Los bloques unipersonales son un fenómeno muy particular dado que en algunos casos se cristalizan a partir de que arriban a la Cámara baja en representación de fuerzas provinciales o nacionales con mínima inserción electoral o, en su defecto, surgen como hongos a partir de las diferencias internas, en muchos de los casos no informadas con rigor, de los bloques de los principales partidos.
De acuerdo con el sitio web de la Cámara de Diputados lucen ese título solitario 19 bloques y con la renovación parcial la cifra se verá reducida a apenas cuatro: Claudio Lozano (Proyecto Sur), Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires), José Arbo (Partido Liberal de Corrientes) que se caracterizan por sus diferencias ideológicas con la pareja presidencial y el cuarto sobreviviente es el bonaerense radical Norberto Erro (Buenos Aires por el Cambio).
Erro originalmente integraba el bloque De la Concertación, que presidía Daniel Katz, pero tras el conflicto del Gobierno con el campo se desgajó en tres sectores. Katz conformó el bloque ConFe, alineado a Julio Cobos, mientras que Erro y otros cuatro diputados se quedaron con el nombre del bloque original que preside el neuquino Hugo Prieto. El tercer sector lo alumbró Silvia Vázquez. Pero la división no se detuvo, ya que Norberto Erro decidió armar su bloque unipersonal, por desavenencias políticas.
La historia de Marta Velarde, Norma Morandini y Elisa Carrió merece un párrafo aparte. Velarde fue la primera diputada que pegó el portazo del FpV por el conflicto del campo, ya que se oponía a las retenciones móviles expresadas en la famosa Resolución 125, en tanto que Morandini dejó las filas del PANU por su enfrentamiento con su líder, Luis Juez, y ambas compartieron el espacio opositor pergeñado por Elisa Carrió y al final tuvieron su recompensa. Morandini acompaña a Luis Juez para el Senado y Velarde va en cuarto lugar en la lista de diputados nacionales del Acuerdo Cívico y Social de Capital Federal.
La diputada por Santiago del Estero fue nominada en pleno fervor por bajar la edad de imputabilidad a los menores donde ella picó en la lucha mediática al proponer bajarla a 12 años, lo que generó más de una resistencia en el seno de la Coalición Cívica, pero su líder salió a respaldarla, y donde manda capitán no mandan marineros...
Del resto de los unipersonales, menos el mendocino Omar De Marchi con reales posibilidades de lograr la renovación de su banca, merced al frente electoral que armó entre el Partido Demócrata y el PRO, cierran sus pasos legislativos.
Un pelotón que incluye a los peronistas Jorge Sarghini y Jorge Villaverde (va cuarto en la lista que encabeza Luis Patti), más Nora Ginzburg y Marcelo Amenta quedaron afuera de las fuerzas en que se referenciaban a la hora de las candidaturas, lo mismo que los porteños Eduardo Lorenzo Borocotó y Dante Camaño, que ingresó a la Cámara baja al no aprobarse el pliego de Luis Patti.
También finalizan su mandato el entrerriano peronista Emilio Martínez Garbino y la sanjuanina Adriana Marino, que intentará renovar, pero por su ubicación en la lista es difícil su regreso.
Historias de idas y vueltas que en la mayoría de los casos llegan a su ocaso el 9 de diciembre de este año, oportunidad en que cada uno realizará un balance de su actuación en las comisiones y en el recinto, en particular a la hora de las definiciones sobre las leyes.
También quedarán en el recuerdo los nombres escogidos para bautizar sus unipersonales y sus intervenciones en el recinto y sus proyectos presentados, lo mismo que sus declaraciones políticas.
Con relación a la rendición de cuentas, no tendrán que hacer ningún inventario o descarga alguna. Un balance que debe incluir cuando, en algunas oportunidades, su presencia era fundamental para llegar al quórum y en otros para que el tablero electrónico cante lo contrario.
La historia parlamentaria de los bloques unipersonales demuestra, desde el regreso de la democracia, que en determinados momentos fueron fundamentales para que el oficialismo de turno alcance el número necesario para iniciar la sesión o aprobar un proyecto de ley.
Un ejemplo de ello se vivió el año pasado, cuando el jefe de la bancda del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, sudó la gota gorda para reunir el número necesario para iniciar la sesión. Entonces irrumpió en el recinto Eduardo Lorenzo Borocotó y al justificar esa decisiva presencia argumentó: “Yo no faltó a ninguna sesión, es mi trabajo”.
Como se recordará, Lorenzo Borocotó fue electo como diputado nacional por el macrismo y luego decidió renunciar a esa fuerza motorizada por Mauricio Macri, en una inolvidable conferencia de prensa en la Casa de Gobierno junto al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Una voltereta que acuñó la famosa frase que quedará en los anales políticos del país: “borocotización”, un calificativo que ahora se utiliza para nombrar a aquellos que cambian la camiseta partidaria de un día para otro, sin mediar una razón de peso para convencer a quienes lo votaron.
El 10 de diciembre se cierra una etapa más de los unipersonales que habitaron en la Cámara baja en los cuatro últimos años y se puede conjeturar que en los venideros dejen de ser apenas cuatro como lo demuestra la historia. Resta esperar el mensaje de las urnas del 28 de junio.
14 anti K
En este lote de bloques unipersonales figuran los porteños Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires), Claudio Lozano (Proyecto Sur), el correntino del Partido Liberal José Arbó y el radical bonaerense Norberto Erro. Todos ellos tienen mandato hasta el 10 de diciembre de 2011.
También están la santiagueña Marta Velarde (Justicialismo Republicano), que se fue del FpV, y la cordobesa Norma Morandini (Memoria y Democracia) que rompió con Luis Juez y ahora gracias a Elisa Carrió integra la fórmula para el Senado junto al verborrágico Juez y Velarde fue candidateada como diputada porteña por la CC.
Los demás, salvo el mendocino Omar De Marchi que encabeza la lista de diputados nacionales por su partido en alianza con el PRO, cierran sus pasos: los bonaerenses Marcelo Amenta (Convergencia Federal), Jorge Sarghini (Justicialista Nacional), Nora Ginzburg (Frente por los Derechos Ciudadanos), Jorge Villaverde (Peronista Federal) Emilio Martínez Garbino (Convergencia Enterriana), el porteño Dante Camaño (Nacional Sindical) y la sanjuanina Adriana Marino (Frente Producción y Trabajo).
De los 14 legisladores que se oponen a la política de la pareja presidencial, solamente cuatro seguirán ocupando una banca en la Cámara baja, aunque se podría agregar el escaño que le corresponde al mendocino De Marchi.
5 aliados K
El listado de bloques unipersonales funcionales al oficialismo son en la actualidad el del misionero Emilio Kakubur (Dignidad Peronista), el porteño Eduardo Lorenzo Borocotó (Movimiento Independiente), las bonaerenses Paola Spátola (Guardia Peronista) y Adriana Tomáz (PAUFE) con algunas oscilaciones, el catamarqueño Eduardo Pastoriza (Por la Verdad). A todos ellos se les vence el mandato en diciembre.
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