La realización de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical el 3 y 4 de octubre en las sierras cordobesas, más precisamente Mina Clavero, pinta como un escenario decisivo para el devenir político del centenario partidario de cara a las elecciones venideras. En primer término, la libido electoral está cargada en las legislativas a nivel nacional que contempla la disputa de bancas en la Cámara alta y baja y como telón de fondo aparece las presidenciales de 2011.
El resultado de las parlamentarias es la antesala de lo que puede suceder luego en los comicios para elegir presidente. Si los boinas blancas llegan a cosechar más bancas de las que ponen en juego, quedarán con buenas chances de dar pelea en los comicios de 2011, siempre y cuando logren catapultar a un candidato que seduzca a los sectores internos del partido y a la sociedad que están desilusionados con la actual administración nacional.
Esta es la gran jugada que deberá hacer la dirigencia del centenario partido. ¿Podrán sus dirigentes vencer al eterno internismo que corre por sus radicales venas? ¿Rescatarán a Julio César Cleto Cobos, el dirigente que cuenta con mejor imagen positiva, para que vuelva al redil partidario? ¿Pedirán a Margarita Stolbizer y Ricardo López Murphy un regreso con gloria? Estos son algunos de los interrogantes que los popes de la UCR deberán resolver en la convención partidaria.
Paso a paso
De acuerdo con fuentes consultadas por Parlamentario, los principales referentes están abocados a dirimir en primer término qué hacer con los que fueron cooptados por el kirchnerismo a través de la Concertación Plural y también definir sobre las intervenciones dispuestas antes y después de las elecciones de octubre último que ungieron a Cristina Fernández de Kirchner como la sucesora de Néstor Kirchner.
Como es tradicional en la historia radical, el clima de interna los tiene en su salsa. En la dirigencia partidaria cohabitan tres posturas: de un lado están los duros, los que se niegan a abrirles las puertas para que ingresen libremente -como si nada hubiera pasado- a aquellos que formaron alianza con los K. Del otro lado están los dirigentes enrolados en el “borrón y cuenta nueva”, es decir los que quieren el regreso a las fuentes partidarias de aquellos que por diversas razones decidieron jugar en otra fuerza. Entre los halcones y palomas persiste un grupo de radicales indecisos, son aquellos que priorizan la conducta partidaria, pero flexibles a la hora de las determinaciones drásticas.
En las filas de los halcones sobresale el actual presidente del Comité Nacional y senador nacional Gerardo Morales, en tanto que de los que tienen una actitud de borrón y cuenta nueva, se cuenta al jefe del bloque de diputados nacionales, el cordobés Oscar Aguad, respaldado por el influyente ex presidente de la Nación Raúl Alfonsín, que desde su bunker de la avenida Santa Fe, no descansa en reforzar esa postura.
Entre los indecisos se encuentran dirigentes y diputados de distritos donde el radicalismo es Gobierno, fundamentalmente los intendentes de distintos lugares del país, dado que especulan -con una lógica previsible- con la necesidad de anteponer el desarrollo y la estabilidad de su gestión, antes que las maniobras de la cúpula partidaria.
El telón de fondo de la incipiente discusión es que la UCR tiene en sus manos la real posibilidad de instalarse nuevamente en el escenario institucional como una alternativa de poder real, la que perdió en los últimos años. Una tarea nada fácil, pero su dirigencia la conjetura como factible. Un optimismo que se abona por los triunfos en los importantes municipios de Río Cuarto, Bariloche y Santa Rosa, donde doblegaron al oficialismo encarnado en el Frente para la Victoria. El punto es cómo dirimirán su interna. Un legado que les pesa en demasía a sus dirigentes.
Halcones y palomas. La cabeza visible de la resistencia anti Cobos es Gerardo Morales. ¿Qué dice el jujeño? Que “la deserción de Cobos en su alianza con el kirchnerismo es una visagra histórica” y que “no se puede caer en el olvido fácilmente”, además de recordar que Julio Cleto Cobos fue expulsado de por vida del partido.
Por su lado, el jefe del bloque de senadores de la UCR, el mendocino Ernesto Sanz, tiene una visión personal sobre la reorganización partidaria. El legislador considera que la gran pelea es instalar nuevamente la sigla de la UCR sin alianzas para recuperar la identidad. “Lo que debe quedar bien claro es que el radicalismo está construyendo un programa alternativo al Gobierno nacional”, señala, al tiempo que promueve la reafiliación de los expulsados y los que se fueron voluntariamente del partido en los últimos años.
El histórico Raúl Alfonsín fogonea desde su casa una apertura hacia los rebeldes partidarios. En esta línea del caudillo militan más de un senador o diputado nacional, entre ellos el jefe de la bancada Oscar Aguad. Ellos son partidarios de una generosa apertura para que regresen todos sin rencor alguno. “Es tiempo de unidad”, repiten una y mil veces Aguad y compañía, en sintonía con Alfonsín. Para los radicales el mensaje de Alfonsín no pasa de largo en la dirigencia. En ese sentido todos recuerdan que en 2006, cuando el presidente del partido no era Gerardo Morales sino Roberto Iglesias, fue decisiva su intervención para la alianza con el peronismo expresado por Roberto Lavagna.
Esta actitud contemplativa y abarcadora también es compartida por muchos intendentes que militan en la tercera posición, aunque no olvidan que la conducta partidaria debe ser eje de la reconstrucción partidaria y no de nombres. Este grupo considera que la UCR debe adaptarse a los cambios contextuales y a las necesidades de los ciudadanos a través de mayor compromiso, más responsabilidad e idoneidad.
Volvé, te perdonamos
Claro que la repatriación de Julio Cobos no es inocente, sino que tiene más de una motivación concreta, en particular su fuerte posicionamiento a nivel nacional a partir de su famoso e inolvidable voto en contra de las retenciones móviles, que fue un mazazo al proyecto K.
Su figura cautiva a una masa importante de la sociedad, y como los radicales carecen de un hombre que movilice, como en su momento fue Raúl Alfonsín, el vicepresidente puede ser la tabla de salvación del centenario partido de cara a las elecciones presidenciales.
A sabiendas de su momento político, Cobos juega a dos puntas. Sigue avanzando con su propia tropa, a través del nucleamiento Consenso Federal, con la consigna de que es una agrupación política de gente como la gente, mientras que por otro lado desliza que nunca se fue del partido. Es consciente de que la movida de Alfonsín es para aprovechar su imagen y la alta cantidad de intención de votos que le adjudican las encuestas. Inclusive algunas lo ubican en el tope por encima de CFK, Hermes Binner, Mauricio Macri y Elisa Carrió. Un capital político que Cobos no piensa diluir por ahora en el cruce con la dirigencia de los boinas blancas. El espera que la convención radical habilite su regreso a su nido partidario. Sobre esa posibilidad estaría trabajando el histórico operador en las sombras de la UCR, Enrique Coty Nosiglia, Raúl Baglini, entre otros.
Cómo viene la mano
Sin duda alguna la resolución de la Convención Nacional será fundamental para el futuro político de la UCR. De acuerdo con la informado a Parlamentario una de las propuestas que serán puestas a consideración es la modificación de la Carta Orgánica, donde se contempla como principal reforma la caducidad de los mandatos y la convocatoria a elecciones internas generales en simultáneo en todo el país para abril próximo.
El actual jefe partidario Gerardo Morales también anticipó que va a dejar el cargo, lo que ya desató la pelea por la herencia de su sillón. Entre los que se mencionan como posibles postulantes están Ernesto Sanz, Oscar Aguad o el titular del radicalismo cordobés, el ex diputado nacional Mario Negri.
Claro que ninguno de ellos deja de recordar lo que pasó con las alianzas realizadas con Carlos Chacho Alvarez y Roberto Lavagna, que fueron efímeras y con malos resultados.
Ese este contexto se mueven los dirigentes radicales, que esperan revertir la crisis partidaria en las sierras cordobesas, cuando se defina cómo será el renacer del centenario partido. ¿Será posible esto? ¿Habrá borrón y cuenta nueva? ¿Cleto es la esperanza rojiblanca o Alfonsín tiene en la manga otro candidato?
|