Este martes a las 18.30 Ricardo Gil Lavedra expondrá en el Hotel Panamericano sobre la importancia de la pluralidad de medios.

“Donde el Gobierno vea que hay recursos para captar, lo va a hacer”

15-11-2008

Cuidadoso de las formas, el senador Juan Carlos Romero se muestra igual muy crítico respecto del Gobierno nacional. Se queja por el “aislamiento” que a su juicio ha sido sometido el país durante los últimos años y se queja por el “clima de enfrentamiento” recreado por el kirchnerismo.

El ADN kirchnerista divide claramente al mundo en dos: los buenos y los malos. Del primer lado, claro está, hay que ubicar a quienes defienden el modelo instalado en la cúspide del poder en 2003; del otro lado figuran los adversarios. Los cuales serán fustigados en mayor o menor medida en función del tenor de sus críticas.

Quedaba en claro desde un primer momento de qué lado quedaría en 2003 el entonces gobernador de Salta, habida cuenta de que Juan Carlos Romero había sido nada menos que el candidato a vice de Carlos Menem en su confrontación con la fórmula Kirchner-Scioli. La relación fue distante, al punto tal que esa provincia fue una de las pocas a las que el santacruceño no visitó durante su gestión presidencial.

Los años pasaron y la sucesión ejecutiva encontró a la esposa del mandatario saliente al frente de la Casa de Gobierno y a un candidato auspiciado por el kirchnerismo en Salta. Mas a la hora de sumar, el ex presidente Néstor Kirchner debe haber alcanzado algún grado de acuerdo con el caudillo salteño, como consecuencia del cual el flamante senador nacional desembarcó en la Cámara alta como vicepresidente primero del Cuerpo.

Pero no pasó demasiado tiempo hasta que el ex gobernador norteño marcara sus diferencias con el Gobierno nacional. Críticas que alcanzan el grado de confrontación con quienes tienen un pensamiento distinto. Tal vez por eso sea que Romero auspicia el acto que se celebrará el próximo miércoles 19 en el Senado de la Nación, para recordar el abrazo entre Perón y Balbín, a 36 años de haberse consumado.

- Fue en 1972 y se trató de un encuentro que cerró un ciclo argentino de enfrentamientos. Fue la demostración de que se pueden tener diferencias políticos, como era el caso del radicalismo y el justicialismo en esa época, pero que habíamos terminado ese período de enfrentamiento fuerte, violento que hubo. Fue cerrar una etapa con grandeza, sin renunciar a los principios que cada partido tenía. Creo que es bueno recordar que deben existir fuerzas políticas fuertes, pero con capacidad de debate, de hablar y dialogar. Después Perón dijo aquello de que “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino” y significó a partir de allí otra forma de relacionarnos con las fuerzas opositoras.

- ¿Usted cree que los argentinos nos vamos a reconciliar de una vez por todas y para siempre?

- Es más grave, porque no hay tanto enfrentamiento entre fuerzas políticas, porque después de la crisis de 2001 han quedado muy diezmadas. Creo que el problema hoy en día no es tanto el enfrentamiento entre fuerzas políticas, sino algo que se ha instalado desde el Gobierno en los últimos años, que es el enfrentamiento y la división de la sociedad. Es más grave, porque a través de distintas acciones se ha venido propendiendo al enfrentamiento de la sociedad. La muestra fueron los actos y contraactos en el tema del campo, se ha sustituido el diálogo por el enfrentamiento en la calle, las agresiones, las acciones violentas de grupos amigos del Gobierno… Creo que debemos tratar que la política se encamine por el diálogo y no por el enfrentamiento.

- ¿Cuál es el rumbo que le ve al Gobierno de Cristina Kirchner a partir de esta crisis internacional que está viviendo el mundo?

- Yo lo que veo son manotones de ahogado y una sensación de miedo que tiene el Gobierno, que tiene que ver con que Argentina estuvo los últimos cinco años aislada. Aislada de los organismos internacionales, se ha demonizado al financiamiento internacional barato, se ha demonizado la posibilidad de que Argentina fuera a recurrir a bancos internacionales por dinero... Y hoy vemos que en una crisis como esta ya ni siquiera Chávez, que era un financista caro, pero existía, le puede prestar dinero a la Argentina. Entonces el Gobierno, ante esta sensación de aislamiento, comienza algo que fue histórico en la Argentina, que es destruir la confianza de la gente tomando recursos que no le son propios ni le corresponden. Donde el Gobierno vea que hay recursos para captar, lo va a hacer, y en este caso pretende incautar el ahorro de muchos argentinos a través del sistema jubilatorio. Sin devolverle a las provincias lo que aportaron, porque este sistema, cuando se creó, tomó de la masa coparticipable una suma del 15% total, que hoy día la mitad debiera ser devuelto a las provincias. ¿Y entonces qué sucede? Hay una concentración de recursos de la economía, el Presupuesto ha plasmado una distribución del 30% en las provincias y el 70 a la Nación y ahora con esto de las AFJP, si tiene éxito con la ley, más recursos van a concentrarse en un país aislado.

- Entonces no ve un panorama claro.

- Veo un futuro bastante complicado para Argentina, por el aislamiento, por la pérdida de confianza que tiene la gente de las leyes que no se cumplen, o se alteran, la falta de confianza de los ahorristas, los inversores. Donde Argentina, por esta idea del Gobierno de incautarse los ahorros, no sólo que no evitamos la crisis internacional, sino que la agravamos. Argentina podría estar no digo salvada, pero sí al margen, sino fuera por esta actitud del Gobierno que está agravando la situación.

- Usted hablaba de la crisis internacional y qué podrá ocurrir a partir de enero con el nuevo gobierno que va a tener Estados Unidos con la asunción de Obama?

- Por supuesto que hay gran expectativa, lo que nadie puede garantizar es el éxito de un Gobierno antes de empezar. Lo que sí se ve es que el cambio puede significar la posibilidad de que se hagan cosas y que se cambie el rumbo, pero cualquier Gobierno nuevo necesita tres o seis meses para arrancar. Lo primero que van a tratar los americanos es de resolver sus problemas internos y después ocuparse de los problemas de afuera, pero tal vez haya un shock de confianza en la economía internacional, donde Argentina podría sumarse. Pero repito, nosotros perdimos ya los últimos cinco años por el aislamiento, por la política del Gobierno se han perdido muchísimas posibilidades de inversión, de acercarnos al mundo, de que Argentina sea un país confiable. Y bueno, no estamos haciendo nada para que Argentina lo sea.

- Senador, el año que viene es electoral, ¿cómo va a jugar el peronismo? ¿Usted va a estar cerca de Duhalde, cómo podríamos alinearlo?

- Duhalde dijo que se retiraba de la política… (Risas) Yo voy a mostrar mis diferencias con el Gobierno. A mí lamentablemente como legislador me cuesta acompañar esta política del Gobierno. Creo que es equivocado venderle a la gente que hemos hecho una gran cosa recuperando Aerolíneas, cuando estamos salvando a los funcionarios, a los empresarios ineficientes y al país le va a costar dos millones de dólares por día sostener a esa empresa… Estoy en contra de que le quiten el ahorro a la gente para gastar en el Estado, entonces cuesta acompañar a este Gobierno y creo que en el país lo que está mal hay que decirlo. Yo el año próximo no voy a ser candidato, pero hay que enseñar los errores del Gobierno, porque lamentablemente se está enfrentando a la sociedad. Por supuesto yo creo en el diálogo, que las fuerzas políticas incluso las del justicialismo que no pensamos como el Gobierno, debemos expresar esa posición y bueno, ojalá el Gobierno escuche, porque la verdad que la presidenta Cristina Fernández dijo en su campaña que iba a producir cambios y la sociedad no ve ningún cambio y eso es lo que le viene reprochando.

- ¿Y el presidente del Partido Justicialista los irá a escuchar?

- No ha habido reuniones, las pocas que hubo eran para recibir órdenes y yo ya soy grande para que me den órdenes como a los chicos, así que no creo que sea el método que no haya debate, no haya discusión, no haya un sinceramiento de la relación política… Y para ir a escuchar cosas que se han decidido en Olivos, en la Casa Rosada, creo que no es la posición que el justicialismo debe tener. Necesitamos un justicialismo que debata un poco más.

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