A partir del recambio, otro será el escenario. Hasta entonces somos mayoría, después veremos”. Con su habitual franqueza el jefe del bloque de senadores del oficialismo Miguel Angel Pichetto libra las batallas finales de un proyecto nacional y popular como fue bautizado por la pareja presidencial y que el domingo 28-J cosechó una dura derrota, que para la oposición fue el golpe final para la era K. Con los resultados en la mano, los jefes de los bloques de la oposición intentan arrinconar al oficialismo, pero hasta ahora no pudieron conseguir el objetivo trazado. La cosecha obtenida es magra en ambos recintos.
Ese es el cuadro de situación: por un lado el oficialismo, tanto en la Cámara baja como en la Alta, buscando preservar la centralidad del proyecto traducido en leyes como las facultades delegadas, los superpoderes. Luego vendrá el Presupuesto Nacional 2010, entre otras iniciativas económicas, que será la frutilla de la torta K.
En rigor no hay una frontera entre lo económico y lo político, ambos van de la mano tanto de Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner y de sus operadores en el Congreso de la Nación, visibilizados en Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, al ser jefes de bloques, pero es una playa de maniobra que los excede. Detrás de ellos están los gobernadores peronistas y los aliados, y los caudillos regionales como Eduardo Duhalde que, por más que diga lo contrario, es uno de los sostenes del oficialismo. ¿Cómo se preguntará el lector? Ordenó a los suyos no romper las filas del FpV en ambas cámaras y su esposa, la senadora nacional Hilda González de Duhalde, accedió al diálogo institucional, lo que la llevó a cuestionar al zigzagueante santafesino Carlos Reutemann.
Duhalde como veterano jugador de ajedrez mueve pacientemente las piezas en el tablero peronista. Hasta ahora está jugando fuerte con los alfiles, esperando el momento para dar el jaque mate.
Siga el baile, siga...La prórroga de las facultades delegadas le da cierto aire al Gobierno para poder encarnar su proyecto. Retener en su poder el manejo del artículo 755 del Código Aduanero, a través del cual se fijan los derechos de exportación a gusto y paladar de las necesidades estructurales, uno de los ejes de las críticas de la oposición y de la dirigencia del campo, quienes fatigaron los despachos y los medios de comunicación con sus quejas al autismo del oficialismo, es un gran logro de los jefes de las bancadas del oficialismo.
Del texto original se eliminó, a pedido de los bloques de centro izquierda, la posibilidad de “subdelegar” esas facultades en funcionarios de segunda y tercera línea, para pasar a ser ejercidas únicamente por el Poder Ejecutivo. De esta manera la ampliación a 16 miembros, es decir ocho senadores y ocho diputados de la Comisión Bicameral que revisará cuales de las 1900 leyes que componen el combo de facultades delegadas quedarán o no en manos del Gobierno, con un plazo de ocho meses, sólo prorrogables por 30 días más y con la obligación de rendir informes mensuales.
Con relación a los superpoderes es una de las iniciativas coraza para aguantar la crisis económica. La pareja presidencial limitó sus propias facultades para reasignar partidas presupuestarias al cinco por ciento del total del Presupuesto, tomando como ejemplo el modelo de Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Todo una chicana al mejor estilo kirchnerista.
Según datos del oficialismo, en el ejercicio 2007 el Gobierno redistribuyó el 3,95 por ciento del total del Presupuesto. En 2008 esa redistribución fue del 2,96 por ciento y en lo que va del año redistribuyó partidas en un 1,5 por ciento. Inclusive se jactan los K que este año, a diferencias de los anteriores, no habrá sobrestimación del Presupuesto, lo que implicaría el uso de los DNU para agregar partidas por la merma en la actividad económica.
Pegado a esto está en la bandeja la emergencia agropecuaria que establece 500 millones de pesos, un beneficio que está destinado a paliar las dificultades generadas especialmente por la sequía en varios sectores del campo y comenzará regir, no ahora, sino en enero del año que viene.
Un combo que incluye la iniciativa que busca proteger a la industria de electrónicos radicadas en Tierra del Fuego al subir el IVA a un 21 por ciento a los productos importados o elaborados en otras provincias, lo que le asegura los votos de oficialistas y opositores en el Senado.
Operativo distracción
El oficialismo tras cantar victoria en ambos recintos, aprobando –con el apoyo de sus aliados- leyes que en la madrugada del 28–J no se imaginaban, ahora se darán el gusto para habilitar la discusión sobre el proyecto para crear la Asignación Universal a la Niñez, un reclamo de la misma tropa y de la oposición, con lo cual entrarán en juego la propuesta pergeñada por la CTA a través del diputado de Proyecto Sur, Claudio Lozano, los de la Coalición Cívica y los macrismo, entre otros, y que promete ser más que arduo.
En rigor una discusión previa a la gran batalla que será el tratamiento del Presupuesto nacional 2010.
“Para seguir creciendo hay que sostener el superávit fiscal”, es la consigna que enarbola el oficialismo a través de sus voceros más empinados y que gana terreno en las discusiones puertas adentro.
Inclusive el senador nacional correntino Fabián Rios y el diputado nacional santafesino Gustavo Marconato, titulares de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras, advierten que a diferencia de años anteriores la aprobación del Presupuesto 2010 no será nada fácil. Una percepción que no sólo ellos tienen, sino también los habitantes de Balcarce 50 y la Quinta presidencial de Olivos.
En ese sentido, trascendió que los gobernadores no van a aceptar pasivamente los números que ya están en el despacho del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, enviada con anticipación por el ministro de Economía, Amado Boudou.
Sin lugar a dudas que la presión de los gobernadores va a tener efecto en las conductas de los legisladores, en particular las del oficialismo. Como se puede apreciar se avecina otro frente de tormenta para Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, tal vez la última donde ambos deberán sudar la gota gorda para satisfacer la demanda de CFK y NK.
Por derecha y por izquierda
La frase de “se mira y no se toca” se refleja en las conductas de quienes apoyaron las votaciones en las comisiones y en los recintos. Claro que lo de la dupla Carlos Reutemann y Roxana Latorre es para la antología. La jugada de la senadora, hasta ese momento fiel ladera del enigmático “Lole”, dejó mal parado ante la sociedad y fundamentalmente frente a sus comprovincianos a Reutemann, quien tardó 24 horas para desacreditar públicamente a Latorre por firmar el dictamen favorable de las facultades delegadas. Con esa rúbrica, la senadora habilitó para que el tema sea aprobado por simple mayoría, para la inmensa felicidad de Pichetto y compañía, caso contrario el panorama sería distinto para el FpV.
Claro que no fue el único caso paradojal. También los representantes de Chubut y Catamarca jugaron al doble juego. Los diputados norteños apoyaron en el recinto la propuesta oficial al igual que los legisladores que responden al gobernador Mario Das Neves.
La centro izquierda tampoco salió airosa en Diputados. Cuando pintaba para un apoyo crítico al Gobierno, licuaron esa posibilidad y se rompió el frente con sus respectivas excusas ideológicas que ni entre ellos se las creen.
En cuanto a los tres bloques de peso en la Cámara baja: la UCR, el PRO y la CC y el peronismo disidente, conducidos por Oscar Aguad, Federico Pinedo, Adrián Pérez y Jorge Sarghini, mantuvieron sus posiciones contrarias sin fisuras en sus filas.
Con este panorama se llega con un oficialismo abroquelado, defendiendo a ultranza el proyecto, tras haber prometido conjugar el verbo consenso, aunque a la hora de ponerlo en práctica para la redacción de las leyes, no fue así. Por ahora el FpV pudo zafar para conseguir el preciado quórum, merced a acuerdos con sectores neokirchneristas que aún confían en las bondades del proyecto político de la pareja presidencial. Sin ese apoyo, otro sería el cantar.
Por su lado la oposición quedó atrapada en estas idas y vueltas, y sólo le resta esperar el 10 de diciembre. No les queda otra y en el ínterin gritar en las comisiones y en los recintos su impotencia de imponer ahora y no en esa fecha, el mensaje de las urnas. Lo mismo que las huestes del campo, que prometen nuevas acciones de repudio.
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