La irrupción del Gran Cuñado causó en el ámbito político un previsible revuelo y tiene a más de un comité de campaña abocado a analizar al detalle lo que acontece en cada emisión. Y más de uno está sacando cálculos sobre si le conviene o no seguir o salir de “la casa”. Claro que eso de “salir” no está en ellos, y se supone que tampoco en manos de los que llevan adelante el programa, sino del “voto popular”, que se define a través de los llamados telefónicos a través de los cuales la producción factura generosamente.
Lo cierto es que hay ciertas dudas respecto a ese “voto popular”, y esas dudas no son para nada infundadas, como comentaba a Parlamentario un allegado a uno de los políticos retratados en el programa, a sabiendas de que los medios cuentan con al menos dos horas de antelación con los nombres de quienes serán nominados.
“Eso es obvio”, aclaró un conocedor del tema, que advirtió que si bien el ciclo se emite dos días por semana, va en vivo sólo el primero. El segundo se graba inmediatamente a continuación del primero, o sea que todos los llamados que se hacen en las 24 horas posteriores no servirían para nada. Bah, sólo para facturar, je, je… |