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Llegó un momento dado de la noche de la sesión en el Senado en que nadie confiaba en nadie. El custodio de un alto funcionario relató a uno de sus amigos que “la cosa está que arde”, en relación a que alrededor de las 22 el Gobierno tomó conciencia de que Julio Cobos votaría en contra de las retenciones móviles.
Es que a esa hora, fuera y dentro del Senado, las operaciones para conocer las posiciones finales crearon un clima impensable y nadie confiaba en nadie, como lo admitieron a Parlamentario. “Están roto todos los vínculos”, dijo uno de ellos, y no se equivocaba. Era un secreto a voces que más de un celular estaba intervenido, por lo que la mayoría de ellos prefería hablar personalmente y no contar nada por ese vía.
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