El próximo miércoles 15 de febrero habrá una movilización a Plaza de Mayo para reclamar por la derogación de la Ley Antiterrorista.

El telón de las fantasías

16-5-2009

La espera del mensaje de las urnas del 28 de junio genera más de una especulación sobre el futuro funcionamiento de las instituciones. Desde el oficialismo azuzan todos los fantasmas. Los principales actores legislativos hablan de una simple renovación parlamentaria.

Como parte de la campaña electoral ya lanzada con todo, una de las especulaciones asentadas en las declaraciones de los candidatos y de los dirigentes es que después del 28 de junio habrá un antes y un después en la política argentina. Claro que la lectura anticipada del resultado del ejercicio de la soberanía popular les da elemento para plantear cuáles serán los cursos de acción que se avecinan. Pero lo cierto es que será simplemente una renovación legislativa, simplemente un acto democrático como lo estipula la Constitución. No ocurrirá nada tremendo.

Puertas adentro, los principales actores de la Casa de la Democracia -en conversaciones privadas y en algunos casos en puntuales definiciones de senadores y diputados que hace años que transitan los pasillos- comentan que la pareja presidencial tensó la soga más de la cuenta. “Habrá cambios en los dos cuerpos, como suele suceder cada dos años. Es una elección legislativa, hay que votar y punto y si perdemos el mundo no se viene abajo”, así tajante fue la descripción de un importante diputado del FpV.

En la misma línea de pensamiento -con sus lógicos matices- opinan los senadores oficialistas Miguel Angel Pichetto, José Pampuro y Marcelo Guinle y los radicales Ernesto Sanz, Oscar Castillo, Gerardo Morales, el socialista Rubén Giustiniani, Hilda González de Duhalde y los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá.

Es verdad que el 28 de junio varios dirigentes que sueñan con llegar a la Casa Rosada estarán pendientes de los resultados, ya que si los datos de los escrutinios les favorecen en sus distritos, se les allanará el camino para competir en las presidenciales de 2011. Mauricio Macri, Daniel Scioli, Carlos Reutemann, Hermes Binner, Julio Cobos, entre otros, esperan con ansiedad el mensaje de las urnas. Como en cualquier contienda electoral habrá ganadores y perdedores, pero de ninguna manera estará en juego la gobernabilidad, como sostiene el ex presidente Néstor Kirchner y sus principales interlocutores.

Pruebas al canto

La teoría oficial despierta más de una sonrisa cuando se afirma, con total liviandad, que “se viene un descontrol parlamentario” después del 28 de junio. Nada más alejado de la realidad, por cuanto si uno revisa la historia desde el regreso de la democracia, en un ya lejano 10 de diciembre de 1983, en los momentos más traumáticos del Congreso de la Nación los principales bloques, es decir el PJ y la UCR, buscaron los consensos para calmar las aguas.

Un ejemplo más didáctico de ello es diciembre del 2001, cuando parecía que el mundo se venía abajo al sonar de las cacerolas. Efectivamente, quedó demostrado que cuando el gobierno de Fernando de la Rúa agonizaba, y no tenía regreso, el presidente del bloque de diputados nacionales del PJ, el cordobés Humberto Roggero, reclamó el juicio político a De la Rúa. Fue el mensaje final fogoneado también por legisladores y dirigentes de la UCR.

Y en los días sucesivos, como se encarga de destacar Eduardo Camaño -en ese momento presidente de la Cámara baja-, instrumentaron todas las acciones para que en Balcarce 50 sea un legislador el que se ponga la banda presidencial y no un miembro de la Corte Suprema, como se conjeturaba.

Un inventario de gestos de conciliación permanente entre el PJ y la UCR también lo fue a la hora de sancionar determinadas leyes para garantizar precisamente “la gobernabilidad”. “No hay que dramatizar”, habría dicho José María Díaz Bancalari ante una consulta de un diputado que llegó asustado a su despacho, y seguramente más de un senador y diputado de los citados en la crónica tienen la misma respuesta.

Además, como señalamos en la edición anterior sobre qué puede pasar después del famoso domingo 28 de junio, a siete días de iniciado el invierno: la primera reflexión es que los electos asumen recién el 10 de diciembre, por lo tanto el Parlamento seguirá funcionando con el actual cuerpo, es decir con la mayoría oficialista en ambas cámaras. Ergo: no habrá problemas de gobernabilidad, tal como predicen los paladares negros del kirchnerismo.

El nuevo mapa legislativo recién se verá después de la inauguración del nuevo período ordinario de sesiones, el 1° de marzo de 2010. Tras esa fecha, año del Bicentenario, recién el tablero electrónico reflejará qué pasó con el mensaje de las urnas del 28 de junio y cómo queda configurado las nuevas representaciones políticas tanto en el Senado como en Diputados.

Entonces la construcción jurídica estará condicionada por la puja entre dos tendencias mayoritarias: el oficialismo y sus aliados y todo el arco opositor.

Un panorama idílico...

...que puede tener otro color y forma sin el tan temido mensaje de las urnas del 28 de junio se expresa de forma contundente a favor o en contra del FpV-PJ. La hipótesis de máxima es que la oposición se alce con un triunfo categórico, que obligue al oficialismo a tener una nueva política parlamentaria en el lapso que resta hasta diciembre del 2011.

Todo esto siempre y cuando la oposición tenga real incidencia en la construcción jurídica y que necesariamente demande a la Casa Rosada a consensuar determinadas leyes, en un ejercicio que le es ajeno al kirchnerismo en estos más de cinco años de Gobierno, dado que siempre trabajaron con las decisiones ya tomadas y con escaso margen para cambiarlas, salvo en temas muy puntuales, como sucedió el año pasado, que entusiasmó a más de uno, entre ellos a Agustín Rossi.

Si la administración de CFK insiste con su postura de ningunear a la oposición, el escenario, sin duda alguna, será conflictivo, pero jamás se va a desmadrar salvo un caos económico, porque a la oposición realmente les interesa ejercer el poder, no legislativo sino ejecutivo. Entonces nadie va a sacar los pies del plato porque todos pierden. Y cómo.

Por eso, más allá de sus especulaciones, Elisa Carrió es la que más habla de tranquilizar los espíritus y los ánimos. También voces como las de Carlos Reutemann, Hermes Binner, Gerardo Morales, Eduardo Duhalde, entre otros, lo mismo que empresarios, sindicalistas y la Iglesia Católica.

“En esta elección no se eligen solamente legisladores. Esta elección va a definir necesariamente un modelo de país. Necesitamos las armas de la gobernabilidad”, precisó Néstor Kirchner. En rigor las armas de la gobernabilidad no son un reclamo únicamente de NK sino de todos y que se va reflejar en las comisiones y fundamentalmente en los recintos. Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, aunque en política nada es estático por más libreto pergeñado, que después del fragor electoral donde se van a decir de todo, los cursos de acción serán en nombre de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que estamos en presencia de una elección legislativa, nada más.

Compartir en:

Tamaño de letra Tamaño de letra Tamaño de letra Tamaño de letra Imprimir

Daniel Scioli

El gobernador bonaerense recibió el respaldo de su ex rival en las elecciones de octubre, el diputado Francisco de Narváez, quien lo destacó como la "gran amenaza" política para el kirchnerismo porque consideró que era "el único que puede vencer a Cristina" Fernández en una eventual re-reelección en 2015.

Fernanda Gil Lozano

La diputada nacional (MC) fue agredida por una persona identificada como Sergio Newman y por un desconocido que la acompañaba, lo que motivó un comunicado de repudio de la Coalición Cívica.

Firenox Internet