Por Julio El Alí
Estalló la campaña electoral con un cierre de listas extremadamente mediática, donde la televisión montó un show pocas veces visto desde el reencauzamiento de la vida democrática argentina. Pareciera ser que el acto eleccionario del 28 de junio es la vida o la muerte, nada más lejos de la realidad. Tan es así que no hubo sorpresas en las grillas de los candidatos.
Ni la propia postulación del ex presidente Néstor Kirchner -pergeñada desde hace tiempo- provocó asombro. Si uno se detiene a mirar puntualmente la lista de los candidatos a diputados y senadores nacionales, podrá encontrarse con casi las mismas figuras de siempre, salvo algunas excepciones, como Nacha Guevara en la lista del FpV, o un puñado de dirigentes del campo, que competirán por otras fuerzas políticas.
Según el relevamiento realizado por Semanario Parlamentario el 38 por ciento de los diputados actuales figura en alguna lista para renovar su banca y sólo un senador oficialista buscará su reelección. El trabajo también destaca que 77 diputados dejarán su banca, mientras en la Cámara alta 16 legisladores darán las hurras.
¿Por qué tanta trascendencia a esta renovación legislativa? ¿Por qué el Gobierno apuesta a todo o nada? ¿Está en riesgo realmente la continuidad del Gobierno?... Son incógnitas que recién después del 29 de junio se podrán develar.
Tanto CFK como NK saben que el panorama económico, social y político es complicado, pero de ninguna manera se asemeja a 2001, como señalan algunos paladares negros del kirchnerismo. Lo cierto es que la mitad del cuerpo de Diputados y un tercio del Senado deben renovar sus bancas. Por lo tanto, la disputa estará allí y no el modelo económico, como dice el ex presidente.
Adiós
En la Cámara baja, 77 diputados no tienen chances de renovar sus mandatos. Esta estadística aporta datos particulares como que la vicepresidenta primera de Diputados, Patricia Vaca Narvaja, deberá dejar su cargo el próximo 10 de diciembre. También dejará su lugar el presidente de la Comisión de Agricultura, Alberto Cantero, quien pagó las consecuencias de apoyar incondicionalmente la política del Gobierno en el conflicto con el campo, aquella discusión que todavía continúa y será clave en el resultado de las elecciones, especialmente en las provincias donde el agro es el motor fundamental de la vida social.
Aunque más allá de ser una simple renovación parlamentaria, algunos jefes políticos provinciales comienzan a delinear el futuro mapa político para 2011, por lo que el comportamiento electoral de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Capital Federal, Mendoza, entre otros distritos, será de sumo interés de cara a las presidenciales.
Bajo esta premisa se llevarán a cabo los comicios del 28 de junio, donde el kirchnerismo apuntó todas sus baterías en el distrito bonaerense. Precisamente en este territorio no tuvieron buenas noticias varias legisladoras que querían seguir en sus bancas: la hija de Aldo Rico, María del Carmen Rico, Marcela Bianchi Silvestre y Edith Llanos, no figuran en las mismas, mientras que en el peronismo disidente tampoco tienen posibilidades de continuar el gremialista Dante Camaño, Jorge Villaverde y Jorge Sarghini, quien se alejó de la alianza de Felipe Solá, Francisco De Narváez y Mauricio Macri.
De los macristas, no volverán Eugenio Burzaco y Marcelo Amenta, mientras que el radicalismo dejó afuera -luego de la muerte de Raúl Alfonsín no se hicieron internas, debido al adelantamiento de los comicios- a Pedro Azcoiti y Vilma Baragiola. Asimismo, la Coalición Cívica le cerró el paso a Francisco Ferro. Tampoco tendrá chances la ex ARI Lidia Naím, ni Adriana Tomaz, del PAUFE; ni tampoco Paola Spátola, de Guardia Peronista.
Por lo tanto, desde el cierre de las listas se sabe que en Buenos Aires, tres kirchneristas, tres peronistas disidentes, dos radicales, dos macristas, uno de la CC y varios independientes no renovarán. En este distrito el Frente para la Victoria pondrá en juego 20 bancas. De acuerdo con las encuestas que hasta ahora se conocen, el oficialismo perderá alrededor de seis diputados.
En la Capital Federal el FpV pondrá en juego tres escaños, los de Claudio Morgado, María Lenz y Jorge Coscia, quienes no renovarán al no integrar ninguna lista.
En la actualidad, el Frente para la Victoria cuenta en la Cámara de Diputados con 115 legisladores propios y pondrá en juego 61 bancas, mientras que sus aliados tradicionales pondrán a consideración del electorado 11 escaños. De los 72 legisladores, el oficialismo y los aliados K dejarán en al camino alrededor de 25 diputados.
La Unión Cívica Radical es la otra fuerza que más aspira a engordar su bloque. Pondrá en juego 11 de los 23 escaños que posee, de los cuales 12 irán por la renovación.
También aumentará el número de integrantes el bloque del peronismo disidente.
En la vereda de enfrente
En la Cámara alta ocho senadores buscarán la reelección, por ende, 16 se despiden del Senado y ya piensan que lugar ocupar en la función pública o privada.
De los 24 legisladores a quienes se les vence el mandato, diez son oficialistas y dos son aliados. De estas bancas, sólo un senador kirchnerista aspira a volver al Congreso de la Nación, el chubutense Marcelo Guinle, quien cuenta con aval del gobernador Mario Das Neves, uno de los posibles presidenciables para 2011.
En tanto, 10 senadores que integran el bloque del FpV no se animaron a intentar competir por una banca a pesar de ser referentes en sus distritos como el ex gobernador pampeano Rubén Marín. Habría que ver como le va en las elecciones a Ramón Saadi, quien hasta ahora sigue en el bloque oficial.
En cambio, tres de los seis senadores radicales que finalizan su período intentarán volver al Parlamento.
Sin duda alguna el conflicto con el campo pegará duro a los candidatos del oficialismo, fundamentalmente en los distritos agroganaderos como Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y el interior de la provincia de Buenos Aires.
Con esta perspectiva el bloque que lidera Miguel Angel Pichetto perderá por lo menos dos miembros. Welcome II
Con la frente en alto 48 diputados volverán a intentar ocupar una banca en la Cámara baja. Los oficialistas bonaerenses son los que más arriesgan en las próximas elecciones del 28 de junio. De las 35 bancas que renueva la provincia de Buenos, 20 pertenecen al Frente para la Victoria, de los cuales 17 van por su reelección, todos fieles exponentes del kircherismo puro. Los diputados que van por otro período son Héctor Recalde (5°), Diana Conti (6°), Carlos Kunkel (7°), Luis Cigogna (8°), Mariano West (10°), Carlos “Cuto” Moreno (11°), Teresa García 12°), Remo Carlotto (14°), Juliana Di Tullio (15°), Dante Dovena (16°), Edgardo Depetri (17°), Mabel Müller (18°), Marcelo Fernández (19°), Luis Ilarregui (20°), Nora César (21°), Héctor Porto (23°) y Claudia Bernazza (27°).
De esta lista tienen casi asegurado su reingreso en la Cámara baja hasta el décimo tercer lugar y luego dependerá de las renuncias de los candidatos testimoniales. Por lo tanto los que están ubicados hasta el decimoséptimo puesto estarán a la expectativa. Por Unión PRO en Buenos Aires irán por un nuevo período Francisco de Narváez (1°) y Felipe Solá (2°), quien aún contaba con mandato hasta 2011, pero decidió renunciar a su banca. También buscará la reelección Rubén Ledesma (8°). Mientras que por el Acuerdo Cívico y Social la única legisladora que va por otro mandato es Marcela Rodríguez (5°). En la lista del Frente Nuevo Encuentro que lidera Martín Sabbatella está en la grilla el diputado del SI Carlos Raimundi, en un lejano cuarto lugar, donde su chance de continuar en la Cámara baja son casi nulas.
Y si de oficialismo se habla en tiempos de los Kirchner, no se puede dejar de mencionar al santafesino Agustín Rossi, quien logró aprobar todos los proyectos de ley que envió el Poder Ejecutivo, hasta la polémica retenciones móviles al agro. Sin embargo, su continuidad en la Cámara de Diputados pende de un hilo. Las encuestas en su distrito no favorecen al oficialismo. Su reelección está ahí, casi arañando.
En cambio, el PRO tiene asegurado renovar en la Capital Federal a dos integrantes de su bancada: Esteban Bullrich (2°), Paula Bertol (3°), mientras que Julián Obiglio (6°) y Luis Galvalisi (7°) deberán esperar un batacazo del macrismo para continuar siendo diputados.
En la otra Cámara, ocho senadores son los que buscarán la reelección: dos catamarqueños, Oscar Castillo y Ramón Saadi; los tres santafesinos, Rubén Giustiniani (PS), Carlos Reutemann y Roxana Latorre (PJ disidente); un mendocino, el radical Ernesto Sanz, un chubutense, Marcelo Guinle, y un pampeano, Juan Carlos Marino (UCR).
De los 127 diputados que finalizan el mandato, 48 buscan la reelección mientras que de 24 bancas en juego en el Senado, sólo ocho senadores tendrán la oportunidad de volver a ocupar un lugar en el recinto de la Cámara alta.
Para Néstor Kirchner la elección del 28 de junio es a todo o nada y tan es así que puso lo mejor que tiene en la provincia de Buenos Aires. No dejó nada en el banco, jugará con todos sus titulares. El riesgo es mayúsculo, aunque toda la dirigencia del arco opositor dijo que sostendrá contra viento y marea la gobernabilidad, que tanto preocupa a la pareja presidencial.
Más allá de las encuestas, lo cierto es que el Frente para la Victoria dejará en la contienda electoral varios diputados, de allí el desvelo del líder del PJ.
Sin embargo, el panorama para la oposición es otra. Tienen chances de mejorar sus bloques, especialmente el peronismo disidente y la UCR. Ahora sólo resta esperar el mensaje de las urnas. Eso sí, el 10 de diciembre el mapa legislativo será distinto, más allá de las encuestas y estrategias electorales. Es irreversible la nueva composición de ambas Cámaras.
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