montero un proyecto alternativo.
Sin lugar a dudas que Cobos es la muestra más elocuente de lo que pasa con quienes sacan los pies del plato K. Precisamente en la Cámara alta, donde las retenciones móviles va a jugar su último tramo antes de ser reglamentada y posterior publicación en el Boletín Oficial, es donde se está dando una guerra secreta entre sus miembros; en rigor entre la conducción del bloque y quienes anticipan no tener una vocación de levantar la mano en forma disciplinada.
El empresario aceitero Roberto Urquía tuvo que dejar la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, no por voluntad propia o porque tuviera otros planes, sino porque de acuerdo con relatos confiables se apersonaron en su despacho Miguel Angel Pichetto y Nicolás Fernández, quienes le habrían pedido que deje el cargo porque su presencia ponía en peligro el dictamen favorable. Urquía no dudó un minuto y partió de la comisión para dejarle el lugar al correntino Fabián Ríos, un fiel soldado oficial, más allá de que en su provincia florecieron los cortes de rutas.
También quedarían fuera del esquema kirchnerista los senadores santafesinos Carlos Reutemann y Roxana Latorre, los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, la riojana Ada Maza y los pampeanos Rubén Marín y Silvia Gallego.
Por lo que se puede apreciar, el horizonte que le espera al tratamiento de las retenciones móviles y sus agregados en la Cámara alta es complicado y no será fácil para Miguel Angel Pichetto satisfacer la demanda de NK y CFK, aunque el rionegrino admitió ante Parlamentario que “espera con tranquilidad la votación en el plenario de comisiones y finalmente en el recinto”. Le faltó decir que no hay que dramatizar, simplemente hay que esperar que la pelota, o mejor dicho la soja y su famoso glifosato llegue al Senado.
No será igual
El clima de unidad y de confraternidad en el bloque del Frente de la Victoria que lideran Agustín Rossi, José María Díaz Bancalari, Carlos Kunkel, Carlos Moreno, Patricia Vaca Narvaja y Patricia Fadel, entre otros, definitivamente no será igual. Varios de sus miembros deciden por estas horas armar sus propios bloques.
Una de las más molestas por el manejo de la mesa de conducción de la Casa Rosada y Puerto Madero es la diputada bonaerense Graciela Camaño, que se retiró ofuscada de la reunión de bloque del martes por las confrontaciones internas y por la cerrada negativa de la mesa de conducción de abrir el debate a fondo.
Camaño y su esposo Luis Barrionuevo ya estarían con un pie afuera del bloque, al igual que el santafesino Jorge Obeid, los cordobeses Arturo Heredia, Jorge Montoya, Beatriz Halac, los entrerrianos María Cristina Cremer de Busti, María de los Angeles Petit y Gustavo Zavallo. En la misma línea estarían los bonaerenses Felipe Solá, Jorge Villaverde y Mabel Müller.
Los salteños como Beatriz Daher y Osvaldo Salum demostraron claramente que son soldados del senador Juan Carlos Romero. El jujeño Carlos Snopek, que arrancó solitario contra la medida gubernamental, sumó luego a sus filas a Carolina Moisés y Mario Martiarena, con lo cual descolocaron al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. También sorprendió la rebeldía de la santiagueña Marta Velarde y el misionero Miguel Iturrieta.
Donde la crisis sacudió con todo fue en el bloque de la Concertación Plural y los otros bloques alimentados por los radicales K, que llegaron con posiciones enfrentadas, lo que deja al desnudo las contradicciones internas. El jefe del bloque, Daniel Katz, no pudo cobijar bajo un mismo proyecto a todos sus miembros. Un panorama de rebeldía que tuvo en vilo a la conducción del bloque del FpV, la Casa Rosada y Puerto Madero que repasaban minuto a minuto como se reflejaría en el tablero electrónico.
Los relatos sobre los cambios de conducta de más de un diputado ya forma parte de la historia y seguramente más temprano que tarde los afectados van a contar públicamente -no en voz baja- que sucedió en los encuentros reservados o en los diálogos telefónicos.
Por supuesto que este clima de confrontación interno que tuvo densos momentos ya dibuja un escenario de rupturas, de adioses. La ambulancia de la historia del debate sobre las retenciones móviles tiene más de una camilla y los espera en las puertas del Palacio de las Leyes.
Es que no se estaba discutiendo el nombre de una calle o un proyecto de comunicación: estaba en la mesa de los legisladores la renta agraria versus el proyecto K, y no había margen para dobles discursos, no había margen para fingir posiciones. La exposición pública los obligó a tomar partido y cómo.
Cómo se va a corporizar el adiós de los varones y mujeres que se sienten heridos por la furia oficial, es un misterio a develar. Lo que si nadie discute es que no tiene regreso y que la unidad en bloque del Frente para la Victoria, la que en rigor siempre estuvo atada con alfileres quedó definitivamente rota. Demasiado tarde para lágrimas.
|