El fantasma de una eventual crisis es el argumento. Según comentaron en las últimas horas diversas fuentes del Gobierno, se sabe que desde presidencia se quiere imponer el miedo que puede despertar una posible crisis si es que finalmente los legisladores deciden disminuir las retenciones a los granos.
“La situación fiscal no deja margen en este momento para bajar las retenciones. Lo que no dicen los legisladores es de dónde va a salir la plata para cubrir lo que se pierde por rebajar retenciones”, puntualizó una fuente del Ministerio de Economía.
En realidad, ese mismo funcionario fue directo cuando advirtió que la situación fiscal actual es mucho más compleja, especialmente por el lado de las provincias.
“En el Congreso hablan de bajar las retenciones a la soja, algunos de eliminarlas. Sería bueno que antes que impulsar alguno de esos proyectos hablen con los gobernadores, porque hay que recordar que las cargas al comercio exterior ahora se coparticipan con las provincias”, enfatizó otro funcionario.
En el entorno del ministro de Economía, Amado Boudou, aseguran que los gobernadores están teniendo problemas en sus cuentas públicas y consideran difícil que se pueda a llevar adelante un descenso en las retenciones a ese producto alimenticio. En Gobierno aseguran que no se resiente tanto “la caja” a nivel nacional, sino que el impacto será muy fuerte a nivel provincial y municipal.
Por su parte, el secretario de Política Económica, Roberto Feletti, defendió las retenciones a la exportación de granos, que se aplican sobre la renta de ganancias del agro, y advirtió que “en este debate la oposición va a tener que ser muy cuidadosa de lo que dice, porque si no le va a tener que presentar a la población un programa de ajuste fiscal”.
Feletti recordó que las retenciones cobradas en los últimos años “permitieron que el Estado pudiera recibir ingresos en moneda dura, y con eso afrontar una deuda reprogramada después del canje y el servicio de deuda en dólares”.
Eso, agregó el funcionario, le dio al fisco “un enorme margen de autonomía y de sustentabilidad monetaria y fiscal, porque podía manejar el tipo de cambio y dejarlo deslizar sin que se deteriorara la ecuación fiscal”.
Feletti agregó que “las retenciones le dieron sustentabilidad fiscal al Gobierno”, lo cual posibilitó “producir reequilibrios en el manejo monetario fiscal y expandir el gasto social y la inversión pública”.
Sobre los reclamos de ajuste fiscal de algunos sectores opositores, el secretario alertó que ese rumbo “profundizaría la recesión”. “Recordemos, dijo, los primeros momentos del Gobierno de la Alianza, en 2000, cuando en una economía que lentamente comenzaba a tomar un poco de impulso, después de la crisis rusa y la devaluación brasileña, con la idea de que se iba a crear confianza externa e iban a venir capitales, hubo un aumento de impuestos y rebajas de salarios y jubilaciones”.
De esta manera, tanto en comentario de pasillos como públicamente, el Gobierno salió a tratar de mostrar “la película peligrosa que puede representar para el país el descenso de esas retenciones”.
La pulseada está planteada. La realidad muestra que al margen de todos los argumentos y “fantasmas” que está tratando de imponer el Gobierno sobre la baja de las retenciones, parecería que el esquema de carga fiscal sobre el comercio exterior va a ser muy difícil sostenerlo en el tiempo tal como está.
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