Tras el regreso de las vacaciones invernales la mesa de conducción del bloque de diputados nacionales del oficialismo que lidera Agustín Rossi adoptará una decisión con relación a los diputados que votaron en contra de las retenciones móviles.
Hay dos posturas. Están los halcones y las palomas. Los primeros exigen la depuración, en tanto los segundos plantean generar un espacio de reflexión. El telón de fondo es el tablero electrónico en función de la importancia numérica de los mismos, máxime cuando se avecinan el tratamiento de leyes más que álgidas.
Ya no estará en ese encuentro la santiagueña Marta Velarde, quien como lo explica en otras páginas de esta edición se fue del bloque por coherencia política. La segunda baja es sin lugar a dudas el gastronómico Luis Barrionuevo, quien pese a figurar todavía en el sitio web de la Cámara baja como uno de los 128 integrantes del oficialismo, es de público conocimiento que él se considera en otra vereda. Una ausencia ya computada por Rossi y compañía antes de la votación de las retenciones móviles.
En rigor hoy el FpV contaría con 127 bancas. Ahora las miradas están puestas en la esposa del dirigente gastronómico, Graciela Camaño y de Felipe Solá, que por estas horas ya está pensando en la denominación que tendrá su bloque unipersonal.
Las últimas declaraciones del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, donde comparó las posiciones de Néstor Kirchner con el dictador Eduardo Massera fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia K. Los halcones piden a gritos que Solá abandone las huestes del FpV. Habría que ver si el bonaerense arrastra en su retirada a otros compañeros de bancada. Por ahora no hay indicios que algunos de los disidentes lo acompañe, por lo menos bajo su tutelaje.
Los demás rebeldes oscilan en qué hacer, prefieren esperar la resolución de la mesa de conducción, para recién después adoptar una postura final, pero todos ellos estimaron ante la consulta de Parlamentario como de un final abierto.
Por el lado del oficialismo en la Cámara alta, la primera reunión del bloque que lidera Miguel Angel Pichetto fue de tensa calma, según comentó a este medio uno de los presentes. Claro que no dejó de señalar las ausencias de Roberto Urquía y Carlos Reutemann, que estaban en sus despachos y la de Juan Carlos Romero, aunque este estaba a miles de kilómetros gozando de sus vacaciones.
Lo cierto es que el oficialismo en la Cámara alta también tendrá varias sangrías, por lo tanto no le será fácil a Pichetto contar como en otros tiempos con los números holgados para sancionar -sin problemas- las iniciativas enviadas por la Casa Rosada.
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