|
El viernes de la sesión en Diputados, el popular Alfredo de Angeli estuvo desde muy temprano en el Congreso. Se instaló en el despacho de su coterráneo Emilio Martínez Garbino y entre mate y mate comenzó a desplegar desde allí todas sus acciones. A media mañana visitó en su oficina al diputado kirchnerista -también entrerriano- Nelio Calza, a quien no pudo convencer para que modificara su voto. Luego decidió almorzar con Martínez Garbino en el comedor de la Cámara baja -en el 5° piso del Anexo -, donde se armó un gran revuelo. Se acercaron los mozos para saludarlo y pedirle autógrafos, e incluso sacarse fotos. La popularidad del hombre era tal que lo llamaron desde la cocina para hacerle llegar su solidaridad. Los diputados que estaban almorzando no creían lo que estaban viendo. El chacarero de Gualeguaychú demostró también que de visitante no le va tan mal. En voz baja un diputado del FpV que no salía de su asombro dijo al cronista de Parlamentario: “Ojalá tengamos en el partido un dirigente simple y movilizador”. Por lo que su pudo apreciar, De Angeli es local en todas partes. |