Algunos locos sostienen que todos deberíamos opinar. Que el 4 de noviembre serán las elecciones del Presidente del Mundo y que nadie puede quedar afuera. Tal vez es por eso, o tal vez porque ese país queda demasiado lejos, o porque consideran a Bush como alguien muy malo, o porque leen el clima de la opinión pública en la Argentina... Sea como fuere, los políticos locales no mantuvieron el tradicional silencio que se suele guardar ante las elecciones de países extranjeros, sino que se jugaron del todo: los principales referentes de las comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras del Congreso creen que lo más conveniente es que gane la elección el candidato del Partido Demócrata, Barack Obama. Por preferencia ideológica, o porque creen que su gestión mejoraría las relaciones de esta potencia del mundo con América latina.
Uno de los que se jugó de lleno fue el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Ruperto Godoy, quien dijo a Parlamentario: “Se trata de una elección histórica por la posibilidad que tiene un candidato de color de ganar la contienda electoral”. Por otro lado, sostuvo que por las circunstancias en que asumiría -es decir la crisis financiera internacional- se terminará configurando un “mundo multipolar”.
“Por eso creo que, cualquiera sea el candidato elegido, el futuro presidente estadounidense deberá prestar más atención a Latinoamérica, una región que jugará un rol importante en el nuevo escenario mundial”, concluyó el diputado sanjuanino. Por su parte, el vicepresidente segundo de dicha comisión, el radical Pedro Azcoiti, dijo que en lo que hace a la relación con América Latina, los cambios no serán tan profundos. “Estados Unidos tiene una política de Estado respecto a estos temas, con lo cual las variaciones de nombres no son tan importantes”. Pese a eso, también se jugó por el demócrata. “Sería bueno para el mundo que gane Obama, porque significaría un logro que acceda al poder un presidente negro, cuando hace treinta años en ese país se mataba a Martín Luther King. Además los demócratas tienen más afinidad con nosotros, los liberales, como los llaman ellos a los socialdemócratas”.
- ¿Y si gana McCain? -preguntó Parlamentario.
- De todos modos nada puede ser peor que Bush -contestó.
El senador Juan Carlos Marino, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara que integra, también mostró dudas respecto a los republicanos y pidió “estar muy atento a lo que suceda allí por el antecedente que hubo en la elección pasada. No vaya a ser que tengamos otro intento de fraude”.
Desde el radicalismo, también el diputado Luciano Fabbris dejó entrever sus preferencias. “Para mí tiene que ganar Obama. Es una revolución concreta en Estados Unidos que nos va a dar un cambio extraordinario. Sería un retroceso que gane McCain, porque además fue Bush, un republicano, el que puso en esta situación al país, con su dramática quiebra”. Respecto a la relación de la Argentina con el gran país del norte, Fabbris aseguró: “Si somos responsables vamos a mejorar la situación con los Estados Unidos”.
Distinta fue la respuesta de la senadora por la Coalición Cívica María Eugenia Estenssoro, quien irá como veedora internacional del comicio norteamericano. Por eso, la legisladora prefirió no emitir opinión respecto a sus preferencias. Su par del Senado, Samuel Cabanchik dice no tener preferencias. “A Obama lo veo muy borroso en cuanto a sus posiciones políticas”. Pero en seguida aclara que tampoco ve en McCain una opción: “Fue parte de este Gobierno que hizo desastres en todas las áreas”.
El socialista Rubén Giustiniani coincidió con esta última apreciación de Cabanchik. “El Gobierno republicano de George Bush ha sido el peor de los Estados Unidos en las ultimas décadas”. Y aseguró: “Desde el punto de vista del futuro de las relaciones internacionales como de la cuestión de los derechos humanos y sociales es atendible un triunfo de un gobierno demócrata de Barack Obama”. Respecto a la relación con América Latina, el socialista reconoció que “no variará sustantivamente la relación de los Estados Unidos con esta región ni con Argentina en particular”.
Desde otro extremo del arco ideológico, el diputado del PRO Federico Pinedo coincidió con Giustiniani. “Pienso que para las relaciones bilaterales es indiferente para la Argentina el resultado. Si bien Obama intentó en los últimos días hacer público su interés por los países de América Latina, no creo que la política vaya a variar. Por lo tanto imagino que no debieran existir preferencias entre ambos candidatos”, aseguró el legislador macrista.
La mayoría de los legisladores están esperanzados con Obama, aunque hay que reconocer que ambos candidatos se mostraron distantes respecto a esta región. No obstante hay un sentimiento que repitieron la mayoría de los consultados: nada puede ser peor que el Gobierno de Bush.
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