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Los Kirchner no se pierden una
16-5-2009
Durante los últimos 22 años, en todas las elecciones que ha habido en el país uno o los dos integrantes del matrimonio han participado como candidatos.
Por José Angel Di Mauro
Una de las características más salientes que se les advierte hoy a Néstor y Cristina Kirchner es la tendencia a tomar decisiones en un ámbito sumamente cerrado. Poco propensos a aceptar consejos, el mecanismo de toma de decisiones pasa por una mesa chica que integran ellos, a la que se puede agregar el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini. Ocasionalmente se puede integrar a esa “mesita” a Julio De Vido, ocupando el rol que mientras estuvo en el Gobierno le cupo a Alberto Fernández. Y a nadie más.
Ni pensar que Sergio Massa haya ocupado alguna vez el papel que tuvo su antecesor en la Jefatura de Gabinete.
Después, hay gente de suma confianza para los Kirchner, aunque en esta materia habría que usar el singular, pues el “medidor” de lealtades lo usa sólo Néstor. En ese rubro habrá que ubicar a “ultras K” como Guillermo Moreno, Ricardo Echegaray, Ricardo Jaime, o el diputado Carlos Kunkel, entre otros. Están también aquellos que son “fieles”, pero sólo para determinados “mandados”, tipo Luis D’Elía.
No por nada los gobiernos de los Kirchner se caracterizaron por la ausencia total de reuniones de gabinete. Son estilos, podría decirse con acierto, y la pareja proveniente de Santa Cruz no le encuentra sentido alguno a esas reuniones multitudinarias. Por un lado, porque no les gusta que lo que se hable entre cuatro paredes trascienda esas fronteras. Por el otro, porque los encuentros individuales les parecen más efectivos, a los fines de que el interlocutor pueda fijar claramente las instrucciones que se le bajan. Y además, acotan absolutamente la posibilidad a las filtraciones que tanto les molesta. Lo saben ellos, pero sobre todo lo saben los funcionarios, que tienen muy claro cual es el precio que en esta administración pueden tener las infidencias.
No por nada hablamos de “instrucciones” para los encuentros con los funcionarios. Es que si bien el diálogo existe, son pocos los que se atreven a hacer escuchar sus opiniones a modo de recomendaciones. Si son opiniones, pueden aceptarse, pero todos los integrantes de la administración K saben que nadie los quiere para dar consejos.
Uno de los pocos que sí estaban “calificados” para hacerlo era el citado Alberto Fernández, cosa que el mismo ex funcionario confiaba sin tapujos.
La misma condición les cabe a los encuestadores, que han sabido transitar en gran número el despacho principal de la Casa de Gobierno en un tiempo y la residencia de Olivos en el presente. Gente rentada para dar un servicio, pareciera estar explícito que el servicio que ellos brindan debe incluir las buenas noticias. Todos los que cumplen ese rol han sabido de antemano que no están allí para revelar flaquezas, si es que las ha habido. Y hasta incluso ha habido un caso extremo -revelado en la intimidad por él mismo a otros colegas- que le permitía al ex presidente tomar el bolígrafo y corregirle los números. Pese a ello, este encuestador sigue siendo hombre de consulta de los medios, donde goza de buen nombre, pese a su apellido tan común.
Así son los Kirchner, se los quiere o se los odia/teme. Pero ese estilo revela una concepción cerrada de la política, que no faltará quien la atribuya a las inclemencias patagónicas en las que se forjó el carácter del líder del proyecto.
Amén de ello, todo esto revela una falta de confianza en el resto del mundo. Dicho esto en forma literal, pero también práctica…
Tanto Néstor, como Cristina, están convencidos de que las lealtades son “volubles”, razón de más como para afirmar el apego al poder que tienen. Saben que cuando estén lejos del mismo, todos aquellos que hoy les son fieles estarán en otro sitio. Les queda la experiencia propia de la provincia de Buenos Aires, donde se quedaron con todo el aparato duhaldista merced a una generosa caja y a una elección ampliamente ganada en 2005. Y atrás quedó todo vestigio de transversalidad de la que habló NK al hacerse del poder.
No confían en las lealtades, pero tampoco tienen confianza en materia electoral. Y a eso vamos. No hay motivo que explique entonces que un ex presidente de la Nación se juegue el todo por el todo como está haciendo Néstor Kirchner para dar lo que él mismo definió como una “batalla” en un distrito que no es el suyo y donde un resultado adverso dejaría prematuramente herido y rengo al proyecto que encabeza.
No hay antecedente alguno de un salto de esas características. En el pasado reciente, todos los presidentes de la Nación fueron candidatos luego de haber dejado el poder. Pero no mientras lo ostentaban.
Repasemos: Raúl Alfonsín dejó el poder seis meses antes en 1989 y volvió a ser candidato, a senador en este caso, en 2001. Cargo que dejó antes de cumplir un año de mandato. Carlos Menem también fue candidato a senador en 2005, cargo que ostenta. Pero también se postuló para la presidencia en 2003, y dice que volverá a hacerlo en 2011. Ninguno de esos dos casos de ex presidentes expuestos en las urnas terminó con victorias.
El caso de Eduardo Duhalde es el inverso: también fue candidato a senador (2001), pero después de haber perdido la presidencial del 99, aunque en este caso el cargo le sirvió para ser Presidente por la vía parlamentaria.
Néstor Kirchner irá a las urnas porque no confía en nadie más para defender el proyecto. Y siempre fue así: él y su esposa han sido sucesivamente candidatos en todas las elecciones que se han sucedido desde el año 1987.
Pruebas al tanto, siempre uno u otro han sido candidatos. Nunca tuvieron la “tranquilidad” de esperar una elección fuera del bunker correspondiente.
La historia arrancó en 1987, con Kirchner como candidato a intendente de Río Gallegos, elección que ganó por 111 votos. Dos años después, su esposa debutó electoralmente como diputada provincial. En el turno siguiente, en 1991, Néstor Kirchner fue candidato a gobernador por primera vez y ganó.
En el turno siguiente, en 1993, Cristina fue candidata doble: a diputada provincial primero y a diputada nacional después, en elecciones desdobladas. Electa en ambas, renunció a su banca en el Congreso nacional.
En el 94, el matrimonio participó por primera vez juntos de una elección, en este caso para convencionales constituyentes. Cristina se instaló luego en Santa Fe, para participar de la reforma constitucional; en cambio su esposo, como tantos otros gobernadores, sólo concurrió excepcionalmente, y ese es su único antecedente como participante en un ámbito legislativo. Tal vez sirva como antecedente para imaginar cómo será lo suyo en el Congreso.
En 1995, NK obtuvo su primera reelección como gobernador, y en el turno siguiente su esposa, que ya era senadora -designada por la Legislatura provincial-, fue electa diputada nacional. En 1998, ella fue elegida convencional constituyente para reformar la Carta Magna santacruceña, mediante lo cual al año siguiente su esposo conseguía la re-reelección.
En 2001, Cristina Kirchner fue elegida senadora, esta vez a través de las urnas; dos años después, su esposo se convertía en Presidente de la Nación. En 2005, Cristina ganó en Buenos Aires la primera madre de todas las batallas, siendo reelecta como senadora, pero por la provincia de Buenos Aires. Y dos años más tarde, renunciaba por segunda vez a una banca en la Cámara alta para convertirse en Presidenta de la Nación.
2009 no será la excepción para esta sucesión de participaciones intercaladas de los Kirchner en todos los comicios. El varón, encabezará la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires. Y cuesta imaginar que en 2011 esta costumbre pueda ser alterada…
Siempre uno es candidato
1987 Néstor intendente de Río Gallegos
1989
Cristina diputada provincial
1991 Kirchner gobernador de Santa Cruz
1993 Cristina candidata a diputada provincial y a diputada nacional
1995 Kirchner reelecto gobernador
1997 Cristina diputada nacional
1999 Re-reelección de Kirchner como gobernador
2001 Cristina senadora
2003 Kirchner presidente de la Nación
2005 Cristina senadora bonaerense
2007 Cristina presidenta de la Nación
2009 Néstor candidato a diputado
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