El próximo miércoles 15 de febrero habrá una movilización a Plaza de Mayo para reclamar por la derogación de la Ley Antiterrorista.

A la medida de Cristina

12-12-2008

En el primer año de gobierno de CFK su brazo legislativo cumplió a rajatabla con la sanción de las leyes enviadas por el Ejecutivo. La obediencia debida provocó el portazo de diez integrantes del bloque del FpV en Diputados.

“Creo que, amigos y amigas senadoras y diputados de todas las bancadas, hemos logrado recuperar el equilibrio, el rol constitucional que nos asigna nuestra Carta Magna, volver a ser uno de los representantes del oficialismo, los otros los representantes de la oposición; cada uno cumpliendo el mandato popular que le ha conferido la ciudadanía pero volviendo a tener el rol de senadores y diputados de la libertad que nos imponían desde el Fondo Monetario Internacional”.

Ese fue uno de los tramos más aplaudidos del primer discurso ante la Asamblea Legislativa de Cristina Fernández de Kirchner al asumir su ingreso a Balcarce 50, además de otros conceptos donde reivindicaba el estratégico papel del Poder Legislativo que fueron recibidos con alboroto por parte del oficialismo y con escepticismo por la oposición, salvo escasas voces que confiaron en su palabra.

Un año después, el balance arroja desde la boca de senadores y diputados del Frente para la Victoria-Partido Justicialista, elogios y de las bancadas de los bloques de la oposición críticas que se resume en el habitual: “El Parlamento es una escribanía”. Posiciones encontradas como se aprecia en la encuesta de esta edición.

El inventario de las leyes sancionadas determina que la mayoría de ellas fueron giradas desde el Poder Ejecutivo y que la impronta de los proyectos tuvieron como eje la cuestión económica. Una tendencia que se agudizó a partir del segundo semestre del año, pero fundamentalmente desde que se desató la crisis financiera mundial, que en primera instancia fue minimizada por la Presidenta. En pocos días esta visión tuvo un giro de 180 grados, al asumir la administración K que el derrumbe financiero iba a repercutir severamente sobre la economía argentina.

El oscuro horizonte precipitó la presentación de una batería de propuestas para tratar de amainar el temporal que se avecina y justo en un año electoral, donde el kirchnerismo pondrá en juego alrededor de 60 bancas.

Obviamente, el escenario político para el oficialismo es complicado. Ante esta realidad que perciben buscan asirse desesperadamente de todo aquel elemento que les permita sobrevivir al precio que sea. Un ejemplo de ello es el armado electoral, donde quedó en la nada la transversalidad y la Concertación Plural. La pareja presidencial priorizó la estructura del PJ, que tanto ningunearon.

Claro que no fue lo único que quedó en el cajón de los recuerdos. Precisamente, en la jornada de celebración de la primera velita, en la Cámara baja se estaba procediendo al blanqueo de capitales depositados en el extranjero. Una norma que CFK nunca votó a favor. Más bien lo contrario.

De acuerdo con la información en el sitio web del Congreso o en cualquier crónica de los medios de comunicación escritos, entre ellos Parlamentario, se da cuenta que en la sesión del 13 de febrero de 2007 votó contra la moratoria y presentó proyectos para castigar el lavado de dinero....

Otro ejemplo, que cambia todo cambia, son las facultades delegadas. Cristina Fernández de Kirchner siempre se opuso a esta norma cuando era legisladora. Sin embargo, ahora como Presidenta lo utiliza, como antes lo hizo su marido.

No hay apuro

Las normas que quedaron el arcón de los recuerdos muestran, con meridiana claridad, que la prioridad pasó por lo económico. El resto del andamiaje jurídico, en relación a otras facetas de la realidad, se convirtieron finalmente en un mero andar de comisión en comisión o sino directamente cajoneadas.

Veamos: la promocionada ley de Educación y de Radiodifusión. Ambas propuestas quedaron para otro período de sesiones.

También fueron obviadas las iniciativas tendientes a modificar la ley de Partidos Políticos que incluía el rechazo de las candidaturas de quienes estuvieran involucrados en el accionar de la última dictadura militar. Una idea para ponerle un cepo a los “Patti”, para evitar después impugnarle el diploma como legislador electo.

Nuevamente en el listado de las buenas intenciones quedaron las leyes sobre la sexualidad, el acoso laboral y las modificaciones al Código Penal en relación a los menores tal cual se quejaron los ministros de la Corte Suprema de la Nación, Carlos Fayt y Carmen Argibay.

Sigamos: El Plan Federal de Asistencia Pública de las Adicciones, la regulación del lobby, el Régimen de Rotulación de Alimentos Dietarios, la ley de Accesibilidad de la información en las páginas web para personas con discapacidad y la clásica reglamentación de la medicina prepaga. Decenas de leyes, tanto del oficialismo como de la oposición, que se convierten en meros ejercicios intelectuales en algunos casos para salir en los medios de comunicación, pero ni hablar de las páginas del Boletín Oficial.

En cambio sí fueron aprobados el apoyo a la Fiesta Nacional del Arándano en Entre Ríos, o adoptar todas las medidas necesarias paras salvar de su extinción a los osos hormigueros, la protección al bandoneón, entre otros. Claro que estas iniciativas no tienen incidencias institucionales, como es el caso de sancionar una nueva ley de Riesgos de Trabajo.

Sanción ya

Donde quedó demostrado el ejercicio impiadoso del poder de los números K es con la sanción de leyes, las que en algunos casos batieron todos los récord de tratamiento, tanto en las comisiones como en el recinto. El famoso dicho: “Se pasa a firmar el dictamen de mayoría” fue el arma empleada sin contemplación por el oficialismo, salvo en aquellos casos como la estatización de las AFJP o la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, donde se buscó el aporte de los aliados para asegurarse el triunfo en el recinto.

En las demás, como la prórroga económica, la delegación de facultades, el impuesto al Cheque, el impuesto adicional de emergencia sobre el precio final de venta a los cigarrillos, la moratoria impositiva, el blanqueo de capitales, la suspensión de la vigencia de la exención prevista en el artículo 20 de la ley de impuesto a la Ganancia, a través del cual se exime del tributo a las sumas percibidas por los exportadores, los beneficios para los bosques cultivados, la impronta K quedó a la vista. Sin olvidarse del Presupuesto nacional 2009 cuyas pautas ya no son acordes con la realidad nacional post crisis mundial. O la Reforma a la Carta Orgánica al Banco Nación y al Banco Central, fueron aprobadas por el oficialismo.

Por supuesto que Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi se convirtieron en verdaderos pilotos de tormentas para aquietar las aguas internas. Pero, finalmente, en el caso del santafesino agotadas las instancias de la búsqueda de consenso tuvo que soportar la fuga de siete varones y mujeres seducidos por la propuesta de Felipe Solá y después de Jorge Villaverde y las oscilaciones de sus coterráneos Jorge Obeid, Walter Agosto y Ariel Dalla Fontana y el free lance como Luis Barrionuevo.

Un muestreo de orientación de las leyes aprobadas que, según los conductores de los bloques del FpV, tienden a evitar un desmadre económico que implicaría un golpe final a las aspiraciones políticas del matrimonio presidencial.

La frutilla

Una obstinación por imponer un modelo económico, que sufrió un traspié mortal con las retenciones móviles, e invocando una batalla contra la oligarquía llevó la pelea al todo o nada. Y así le fue.

El famoso voto no positivo de Julio Cleto Cobos fue el punto final a la obediencia debida y la gestación de un enfrentamiento institucional de imprevisible consecuencias, porque restan tres años de convivencia en el poder y, por más que está relegado, el vicepresidente de la Nación está instalado en el Senado pese a quien le pese. Además, por más movidas que le hagan, no renunciará al cargo.

Precisamente la cuestión agraria puso en la vidriera a la Comisión de Agricultura y Ganadería presidida por el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez, la que realizó la mayor cantidad de audiencias públicas, pero la cosecha de leyes fue más que magra. Ninguna de las anunciadas con bombos y platillos asomó la nariz por el recinto.

Una de las derivaciones del todo o nada de las retenciones móviles llevó a Pichetto y Nicolás Fernández a llevarse puesto al senador Roberto Urquía. Lo desalojaron de la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, tras tomar conciencia de que no lo disciplinarían a la hora de votar favorablemente. Urquía, al igual que Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Rubén Marín, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, Teresita Quintela y Elena Corregido, se revelaron, pero ninguno de ellos perdieron los cargos en las comisiones.

Como se puede apreciar el balance legislativo del primer año de gestión de CFK, sin duda alguna, fue sancionar leyes económicas. También hay que destacar que tuvo en este período una gran derrota con la retenciones móviles, que a partir de ahí cambió el escenario en el Congreso de la Nación, especialmente en la Cámara alta. Sin duda alguna el año entrante será crucial para la pareja presidencial, ya que deberá sortear las elecciones legislativas y, a partir de ahí, ver como sigue el proyecto político encarnado por NK.

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