Diputado durante varios períodos, senador en su segundo período, Miguel Angel Pichetto es hoy uno de los legisladores que más años lleva en el Congreso de la Nación. “Como senador llevo siete años y como diputado nacional estuve dos períodos, esto hace un total de 15 años”, calcula el jefe del bloque kirchnerista del Senado, para detallar a continuación más datos sobre su dilatada trayectoria política en sus 58 años de vida.
Una carrera que comenzó con la intendencia de su pueblo, Sierra Chica, en la década del 80 durante el gobierno de Raúl Alfonsín, con la reapertura democrática, y continuó después con la participación en la Legislatura de su provincia durante dos períodos. “Prácticamente 25 años de mi vida dedicados intensamente a la política y también a mi actividad profesional como abogado”, resume el senador rionegrino sentado en su despacho del Congreso, donde recibió a Parlamentario.
- ¿En todos estos años cuál sería el proyecto de ley de su autoría que quisiera resaltar?
- Para mí, el más importante y de mayor trascendencia por lo que eso implica, es el de la creación de la Universidad Nacional de Río Negro, mucho más ahora que está en marcha, que ya se le asignó para el 2009 un presupuesto importante para que comience a funcionar. Río Negro no tenía universidad, había vastas zonas de mi provincia donde los chicos no tenían una casa de estudio superior.
- ¿Esto qué significa para Río Negro?
- Creo que es un tema que tiene un profundo significado, porque hace a la educación, a las posibilidades que muchos chicos con falta de recuerdos puedan estudiar, al desarrollo y al crecimiento de lo que significa una universidad para una provincia como Río Negro, por todo esto para mí es el proyecto más importante.
- El 2008 indudablemente ha sido el más complejo durante la administración del kirchnerismo. Al frente del bloque oficialista, a usted desde el Senado le tocó afrontar momentos muy difíciles…
- Sí, pero siempre hemos dado el debate, nunca hemos rehuido la discusión democrática en el Senado. En lo medios de comunicación hemos afrontado también esa discusión, nunca hemos rechazado una convocatoria periodística a debatir sobre los temas de la Argentina. Creo haber cumplido con mi Gobierno… Tal vez este año estuvo más signado por lo que significó el debate de la resolución 125 con el sector agropecuario.
- ¿A su criterio cuál sería el balance legislativo del 2008?
- Además de este tema, hubo otros de una trascendencia histórica, como fue el pase de las AFJP a la administración estatal, porque hace a los recursos de los jubilados para que tengan una jubilación digna. Este sistema estaba colapsado con anterioridad, los sueldos que estaba dando el sistema privado eran de 200 pesos… Si no hubiera existido el subsidio del Estado nacional para complementar salarios previsionales, muchos de ellos en un gran porcentaje hubieran estado por debajo del mínimo. Creo que fue una decisión acertada de la Presidenta y este debate fue importante en el Congreso. Lamentablemente hubo fuerzas políticas populares que votaron en contra por solamente oponerse.
- ¿Otros temas importantes que debatió el Congreso en el último período?
- La expropiación de Aerolíneas Argentina, la recuperación de la línea de bandera también fue un debate importante; además, las leyes impositivas y el Presupuesto, y recientemente la moratoria impositiva y el denominado blanqueo de ingresos activos. Hemos discutido con ideas, llevando adelante análisis de legislación comparada con antecedentes parlamentarios de la propia Argentina de los gobiernos democráticos del doctor Frondizi, Illía, Alfonsín, Menem, Cavallo, que dictaron leyes similares, idénticas. En fin, creo que ha sido un trabajo muy arduo y creo también que ha permitido como balance colocar al Congreso en un rol protagónico en la vida política. La gente seguía los debates y siguió atentamente la marcha del Congreso, y en lo que hace a nuestro rol como oficialistas hemos acompañado las acciones del Gobierno y de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que han sido en línea con el mantenimiento del empleo, con la distribución económica, con la justicia social, con algunas ideas que todavía hoy en la Argentina hay que seguir debatiendo. Que hacen al principio de la distribución del ingreso, que me parece que es uno de los temas centrales y que a veces las ideas no se instalan inmediatamente hay que mantener con perseverancia las mismas para que la sociedad se incorpore.
- En su bloque hay varios compañeros díscolos, muchos que votaron en contra por ejemplo en la 125. ¿Cree que en el 2009 seguirán en el Frente para la Victoria?
- El bloque no se ha fracturado, a pesar de todos los avatares parlamentarios se ha mantenido unido. Mantengo un diálogo político y una relación cordial con todos los senadores. Entiendo que a veces hay posiciones que tienen que tomar en función de los intereses provinciales. Así como no han acompañado en algunos casos la 125, en otros casos me han acompañado en la política impositiva. Por ejemplo, los senadores de Salta han votado positivamente la ley de Cheque y han acompañado el Presupuesto porque tienen un sentido de responsabilidad fiscal.
- ¿Confía entonces en que no se fractura el bloque?
- Mi intención es seguir manteniendo el bloque unido, respetando los matices y la discusión de ideas que todas las semanas hacemos en las reuniones de bloque y fundamentalmente que el bloque de senadores del Frente para la Victoria sea un apoyo a las políticas que la Presidenta diseña. Que la Presidenta tenga la seguridad que vamos a seguir acompañando este proceso de recuperación del país.
- Varios senadores díscolos de su bloque presiden comisiones. ¿Serán desplazados de ese cargo?
- Repito: mi intención es respetar los espacios y los matices, apuntalar el bloque... De todas maneras, todo esto, cuando llegue el mes de febrero, lo conversaré con la señora Presidenta. Pero reitero que la intención es mantener un espacio democrático en el Senado y que el bloque no se fracture.
- ¿Cómo califica el desempeño de la oposición?
- En el Senado hemos hecho debates importantes, creo que la Cámara alta en el conjunto se ha jerarquizado, a veces hay algunas posiciones políticas muy duras, muy destructivas, pero no en todos los bloques, no quiero generalizar. Por otra parte, es el rol que la oposición tiene que tener. Ellos tienen que cuestionar al Gobierno y nosotros como oficialismo tenemos que defenderlo y trabajar para que pueda llevar adelante sus proyectos. En el marco parlamentario no puedo hacer reproches, creo que ha habido un funcionamiento del Parlamento en general importante y positivo para el país.
- Es decir que el Congreso dejó de ser una “escribanía”...
- Bueno creo que esa es una descalificación que no es justa para el Congreso. Hay muchos que opinan sobre la materia parlamentaria y no conocen como funcionan el Poder Legislativo en el mundo. Sobre todo en los países desarrollados, en un gran porcentaje aprueban y apoyan los proyectos del oficialismo. Este, nuestro Congreso, aprueba muchas leyes que surgen de la propia tarea parlamentaria de los senadores y diputados. Si usted analiza el funcionamiento del Parlamento inglés, en un 80% vota las leyes del Gobierno, solamente hay un porcentaje muy mínimo de leyes surgidas de las tareas parlamentarias de las comisiones de ambas cámaras. Si usted analiza el Parlamento español, es exactamente igual. Esta descalificación, eso de que somos una escribanía, es una forma que tiene muchas expresiones autoritarias en la Argentina, de devaluar al Parlamento, de debilitarlo, de quitarle espacio, de cuestionarlo… Creo que forma parte de la falta de cultura parlamentaria que aún tiene el país. A lo largo del último siglo, 50 años fueron gobiernos militares y siempre ha habido un fuerte desprecio por el Parlamento.
- El fallo en torno a la libertad de los represores Astiz y el “Tigre” Acosta y otros provocó serias diferencias entre la Justicia y el Congreso…
- Nosotros hemos tomado medidas parlamentarias en el plano de los derechos humanos muy importantes, hemos reformado el procedimiento tanto en la sala de la Cámara Federal como de Casación para acelerar los procesos. Hay que decirle al juez (Carlos) Fayt que analice las leyes que dictó el Congreso, porque creo que las palabras que tuvo fueron ofensivas para con el Congreso. En estos temas el Congreso siempre estuvo muy atento, desde la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, de la definición de los delitos de lesa humanidad, de la incorporación de normas procesales para acelerar los juicios; desde la denuncia que hizo el propio (Néstor) Kirchner y el Gobierno frente a algunas demoras que se estaban visualizando por artilugios procesales y por mecanismos defensivos que se interponían y demoraban las causas. Por eso digo: lo que tiene que hacer la Justicia es asumir su propia responsabilidad, su mora y fundamentalmente los fallos. Creo que el fallo que ha dictado la Cámara de Casación lesiona al propio Poder Judicial, lo expone al descrédito.
- ¿Se llamará a sesiones extraordinarias para febrero?
- Es probable que en febrero, como se hace habitualmente, el Gobierno convoque con temas a extraordinarias.
Un año de Cristina
- ¿Cómo es su relación con la Presidenta?
- Es una relación político-institucional de mucho respeto. A la Presidenta la conozco de haber trabajado con ella en el ámbito de la Cámara de Diputados y en el Senado, pero tengo una relación de respeto, de trabajo conjunto, de acompañamiento en las decisiones y leyes que ella impulse.
- ¿Cómo evalúa su gestión en su primer año de Gobierno?
- La califico como buena, ha sido un año duro, difícil, la Presidenta está comprometida con la justicia social, con la reivindicación de sectores sumergidos en el país. Ha tomado medidas de profunda transformación en el plano previsional, que han sido de cambio estructural, mucho más profundas incluso que la gestión anterior del ex presidente Kirchner. El proyecto de impulsar en un momento de rentabilidad extraordinaria una distribución de ingresos para los sectores más pobres y de hacer infraestructuras hospitalarias me pareció correcta. A mil dólares la tonelada de soja era justo que hubiera un proceso de distribución. Bueno, esto fue parte de un gran debate en la Argentina. Hoy, con la tonelada a 317 dólares, uno sigue viendo en esos sectores un oposición muy recalcitrante, creo que deberían tener una actitud más permeable dejar de criticar a la Presidenta, de agraviarla y tratar de acercarse a través del mecanismo del diálogo institucional de construir un puente con las palabras. (Alfredo) De Angeli debería dejar de agraviar a la Presidenta y la Sociedad Rural y (Hugo) Biolcatti debería tener una posición menos gorila, menos antigobierno y dejar de hacer política y pasar a construir una relación más fluida desde el sector agropecuario con el Gobierno para encontrar medidas que protejan al campo.
- La Presidenta hace pocos días hizo anuncios sobre reducción de las retenciones en el trigo, en el maíz y otras medidas para favorecer al sector. Sin embargo ya hubo algunas protestas y se anuncian más cortes...
- Me parecen gravísimos estos hechos, denotan una postura irracional que la sociedad argentina va a castigar. Porque el pueblo compartió algunos reclamos y en algún momento hasta mostró simpatía por el campo, pero este esquema casi nihilista, destructivo, de cortar rutas, de agraviar a las instituciones y a la Presidenta, me parece muy negativo. El Gobierno ha tomado medidas muy coherentes, como bajar las retenciones del trigo y el maíz, tendientes a motivar que se plante trigo y maíz, porque hoy hay casi un monocultivo en el país que es la soja. Esto tiene también un fin de proteger los suelos. No estoy demonizando la soja, pero siempre ha habido una política clara de la Secretaría de Agricultura de incentivar otro tipo de cultivos. Esto no quiere decir que el Gobierno deje de analizar la rentabilidad de la soja y tampoco van a ser las últimas medidas que tome la Presidenta. La Presidenta está en reunión permanente con su gabinete con sus asesores, analizando la cuestión productiva y velando para que la crisis internacional no afecte a nuestro país. Por eso me parece irracional el nivel de agravios que ha recibido la Presidenta tras los anuncios que hizo en favor del campo. Además es irracional que vuelvan a cortar rutas y las palabras agraviantes de De Angeli… Considero que cuando habla de la Presidenta debería tener más cuidado, ser más prudente. Creo que estas son las cosas que no ayudan a la paz social, tampoco ayudan a recomponer un diálogo positivo.
Lo mismo pasa con las expresiones que veces tiene como opositora la dirigente (Elisa) Carrió… uno entiende que la oposición tiene que cumplir un rol, pero no en el nivel del agravio y de la ofensa permanente como se utiliza en la Argentina, desde algunos medios de comunicación y también desde la palabra fácil. Decir que son “una manga de delincuentes”, eso inhabilita todo tipo de diálogo…
- A propósito de esto que acaba de decir y teniendo en cuenta que 2009 es un año electoral, ¿cómo avisora usted el panorama político?
- Todavía falta, indudablemente que nueve, diez meses, es mucho tiempo. Creo que la Presidenta está tomando medidas muy importantes para contener la crisis, defender el empleo de los argentinos y creo que esto va a tener una valoración por la sociedad. Considero que si la Argentina contiene la crisis, si se mantiene el empleo, vamos a tener una Presidenta fortalecida, una Presidenta que está atenta a la situación internacional, que se ha colocado en un rol de estadista y esto le va a permitir al Gobierno hacer una muy buena elección en octubre para mantener la supremacía parlamentaria y garantizar la gobernabilidad en el país. Creo que la gente, cuando tenga que votar, lo va hacer pensando en todas esta cosas.
- Usted comentaba que en muchos parlamentos del mundo en un alto porcentaje se apoyan los proyectos del gobierno, sin embargo el vicepresidente Julio César Cobos no acompaña muchos proyectos y posturas del Gobierno. ¿Cuál es su opinión?
- Mi opinión no es nueva, creo que a partir de la resolución 125, el vicepresidente ha comenzado a alejarse del Gobierno, del programa del Gobierno que él impulsó y hoy esto me parece que está más pronunciado, más claramente definido, ya en el armado de una propuesta alternativa y opositora al Gobierno. Creo que el rol del vicepresidente de la Nación es de nítido perfil opositor.
- ¿Entonces debe renunciar?
- No estoy diciendo eso, estoy planteando claramente un análisis político institucional. Creo que si el vicepresidente no está de acuerdo con el Gobierno tiene derecho a buscar otro camino, pero también me parece que en algún momento deberá clarificar su situación institucional, que creo que es incompatible. No se puede ser oficialismo y oposición a la vez.
- ¿Por qué cree que Cobos se aleja del Gobierno?
- Es un camino que él ha elegido, que no es propio de la institución vicepresidencial. El vicepresidente está para acompañar a la Presidenta. La Presidenta es la jefa de la administración y por lo tanto el vicepresidente debería acompañar al Gobierno… Pero bueno, él ha elegido un rol de oposición.
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