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- ¿Cuál es su balance sobre el trabajo legislativo en el 2006?
- La tarea realizada por el Congreso no es lo que esperaba, ya que ha estado muy disminuida. Tanto es así que 2006 será recordado por la cesión de poder al Ejecutivo.
- ¿Qué hechos considera usted como relevantes para afirmar esto?
- La delegación de facultades se hace evidente en la situación irregular de la Comisión Controladora de los Decretos de Necesidad y Urgencia, la reducción del Consejo de la Magistratura y, fundamentalmente, con la aprobación del Presupuesto Nacional para el 2007.
- Muchos se quejan de un sometimiento del Poder Legislativo al Poder Legislativo... - Creo que esa relación se hizo muy evidente en la delegación de los superpoderes al jefe de Gabinete.
- ¿Por qué sucede esa supuesta dominación?
- Sin dudas, el número de legisladores que responden a los intereses del Gobierno Nacional se termina imponiendo ante las voluntades de las minorías. La mayoría absoluta del oficialismo le permite manejarse con total comodidad y, por ende, el debate parlamentario está ausente, no existen ni siquiera modificaciones. Es decir, va al compás de las necesidades del Ejecutivo.
- Como vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, ¿qué ha ocurrido con la reforma política tan anunciada? - En 2006 no hubo voluntad para llevar adelante la reforma política. Desde aquellos gritos de Gustavo Beliz, cuando pertenecía al Gobierno Nacional, se fue diluyendo todo y quedó en la nada.
- ¿Cómo avizora la labor legislativa de 2007?
- Si el año pasado fue medio negativo, este período que estará plagado de elecciones será cortado y muy complejo. La oposición deberá armar una agenda parlamentaria muy inteligente, donde obligue a centrar el debate en los temas transcendentes de la política exterior, sobre el crecimiento y las problemáticas de la macroeconomía.
- ¿Qué tema no ha tenido el necesario debate?
- Las políticas aplicadas sobre los conflictos en el exterior tendrían que haber ocupado un lugar de mayor preponderancia en los debates legislativos. Esta es una asignatura pendiente. A su vez, esperaba una reforma de fondo sobre la política tributaria y un debate profundo sobre el régimen previsional y, sin embargo, ninguna de las dos llegaron al recinto. |