El próximo miércoles 15 de febrero habrá una movilización a Plaza de Mayo para reclamar por la derogación de la Ley Antiterrorista.

“Tanto en el espectáculo como en la política, el sentimiento más extendido es el de la envidia”

6-12-2008

La diputada Lidia “Pinky” Satragno cuestiona duramente la administración del poder que hacen los Kirchner, se queja por los manejos de la mayoría en el Parlamento y lamenta que todo se arregle en las oficinas de los jefes de bloque. Como radical, sentada en medio de tantos peronistas, se siente una verdadera representante de la transversalidad.

Por José Angel Di Mauro

El desembarco de Lidia Satragno a la política fue con vistas a un cargo ejecutivo. Al menos ese era su inocultable objetivo y cerca estuvo de lograrlo. Si hasta las “boca de urna” le asignaron una victoria que la hubieran convertido en la primera radical en ganar en La Matanza. Después, la realidad reveló otros números y lentamente se fue apartando de la política, para volver al redil -tras un lejano paso por el área social en la Ciudad de Buenos Aires- esta vez en la Casa de las Leyes. Por eso la pregunta remite a ese intento fallido:

- Usted ingresó a la política con expectativas ejecutivas, y uno no la imaginaba en tareas legislativas…

- Yo tenía una ilusión que era cambiar Matanza, que es un dolor permanente. Para mí es un desgarro.

- ¿Es una cuenta pendiente?

- No puedo ya... Ya no, soy sensata. Trabajé duramente para elaborar un proyecto de cambio profundo para Matanza, y bueno, no resultó.

Hoy la diputada Satragno es una más de entre 257 en la Cámara de Diputados. O una entre los muchos menos que componen de la oposición. Una oposición que ella expresa ya no desde su situación geográfica en el Cuerpo, sino desde las posturas muy críticas hacia la gestión kirchnerista.

De sus 52 años por el mundo del espectáculo y el periodismo conserva una elocuencia que reafirma al hablar y poner énfasis en las frases que desea destacar. Sin embargo Pinky, como mejor se la conoce, dice estar en un permanente aprendizaje en un ámbito donde admite no tener de sus pares ninguna contemplación por su trayectoria.

- A casi un año de estar acá, ¿esto es lo que esperaba?

- A mí se me mezclan sensaciones. Por un lado, está la sensación de mi adolescencia, donde yo pensaba que el Congreso era un lugar donde se debatían ideas en el recinto, donde había gente con mucha elocuencia y argumento que convencía a otros; cuando entré el año pasado, no pensaba que iba a encontrarme con una mayoría tan aplastante que no importa qué es lo que la oposición diga o argumente, o que tenga razón, porque nadie escucha a nadie. Y en el recinto no se decide nada, se decide en las oficinas de cada uno de los diputados, de los jefes de bloque. Hay discursos brillantes, que no escuchan. Tienen un mandato que van a obedecer, eso a mí me parece atroz.

Se la nota decepcionada, aunque se resista a admitirlo. Porque no se le presta atención a los proyectos que se presentan. Al respecto cita una declaración del socialista Rubén Giustiniani respecto a la necesidad de pensar en una reducción del IVA en la canasta básica de alimentos y recuerda que ella presentó un proyecto de esas características en la primera semana de marzo. “Sí le prestan a uno más atención cuando está en televisión, en radio, o hace una entrevista para un periódico…”, se lamenta.

De su paso por el Congreso, aprendió bien una palabra: “cajoneo”. Y la cita precisamente respecto a ese proyecto, que considera “cajoneado en la Comisión de Comercio desde el 5 de marzo. ¡Por lo menos hubieran dicho ‘no nos interesa’!”.

- Usted es de la provincia de Buenos Aires, donde uno de los temas más serios es el de la inseguridad, ¿Qué se está haciendo en la materia?

- Poco.

- ¿Es crítica de la gestión Scioli?

- Sí. Se habla de la imputabilidad. ¿Quién es imputable? El Estado es imputable, que no ha creado las condiciones para contener a tantísimas familias, tantísimos chicos que están en el más absoluto desamparo, excluidos de la sociedad.

- ¿Estaría de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad?

- No, primero que penalicen a los del Estado que son imputables de esa situación. 25 años por un homicidio simple, ¿está bien? Sí. Cadena perpetua por un homicidio con alevosía, ¿está bien? Sí. Lo que pasa es que no se cumple. Las leyes están, pero la Justicia tiene ocho o diez años a alguien procesado dentro de una cárcel. El Estado, que tiene tanta celeridad para lograr que se le vote la ley de la estatización de AFJP, ¿por qué no se ocupa de la Justicia? De que tenga las herramientas para poder dictaminar mucho más rápido.

- Del kirchnerismo se dice que es un Gobierno fuerte; usted está hablando de debilidad del Estado, ¿cree que en realidad es fuerte este Gobierno?

- No, yo creo que es un Gobierno autoritario, no es fuerte.

- Hay una gran diferencia entre los dos términos…

- ¡Uf!... Tiene la suerte de que le tocó un pueblo manso. La gente por ejemplo cuando encontró a alguien que la movilizara salió a la calle y le paró la 125.

- ¿La Presidenta gobierna?

- La Presidenta y el ex presidente son lo mismo.

- ¿Ella es mejor que él?

- Son lo mismo -dice, remarcando el final de la frase.

- Si tomamos a los dos mandatos como la misma gestión, algunos dicen que el primer período de los Kirchner fue mejor.

- Kirchner tuvo la suerte de conocer a Duhalde; doble suerte: la gran suerte de que Duhalde lo digitara para ser candidato a presidente y la gran suerte de que él le hiciera el “trabajo sucio” en la economía y le entregara el Gobierno con viento de cola.

- Todo el mundo le reconoce mucha suerte a Kirchner…

- ¡Pero si el glaciar le rompe cada dos años!... Yo me acuerdo que a veces pasaban 8 o 9 años y el glaciar no rompía. Tiene mucha suerte, pero creo que eso se acaba…

- Igual, pareciera que ella no tiene la misma suerte que él.

- ¿A causa de quién? Yo el otro día cuando leí que Kirchner dijo en un discurso que a la mañana, cuando se levanta Cristina le dice “¡Qué vicepresidente me pusiste!”, digo ¿cómo, no lo puso el pueblo?

- Cristina parece que no tuvo mucho poder de decisión tampoco en la elección…

- Es de una tristeza… Yo me siento tan mal, tengo tanta vergüenza propia. ¿Dónde se ha visto que un señor, porque le fue bien en su Gobierno, diga: “Bueno, ahora me sigue mi mujer”?

- Usted que tiene origen radical, ¿cómo ve a Cobos?

- Yo soy radical, bueno ahora estoy… no es que esté confundida, estoy clarísima. Yo entré por Unión PRO. Unión es (Francisco) De Narváez, que es peronista; PRO es Macri, y yo soy radical… Yo soy la experiencia de la conjunción de la oposición…

- La verdadera transversalidad…

(Risas) …Sí, la tengo encima. Pero yo soy radical. La actitud que tuvo Cobos con la 125 fue de una sensatez -dice remarcándolo-. Porque corrigió con un “mi voto no es positivo” un mamarracho que hubiera terminado quién sabe donde. Porque la gente estaba convocada, estaba en la calle. Y lo frenó él. Ahora, uno no puede ignorar que tiene un vicepresidente…

- ¿Qué piensa de la actitud que tiene el Gobierno con Cobos?

- Es miserable.

- ¿Y la actitud que tiene el radicalismo con relación a Cobos?
-
Y, es cambiante, ¿no?… Va mejorando.

- ¿Qué vislumbra en un futuro? ¿Una vuelta al radicalismo, una reincorporación dentro de una transversalidad?

- Hay animales políticos que en lo único que piensan es en la política. No lo digo por Cobos, lo digo por los que pueden entrar en esa categoría; esos son los que sacan cuentas de cuántos votos obtienen. O sea, ven la política como una enfermedad, no como una pasión.

- ¿Usted cómo la vive, como una enfermedad o una pasión?

- Yo la vivo como una pasión, porque a mí lo que me importa es el pueblo de mi patria.

- ¿Sufre la política o la disfruta?

- Por momentos me apasiona y por momentos me irrita. Estar ahí en el recinto horas, horas y horas, mirando cómo nadie escucha a nadie me pone loca. Yo, el tiempo que estoy adentro del recinto, escucho. Y de pronto me voy, a una salita que hay abajo, donde hay un sillón con un televisor de circuito cerrado, donde no escucho todos los murmullos de los demás sino la voz del que está disertando. Porque me interesa lo que dicen y porque aprendo… de algunos, claro.

- ¿Siente que sus nuevos compañeros políticos le prestan una atención especial por quien es?

- No.

- ¿Eso es bueno o malo?

- (Hace un largo silencio) Es nuevo (y se echa a reir). El que es absolutamente adorable conmigo es Federico (Pinedo); él es un caballero.

- Usted tiene una muy buena relación con Francisco de Narváez, ¿no?

- Sí, muy buena.

- Ya que menciona al jefe del bloque macrista, De Narváez se ha distanciado de Macri, ¿qué cree que va a pasar?

- Yo creo que eso es circunstancial.

- ¿La oposición se va a unir?

- Bueno, ahora en la Cámara estamos llenos de peronistas… Están los peronistas de nuestro grupo, más todos los peronistas de Felipe (Solá), que están con nosotros, sentados. Estamos rodeados de peronistas.

- ¿Y cómo la tratan, siendo radical?

- Bien, bien. Con los otros peronistas también me llevo bien, con los que están en contra de lo que yo digo.

- Mencionaba lo bien que se lleva con Pinedo. ¿Con quiénes no se lleva para nada?

- No sé, porque yo a la gente que no me interesa ni siquiera le presto atención.

- Del mundo del espectáculo, donde estuvo tanto tiempo, se dice que es muy cruel. ¿Y esto?

- Son tan parecidos, querido mío… Por eso yo no me asombro acá. Tanto en el espectáculo como en la política, el sentimiento más extendido es la envidia. Es el sentimiento más negro y mezquino que tiene el hombre.

- ¿Cómo ve su futuro?

- Ni miro el futuro, ni visteo el pasado. Yo vivo hoy.

- ¿Llegó a la política para quedarse, o se quiere ir cuanto antes?

- Cuando yo era jovencita estaba de novia con Emilito Ariño, y nos peleamos. El se encontró con un amigo común, que le dijo: “Pero Emilio, ¿es en serio?”. Y él le contestó: “Por ahora es definitivo”. Y yo me reía a carcajadas porque pensé que había dicho una estupidez… Todo por ahora es definitivo, no tiene sentido decir voy a hacer esto, lo otro: todo por ahora es definitivo.

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