Una delegación de la Asamblea Popular Nacional China visitará el jueves la Comisión de Educación de la Cámara baja.

“El peronismo se tiene que juntar”

8-8-2009

Jorge Sarghini quiere repensar al peronismo. Considera que debe modernizarse y democratizarse y rechaza la alternativa de que el partido termine siendo la pata de un proyecto de terceros. En materia económica, sintetiza los problemas del país en tres instancias: recesión, inflación, un superávit que no alcanza y fuga de capitales.

Flamante titular del bloque Unión Peronista que responde al felipismo cuyo inspirador ya no está en la Cámara de Diputados, sino que volverá el próximo 10 de diciembre, Jorge Sarghini es un reconocido dirigente de la provincia de Buenos Aires que transcurre sus últimos meses en el Congreso de la Nación, habida cuenta de que sorpresivamente no integró las listas armadas por el trípode De Narváez-Macri-Solá. El reitera, como lo dijo en su momento, que se bajó por decisión propia, pero está claro que se siente víctima de ese proceso de “desperonización” que remarca que hubo durante esos días de campaña.

Fue titular del Banco Provincia, ministro de Economía bonaerense y secretario de Hacienda de la Nación durante la administración de Eduardo Duhalde, a quien reconoce como una figura de peso con la que sería importante contar para pensar el “post-kirchnerismo”.

En diálogo con Parlamentario, hizo gala de sus conocimientos a la hora de argumentar porqué el Congreso debe hacerse cargo de la fijación de las retenciones. De cara a la gran pelea que ya se está dando en la Cámara baja en torno a las facultades delegadas que vencen el próximo 24 de agosto, reconoció que hay una ley que es “el corazón de la discusión, que es esa que delega a través del Código Aduanero al Poder Ejecutivo la facultad de fijar retenciones”.

- Eso es lo que está en discusión. Para los que no integramos el oficialismo, la postura de mínima, es que desde ya el Congreso tiene que recuperar la facultad de fijar retenciones, y además tiene que haber una baja al actual nivel de retenciones. Después, todo lo demás se puede conversar. Si después del conflicto increíble que generó la resolución 125, producto de esa delegación, esa delegación vence y el Congreso vuelve a darle esta facultad al Ejecutivo, bueno, seríamos muchos los que estaríamos incumpliendo lo que hemos dicho.

- ¿El Congreso sería el que determine en el futuro el nivel de las retenciones?

- Claro, eso no quiere decir que no se pueda buscar un mecanismo que le dé cierto margen al Ejecutivo para administrarlas. Porque son muchísimos productos, el nomenclador es enorme y tiene que haber cierta flexibilidad. Pero también tiene que haber ciertos límites muy claros, que no permitan cualquier nivel de retenciones como se han permitido. Inclusive, toda discusión implicaría que cualquier límite superior para fijar retenciones va a tener que estar por debajo de los límites que hoy hay en algunos casos. En el caso de la soja, que es el más emblemático, puede discutirse mucho cual es el límite superior. Lo que seguramente no da lugar a discusión es que los productores más pequeños, la famosa segmentación, tiene que bajarse de una manera importante. Estamos al inicio de las decisiones de siembra, y en el caso del maíz no podemos esperar más para dar allí una señal en la baja de retenciones.

- Hay voces, no necesariamente del oficialismo, sino de eventuales aliados, que dicen que es una locura que en el marco de esta crisis el Congreso se ocupe de esas cosas que le corresponden al Ejecutivo.

- Si hay una facultad que el Congreso tiene, entre tantas otras, es la de fijar impuestos. Y los derechos de importación y exportación, como lo establece la Constitución, son un impuesto y la responsabilidad es del Congreso. Esto no quiere decir que para mover alícuotas de manera marginal y la enorme cantidad de productos de los que hay que fijar, no se le esté dando al Ejecutivo cierto margen. Pero por de pronto, hay que ponerle un techo, un límite.

- ¿Cómo está la economía argentina hoy en este contexto de crisis internacional?

- Estamos en problemas: una economía en recesión, con inflación, donde el superávit primario del sector público no alcanza para pagar los intereses de la deuda, por eso en estos días han tenido que acudir a reservas para hacer un pago. Donde el superávit comercial, el ingreso genuino de divisas por exportaciones por encima de las importaciones, apenas cubre la fuga que está habiendo de capitales; un sector como el agroalimentario, el más dinámico de la economía, el que le puede poner un piso más rápido a la crisis, el que puede despegar más rápido cuando las condiciones internacionales se empiecen a dar -y están cerca de hacerlo-, del cual depende el 80% del territorio nacional, en conflicto desde hace un año y medio… Estamos mal, estamos en problemas. Ninguno de solución extremadamente compleja; ninguno de solución similar a las grandes medidas que hubo que tomar en las grandes crisis, pero todos juntos son mucho. Y lo más grave es que no se ve que tengamos reacción y digamos: bueno, tenemos que enfrentar la inflación, el tema fiscal, resolver el problema de los productores agroalimentarios… Tenemos que generar confianza de una vez por todas para que la fuga de capitales se pare.

- ¿Le parece que en el Congreso las principales espadas del oficialismo no tienen margen de negociación?

- Yo veo que no tienen margen, que se ha puesto de manifiesto que este llamado al diálogo y esta nueva etapa de hablar con todos, se agota en un diálogo vacío en la Casa Rosada, porque si hay un lugar de diálogo es el Congreso. Y diálogo significa sentarse con márgenes para discutir con el otro… Porque si dialogar ante una ley del oficialismo es: “vengan y voten esta ley sin discutir”, no hay diálogo. Y obviamente, para que pueda haber posibilidad de diálogo, acercamiento y consenso, los legisladores del oficialismo que están en el Congreso, tendrían que tener un margen que a mi entender no entienden.

- ¿Qué perspectivas ve con vistas a 2011 en materia de candidatos del peronismo disidente que usted encarna? ¿A quiénes pondría en la grilla?

- Es lejano. Es cierto que esta elección de junio, que no dejó grandes ganadores sino liderazgos nítidos, perfila mejor a algunos dirigentes que a otros. No digo nada nuevo si digo que en el justicialismo Carlos Reutemann es uno de los hombres que están en mejores condiciones hacia delante; pero bueno, es lógico y esperable que un candidato potencial todavía no se defina como tal, no sólo porque falta mucho, sino porque también creo que nadie va a ser candidato del peronismo si no ve señales claras de que va a haber un peronismo unido. El peronismo se tiene que volver a unir y yo adhiero también a esa idea y hay que repensar al peronismo, entendiendo que la etapa del kirchnerismo, a la cual se adaptó el partido de una manera muy rígida, ha terminado. Porque somos muchos los que estamos afuera de la participación partidaria, porque en esta etapa pasada no hubo ninguna posibilidad de tener disensos adentro, ninguna posibilidad de participar en el peronismo sino estábamos de acuerdo con el kirchnerismo. Yo no lo estaba y he tenido que andar por afuera, cosa que creo que también se agotó como etapa: el peronismo se tiene que juntar y seguramente si lo hace, se moderniza, se democratiza, abre posibilidades de debate y de competencia interna, ahí sí los candidatos se van a sentir más firmes para decir “yo quiero”.

- ¿Cómo lo ve a Felipe Solá? ¿Acompañando a Reutemann?

- No lo se, va a tener que definirlo. Yo empujé el acuerdo que en definitiva terminó siendo el ganador en la provincia de Buenos Aires el 28 de junio, lo hice acompañando a Solá, y por supuesto no me conformó cómo se dio el proceso. Tuvo una desperonización que hizo que yo terminara no siendo parte de esa construcción, no integrara, por decisión propia, la lista, razón por la cual hoy actúo con absoluta independencia de lo que eso fue. Si Solá decide volver a trabajar en esta reconstrucción, este repensar al peronismo en la etapa que viene, seguramente va a ser uno de los hombres importantes en el peronismo de la provincia de Buenos Aires para sentar en una mesa federal. Esa es una decisión de él que no se si va a tomar o no. Está claro que la discusión que se viene no es menor; algunos queremos un peronismo unido; otros quieren un peronismo dividido porque todos quieren tener una pata peronista en su proyecto. Yo voy a trabajar por lo primero, y sería bueno que Solá también lo haga.

- ¿Ve incorporado a este grupo a Macri?

- Hoy lo veo construyendo por afuera del peronismo, obviamente con mucho interés por tener una pata peronista en su armado, y es legítimo ese interés. Pero está afuera, es parte de otro partido. El peronismo después deberá decidir si se unifica, como siempre lo ha hecho, o con quien construye los frentes, pero desde el peronismo. Creo que la gran discusión es esa: si el peronismo se va a unir y desde el propio peronismo va a ir a la construcción de otros frentes, o el peronismo va a seguir dividido y parte de esa división va a seguir siendo la pata peronista de algún proyecto de terceros. Y lo digo habiendo sido yo parte de eso en esta etapa en que no tuve espacio adentro del justicialismo por mi disidencia con Kirchner, y creo que la verdad, son intentos agotados.

- ¿Duhalde?

- No sé qué va a hacer, si él quisiera, si tuviera voluntad y decisión de ayudar a este repensar el peronismo post-kirchnerista, podría aportar muchísimo, pero yo no puedo decir que esté en él esa voluntad y esa decisión. Si la tuviera, sería un aporte más que importante.

- También se habla de un sector que tendría acercamiento con Cobos, quien también busca la pata peronista.

- Son distintas apuestas, distintas visiones, todos los justicialistas que hoy no formamos el oficialismo tenemos un piso de acuerdo lo suficientemente grande como para actuar juntos aquí en el Congreso, pero seguramente no todos estamos pensando lo mismo respecto del futuro. Yo pienso poner mis energías, una vez que termine mi actividad en el Congreso, en tratar primero desde mi lugar, que es el peronismo de la provincia de Buenos Aires, tratar de trabajar para que el peronismo se junte, se renueve y se repiense.

- ¿Se lo imagina a Kirchner, a partir de diciembre, en el Congreso?

- Me cuesta imaginarlo, pero como siempre me equivoco cuando analizo lo que Kirchner podría hacer, es probable que venga.

- Probable, no seguro…

- No, seguro no. Le digo la verdad: me cuesta imaginarlo, fundamentalmente por lo que implica. Asumir responsabilidades en el Congreso es estar en contacto permanente con todo el mundo, estar muy expuesto a los medios… Pero creo que sería muy bueno que estuviese aquí.

- Usted dijo una vez que Kirchner le había dicho que la clave del poder es “caja e intendentes del conurbano”.

- “Caja, reserva, e intendentes del conurbano”…

- Pero la caja ahora ya no está tan sólida…

- Sólo tiene reservas, que además van disminuyendo. La caja está muy débil, en los primeros siete meses del año el superávit primario no alcanzó para los intereses de la deuda, con lo cual hubo déficit financiero y tuvimos que recurrir a las reservas para hacer frente al principal vencimiento que hubo los primeros días de agosto; las reservas están, pero son menos; y de los intendentes del conurbano, el propio Kirchner ha dicho que la inmensa mayoría lo ha traicionado, que él ha sido víctima de “esa vieja política que ellos expresan”… Así que de ese trípode le queda poco.

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