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La primera derrota K

18-7-2008

El Congreso hizo historia. En Diputados, con la discusión del proyecto sobre retenciones, y dos semanas después en el Senado, donde sorprendentemente el Gobierno vio naufragar la iniciativa que a regañadientes y por imperio de las cacerolas terminó enviando a un revalorizado Parlamento.

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“Yo le pido a la Presidenta de los argentinos que envíe un nuevo proyecto que contemple lo que se ha dicho, los aportes que se han brindado en este debate. Que la historia me juzgue. Pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo”. Con esta frase, que seguramente quedará en la historia, el vicepresidente de la Nación Julio Cobos dio cierre a un debate de cuatro meses. La resolución 125, que dictaba las retenciones móviles no había sido ratificada.

La decisión llegó luego de que el Senado votara dos veces el proyecto que venía de la Cámara de Diputados y, las dos veces salió empatado: 36 a 36. En el medio, Cobos había intentado hacer un cuarto intermedio, un receso que le permitiera destrabar la situación y no tener que definir él con su voto. “Hoy debe ser el día más difícil de mi vida. No sé por qué el destino, la historia, me pone en esta situación. A un hombre de carne y hueso se le generan contradicciones”. Quiso evitar la derrota. “Hay mucha gente esperando una respuesta, que no debe ser la victoria ni la derrota de unos u otros, sino una solución para que se preserve la institucionalidad, la paz social y el consenso. Si los senadores representan a las provincias, la votación demuestra que el país está partido”

A las 3.50 se levantó Adriana Bortolozzi. Su voto era clave para mantener el empate. Si no votaba, el Gobierno perdía sin desempate.
A las 3.52 dos asesores del bloque del PJ se levantaron a buscarla. La senadora volvió disciplinada.


“A los argentinos nos cuesta ponernos de acuerdo -siguió Cobos-. Por eso cuando veíamos que este país crecía y se alejaba de cualquier riesgo, un grupo de hombres y mujeres de distintos partidos que creíamos en esto llamamos a concertar”. ¿Y entonces?, preguntaba la audiencia en sus casas y en los pasillos del Congreso. “Lo que la ciudadanía está esperando, lo que el campo, la gente, nuestros hijos esperan, es que de aquí salga una situación consensuada”, siguió.

“Tengo que aportar una solución para fortalecer a este Gobierno. Esta diferencia para mí resulta inexplicable, inentendible. Yo les quiero pedir un cuarto intermedio, sin mezquindades de cada unos de los sectores”, finalizó. Pero los bloques no aceptaron el cuarto intermedio. Volvieron a votar. 36 a 36. Le tocó desempatar a Julio Cobos.

El momento fue de máxima tensión. “Hay quienes dicen que tengo que votar por la institucionalidad…”, empezó. OK, entonces vota por la positiva. Todos los fotógrafos se fueron a tomar la imagen de la victoria del oficialismo. “…Pero mi corazón dice otra cosa”, todos volvieron al centro. “No creo que esto sea un motivo para poner en riesgo la gobernabilidad e institucionalidad”, siguió y los fotógrafos se corrieron a tomar a la oposición. “Quiero seguir siendo compañero de fórmula de la actual Presidenta de la Argentina hasta 2011”, siguió. ¿Entonces? ¿Afirmativa o negativa? “Mis sentimientos empujan la decisión. No persigo ningún interés. Creo que la Presidenta me va a entender, porque no creo que sirva una ley que no dé solución a este conflicto. No puedo acompañar esto. Y esto no significa estar traicionando a nadie”. La suerte del proyecto de ley de las retenciones ya estaba echada. Pero en realidad la pelea empezó mucho antes, 10 y 20 de la mañana; terminó 18 horas más tarde, a las 4.20. En el medio, mucho ruido y especulación.

Todos en sus bancas

La sesión empezó muy temprano y muy puntual. Hacía mucho que nada empezaba apenas 20 minutos después de lo anunciado (lo habitual es una hora más tarde). Empezó con una breve exposición de la senadora Silvia Giusti, presidenta de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca. Estaba nerviosa, era un debate histórico. Habló poco y le pasó la pelota a Fabián Ríos, de sopetón presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. “Nosotros también representamos a las regiones olvidadas y en mi provincia las retenciones sirven para darle mejor calidad de vida a la región y también a los productores agropecuarios”, aseguró. Habló mucho tiempo y pasó al siguiente. El radical Juan Carlos Marino, el vice de la Comisión de Agricultura, sentó su posición y la de su bloque.

Y así siguió. Podríamos llenar todas las páginas contando lo que se dijo en cada una de las exposiciones. Fueron más de 52 senadores.

Mientras, en los pasillos, las claves eran dos. Se sabía que en los números estaban 35 a 35; faltaban definir Emilio Rached (del Frente Cívico de Santiago) y Ramón Saadi (del PJ de Catamarca). Sobre el primero hubo mucho ruido. Se hablaba de que su gobernador, Gerardo Zamora había ejercido una presión definitiva para que votara a favor del Gobierno. Sin embargo, Parlamentario contaba hacía semanas con el dato de que Rached estaba absolutamente en contra de esta política; así lo había confirmado un importante senador radical. Pero a la hora de la verdad todos se llamaron a silencio. Y la incertidumbre crecía, máximo porque Rached no estaba en la lista de oradores.

La otra incógnita era Ramón Saadi. Había un rumor que decía que él nunca iba a apoyar a los Kirchner; el otro, decía que le habían ofrecido la senaduría para el 2009 y un cargo público para su hermana.

Pasaron los oradores, uno tras otro. Samuel Cabanchik (CC-Capital) aseguraba: “No creo que Dios atienda solamente en Buenos Aires. Yo he escuchado la voz del Pueblo y la de Dios. Hablo porque he escuchado al productor”. Y Juan Carlos Romero, y Pablo Verani que pidió que se coparticipen las retenciones, y Blanca Osuna, y Mónica Troadello…

Algunas personas concitaron más atención. La correntina Isabel Viudes, que estaba en dudas en algunos cálculos previos dijo que apoyaba este “modelo de redistribución y crecimiento”.

Carlos Reutemann y Rubén Marín hablaron y reconfirmaron su voto negativo. La peronista chaqueña Elena Corregido desoyó las órdenes de su jefe de bloque y de su gobernador, Jorge Capitanich. “Mis convicciones son peronistas”, dijo para votar en contra. Y Teresita Quintela, también peronista de La Rioja quien desmintió un cambio de voto. “La Rioja no necesita vender sus legisladores para obtener los fondos, que son los que nos corresponden”, disparó.

Voto a voto

Hasta que llegó el turno de Ramón Saadi. “Este es un proyecto de ley que intenta despejar los precios internacionales para abaratar los costos de los alimentos en la Argentina”, dijo y cerró todas las dudas. Votaría a favor. Estaban 36 a 35.

Luego, el turno de Hayde Giri, cordobesa y única de esa provincia que votó a favor de las retenciones. “Es posible que haya decepcionado a los cordobeses que cree representar el gobernador de Córdoba, pero voy a representar aunque sea a algunos cordobeses”, dijo y criticó a aquellos que salen “a marcar las casas de la gente, que es lo mismo que hacían los nazis con los judíos”.

Mientras tanto en los pasillos circulaba un rumor fomentado por el bloque oficialista: “Dimos vuelta a Lores”, decían. Los cronistas parlamentarios se acercaron a Lores a preguntarle cómo votaría. “Se enterarán en el recinto”, dijo haciéndose el misterioso. “Listo, lo abrocharon”, pensaron todos. Finalmente Lores habló: “¿Por qué no hacer una ley de la unión y no de la división. Yo no soy oposición de este gobierno, pero el mejor camino es la apertura”. El oficialismo seguía sólo uno a arriba. Faltaba la confirmación de Rached.

Seguían hablando. A las 11 empezaban a hablar los jefes de los bloques. Habló el cordobés Carlos Rossi y mientras tanto la tele, ese espejo omnisciente decía que había un empate, que estaban 36 a 36. Pero nadie confirmaba nada. Hablaron Chiche Duhalde y María Eugenia Estenssoro.

Hasta que Parlamentario encontró en un pasillo a Emilio Rached y lo comenzó a perseguir hasta el recinto. “¿Ya decidió cómo va a votar?”, le preguntó. “Sí, ya lo tengo definido hace cuatro meses”. Fuentes del bloque radical habían anticipado hacía un mes que su voto era negativo. Entonces efectivamente estaban 36 a 36.

Tiempo más tarde el ex presidente y senador por San Luis, Adolfo Rodríguez Saá lo confirmaría. “Estamos todos los parlamentarios y por primera vez en años, usted, señor presidente (a Cobos) va a tener que desempatar”. Y ratificó que Menem, enfermo y con fiebre se sentaría a votar, pese a otros rumores que decían que no se sentaría.

Y siguieron pasando: Giustiniani, Guinle, Morales, Nicolás Fernández y otra vez Fabián Ríos. Ya eran pasadas las tres de la mañana cuando llegó el turno de Ernesto Sanz, jefe de bloque radical. Apenas empezó su discurso pidió la presencia del vicepresidente Julio Cobos que no estaba en el recinto. Hizo una pequeña introducción e insistió: “Vuelvo a reclamar la presencia del vicepresidente, para que venga a presidir la sesión. Tengo mucho que decirle sobre su responsabilidad”. En esos momentos empezó a temerse otra jugada posible: si Cobos no bajaba, la sesión quedaría presidida por José Pampuro cuyo voto valdría doble a la hora de desempatar. El voto de Pampuro estaba cantado por el sí

“La discusión sobre las retenciones no es más que un aspecto de la discusión del poder. Sería muy bueno volver a la versión taquigráfica del debate de junio de 2006 cuando se debatió sobre el uso del poder. Era ella, la Presidenta, que en aquel debate sobre los superpoderes fijaba posición sobre el poder en la Argentina”.

Hizo una pausa y volvió a pedir por Cobos. “Sigo reclamando con respeto y humildad la presencia del presidente natural del Senado, tenemos un mensaje concreto para darle”, dijo Sanz quien había sido definido minutos antes como “cobólogo”, por su par Gerardo Morales. Sanz quería hablarle de mendocino a mendocino.

“El poder en la Argentina ha estado concentrado, no en el Estado, sino en el Gobierno. Cuando el poder está en el Estado, se distribuye equilibradamente porque el poder se reparte entre tres poderes”. Y pidió por Cobos nuevamente, en total cinco veces. Finalmente, viendo que era infructuoso y que el vice no bajaría, cerró su alocución. “Si (Cobos) es el mismo de los últimos 20 días, tiene que votar en contra de la 125”.

Por último, habló el jefe de bloque peronista, Miguel Angel Pichetto. “¿Dónde quedó la concertación que el presidente había hecho con otros gobiernos provinciales? ¿Qué ha pasado con esos gobiernos provinciales?”, reclamó.

A las 2:58 entraron Cobos y Pampuro. Llegaron juntos.

Pichetto prosiguió: “Política es dar la cara en las buenas y en las malas. No se puede estar de un lado para ganar las elecciones y después votar en contra de la Presidenta”.
Y por último, un mensaje a Cobos. “El vicepresidente es hombre del Gobierno. No puede votar de otra manera. Usted tiene responsabilidad institucional histórica y espero que la tome con entereza que tiene que tener”. Y la tomó, con entereza, más allá de las posiciones políticas. Cobos decidió a las 4.22 que la ley de retenciones móviles, la resolución 125, no podía ser ratificada.

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