|
“Los radicales andan más contentos que perro con dos colas”. Así resumió la alegría que reina en las huestes de la UCR por la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna a la presidencia de la Nación para las elecciones de octubre próximo.
No es para menos. De esta manera, el centenario partidario apostará a un candidato peronista -toda una ironía ideológica-, dado que este frente electoral le permitirá conservar cierta cuota de poder en las intendencias y fundamentalmente en la Cámara de Diputados de la Nación, donde actualmente cuenta con 36 varones y mujeres.
La alianza con Lavagna, desde ya, les permitirá conservar varias de las bancas en juego, que es uno de los objetivos no confesados de la dirigencia radical. De lo contrario, si iban en soledad a las urnas presidenciales, les esperaba cruzar el desierto con una anchoa en la boca.
En cambio, donde la noticia, de la cual estaban enterados en los días previos por boca del principal operador de Lavagna, el ex diputado nacional Alberto Coto, generó un rechazo inicial en los líderes del mismo espacio de centroderecha, como Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, entre otros. Por lo pronto, Coto fue más preciso a la hora de mencionar quiénes se sumarán al frente electoral. Dijo que, con seguridad, estarán Hilda González de Duhalde, Eduardo Camaño y Jorge Sarghini, el MID y más de un partido provincial, aunque optó por no individualizarlos. Claro está que aquellos partidos que realmente no son meras siglas, sino que tienen una cierta cuota de poder territorial, han postergado para marzo una postura individual o colectiva.
Duro con Lavagna
La reacción de los habituales referentes del PRO y Recrear a la hora de opinar sobre la movida de Lavagna osciló entre la ironía y los anticipos de que no hay nada que hablar de una confluencia electoral, como se apostó desde el radicalismo y del lavagnismo, por obvias razones de aumentar la capacidad de fuego electoral, conscientes de que tendrán que lidiar con todo el peso del Estado con las candidaturas del pingüino o de la pingüina.
“Si no se puede discutir de programa, ni de candidaturas, de qué quiere que hablemos, ¿de cine?”, respondió el diputado nacional Federico Pinedo, al tiempo que deslizó que en los comicios de octubre se va a producir una polarización entre el presidente Néstor Kirchner y “el candidato opositor que esté en mejores condiciones de competir” y que demás postulantes quedarán relegados a un segundo nivel.
A buen entendedor pocas palabras, sería la traducción del mensaje de Pinedo, que es una de las voces que refleja el real pensamiento del macrismo. Por su lado, Ricardo López Murphy no se le quedó en saga y fue mucho más allá. Directamente dijo que no hay ningún margen para una confluencia con Lavagna. “Existen visiones y procedimientos diferentes difíciles de conciliar” pero, además, recalcó que “hay actitudes individualistas que hacen imposible cualquier acuerdo”.
Para que no queden dudas, Lopéz Murphy dejó en claro que las candidaturas, del sector que comparten con Macri, serán después que el presidente Néstor Kirchner anuncie quiénes serán los candidatos oficiales. En la misma línea argumental el economista fue tajante: “Sigo trabajando para mi candidatura a Presidente”.
No, gracias Lavagna
Este es el panorama que ofrece la centroderecha nacional tras el anuncio de Lavagna, el que, lógicamente, sacudió del estío veraniego a la dirigencia. Por lo pronto, lo que se infiere a partir de las declaraciones de Pinedo, Macri, López Murphy y de las que aparecen en la encuesta de esta edición, es que cada uno irá por su lado: Lavanga, la UCR y el duhaldismo residual con su propio globo de ensayo, mientras que Macri y López Murphy intentarán consolidar la unidad, muchas veces atada con alfileres, que llevan adelante desde hace un par de años. Dos posiciones irreconciliables que, en última instancia, no hacen más que reflejar que la centroderecha en la Argentina prioriza su lógica acumulación de poder, antes que una mayor apertura, para intentar disputar con éxito lo que se presenta como el mayor enfrentamiento ideológico en las urnas desde el regreso de la democracia. En síntesis, por ahora cada uno por su lado, para regocijo del kirchnerismo.
|