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Inserto hoy en el kirchnerismo desde el socialismo que sigue reivindicando, el diputado Ariel Basteiro está hoy en el tapete por ser palabra autorizada para hablar de la situación de Aerolíneas Argentinas. Ex director de esa empresa hasta volver al Congreso de la Nación, es muy crítico de la gestión del grupo Marsans y rechaza que el Gobierno argentino pretenda hacer con esa empresa lo que Chávez hizo con la empresa del grupo Techint en Venezuela. Insiste en que el país no puede perder su aerolínea de bandera y admite implícitamente que la crisis del mercado aerocomercial se debió al congelamiento de tarifas durante seis años.
En diálogo con Parlamentario, reivindicó los modos de Néstor Kirchner y no descartó apoyar en 2011 a Hermes Binner.
- ¿Qué llevó a Aerolíneas Argentinas al estado actual?
- Principalmente la falta de inversión, la mala gestión, y haber tenido siempre una administración que hizo funcionar Aerolíneas como apéndice de los intereses de la empresa controlante. En los últimos 17 años fue administrada primero por Iberia, después por American Airlines y ahora por Air Comet; eran empresas que tenían intereses contradictorios con la propia Aerolíneas Argentinas, con lo cual esos conductores terminaban jugando para el interés de la empresa controlante. Además, no hay que dejar de reconocer que había leyes del mercado hasta hace un mes que hacían que el negocio fuese inviable. Hoy esa situación cambió, porque hubo medidas que se tomaron: subsidios en los combustibles, aumento de tarifas, reducción impositiva del IVA para el alquiler de aviones, y eso a futuro viene bien, pero quizá llegó tarde ante la jugada que habían hecho los españoles de hacerse de caja tan solo con aportes que venía de la operación aérea.
- A propósito de esa inviabilidad de la que habla, con un petróleo que está por las nubes todo el mercado aéreo está en problemas, y peor Aerolíneas…
- Y la tarifa en Argentina es la más barata del mundo; con el aumento este del 30% debe estar ahí, pero así y todo hoy es más barata que en Brasil, Chile, Perú, cualquier país latinoamericano… Mucho más barata que en Estados Unidos, muchísimo más barata que en Europa…
- ¿Los subsidios hacían que en Argentina volar fuera más barato?
- Bueno, por eso fue que se llegó a una crisis de las empresas. Era porque hubo un congelamiento de las tarifas de seis años.
- Se acusa al Gobierno de haber generado esta situación adrede y se lo compara con lo sucedido con Sidor en Venezuela.
- En primer lugar, esa empresa venezolana genera fortunas, y entonces nacionalizar Techint, que tiene una renta muy importante, quizá tiene una conveniencia. Aerolíneas da pérdida. La otra es una empresa pujante, esta es una empresa con casi mil millones de dólares de deuda. Y yo te puedo asegurar que el Gobierno no quiso nunca llegar a esta instancia; si lo hace es obligado por las circunstancias, porque si no se involucra nos quedamos sin empresa aérea. Y un país de la dimensión de Argentina sin aviones sería un sacrilegio, porque para el interior del país, que no haya servicio aéreo, es un problema
- ¿Cómo puede ser que Lan Chile, que ingresó hace poco al mercado argentino, sea tan pujante?
- Lan Chile es pujante en Chile, donde la tarifa es tres veces más cara que acá. Y donde el mercado latinoamericano está desregulado, y ahí, como se cobra en dólares, más o menos es viable. Cuando Lan Chile entró en Argentina en 2005, planteaba que iba a traer veinte aviones, que iba a tener una red de servicios en todo el país. Después de tres años, Lan Argentina vuela con cinco aviones, casi los mismos con los que entró en su momento, y a ocho destinos, que son los ocho destinos turísticos que trasladan a pasajeros extranjeros que pagan las tarifas en dólares. Lan Chile es pujante, pero vuela a las rutas relativamente redituables y con una estructura muy pequeña… Así y todo pierde plata, eh. Lo que pasa es que pierde menos que Aerolíneas. Ahora con estas nuevas condiciones que se pusieron, en teoría Lan Chile va a invertir y a crecer.
- Uno puede entender este sistema de mantener tarifas congeladas en determinados aspectos que pueden repercutir en la inflación, como los combustibles. ¿Pero el Gobierno no es culpable de haber mantenido entonces las tarifas aéreas congeladas y llevar a este problema?
- Y, desde el punto de vista de las empresas, obviamente fue un problema. Para el usuario era bueno.
- Pero es un usuario selectivo, no se trata de un producto de primera necesidad…
- Mirá que el avión no lo usa tan solo un sector social alto. Si vivís en Santa Cruz, Tierra del Fuego o Jujuy, por más que seas un muerto de hambre, o labures como albañil, si tenés que venir a Buenos Aires por enfermedad, negocios o lo que sea, tenés que venir en avión, no tenés muchas más opciones. Digamos, el Gobierno es culpable de haber tenido las tarifas bajas, lo que provocó que las empresas hayan entrado en una situación de crisis. Pero esto no se hizo antes porque permanentemente era el huevo y la gallina: el Estado les decía yo te voy a subir la tarifa el día que vos empieces a demostrar que estás invirtiendo, y los gallegos decían no, yo voy a invertir el día que vos me subas la tarifa. Lo que hay que saber es que en 2001 el grupo Marsans se hizo de 758 millones de dólares que le subvencionó el Gobierno español, la SEPI. El grupo Marsans se hizo de Aerolíneas Argentinas sin poner un dólar, yo no creo que haya habido en la historia empresaria un negocio de ese tipo. Los tipos se quedaron con una empresa aérea que si bien estaba en crisis y con aviones relativamente viejos, no dejaba de ser muy prestigiosa, con un nombre, una estructura y aparte con una facturación de 1.300 millones de dólares. Le entregan esa aerolínea sin poner un solo dólar y encima el Gobierno español les da 758 millones de dólares para que administren la compañía, para que paguen el concurso, para que reequipen la compañía y para que funcionen durante un año a pérdida, porque era lo que se suponía iba a perder la empresa hasta que Marsans la volviera a reacomodar. Yo te puedo asegurar que ellos no gastaron más de 300 millones de dólares en lo que fue el pago de la deuda, lo que fue reequipamiento y el año ese que estuvieron perdiendo. Los otros 400 millones de dólares se los chorearon. En términos parlamentarios hay que investigar, porque creo que hubo giro y vaciamiento empresario.
- ¿Van a impulsar en el Parlamento alguna investigación sobre el tema?
- Yo lo denuncié oportunamente, no en este período sino que lo hice ante la Comisión de Transporte en alguna reunión donde estuvo (Antonio) Mata y donde la diputada Daher le rendía pleitesía y lo consideraban como un empresario prestigioso y transparente. - ¿Y esto al Estado cuánto le puede llegar a salir?
- Al hacerse cargo del Estado de la compañía, obviamente se termina haciendo cargo de la deuda, que son 750 millones de dólares, de los cuales 250 se le deben al Estado. O sea que en sí va a tener que salir a cubrir los pagos de los proveedores, que deben estar en 500 millones de dólares. Ahora, el tema hay que verlo desde otra perspectiva: no cuánto le va a salir, sino si Argentina se puede quedar sin empresa aérea.
- Todo esto se ha dado también en un marco de mucha conflictividad. La empresa bien puede decir que los gremios hicieron lo suyo para que Aerolíneas esté en esta situación.
- Sí, los gremios hicieron lo suyo… Si durante un mes y medio no te pagan, ¿qué vas a hacer? Eso es poner la responsabilidad en el otro; en psicología sería una actitud de negación absoluta. Si no pagás los sueldos, más vale que vas a tener quilombo con los gremios. Si vos echás gente, o le quitás trabajo, levantás rutas los pilotos se quedan sin moverse, más vale que va a haber quilombo… El problema es que los líos se provocan por la acción que hizo la gestión empresaria.
- Ya en el marco de la gestión kirchnerista a la que ustedes adhieren, ha habido crujidos dentro de la Concertación, sobre todo con su principal figura, la del vicepresidente. ¿Qué piensa usted al respecto?
- Yo soy parte del Partido Socialista, soy secretario general del PS en la provincia de Buenos Aires e integro un bloque que es Encuentro Popular y Social y aportamos a esto de la Concertación desde una visión no radical y no peronista, sino de centroizquierda. Y el crujido me parece que se dio más en el sector del radicalismo, no en el espacio de centroizquierda o progresista, como el nuestro. Desde afuera, lo veo producto del reacomodamiento de la situación. Hay compañeros que quizá para algunas situaciones no están preparados, ni quieren avanzar en esa dirección… La política es muy dinámica es un proceso dialéctico permanente y es lógico que haya estos cambios. Creo que de todos modos esto ayuda a pasar el tamiz, quiénes van a quedar bancando un proyecto de profundización de los cambios y quienes se sumaron como para llevar adelante un proceso mucho más lento, mucho más tibio.
- Desde esta perspectiva externa que usted puede tener, aunque estando adentro, ¿cómo ven los modos de Kirchner?
- Es curioso que el tipo que hasta ocho meses atrás, cuando era Presidente, tenía 70% de buena imagen, justamente porque tenía los modos que tenía, ahora esos modos no sirvan, sean producto de crítica. Yo creo que hay mucho de operación mediática, de los grandes grupos. En algún momento, como no había conflictos ni contradicciones, que Kirchner fuese un tipo que tuviera una actitud de confrontación, estaba bien. Ahora hace lo mismo y es un sacado.
- ¿Se siente cada vez más lejos de sus compañeros o ex compañeros del socialismo?
- Yo no me siento lejos del partido, soy la conducción del Partido Socialista en la provincia de Buenos Aires, donde seguimos siendo hegemónicos. Y la disputa con un modelo de partido que es el que impone (Rubén) Giustiniani, de atarse a la derecha de la Coalición Cívica, sí, lo estamos confrontando. Pero es confrontación dentro de la propia estructura.
- Pero usted llegó a juntar a Giustiniani con la Sociedad Rural…
- Sí, claro, si está jugando con la Sociedad Rural. Y con Chiche Duhalde, con Rodríguez Saá, con Reutemann, con Menem…
- ¿Cómo vería desde una candidatura presidencial por ejemplo de Hermes Binner? Bien, yo creo que él está tejiendo, construyendo su camino hacia eso.
- ¿En ese caso se acercaría a él?
- Y, habría que discutir mucho… Recién te dije que la política es muy dinámica… (se ríe) Si Binner deja la actitud laxa y poco clara en definiciones, y empieza a jugar más claramente y expresa más claramente lo que piensa y lo que quiere hacer, seguramente podremos construir juntos, sí. |