La economía argentina sigue empantanada. Esa es una realidad por más que el Gobierno trate de demostrar que el panorama empieza a ser mejor y más auspicioso.
En realidad, todos los números macroeconómicos que están difundiendo siguen mostrando un cuadro recesivo, agravado incluso en los últimos días por la desconfianza de los hombres del establishment local en función de nuevos enfrentamientos que está planteando el Gobierno.
En ese sentido, son varios los dirigentes empresarios -tanto del sector industrial, como de la banca y las finanzas- que advierten que éste no es el momento oportuno para plantear temas como la ley de Radiodifusión o una nueva pelea con el campo.
“Es increíble. En el Gobierno hay gente que tiene poder de autodestrucción. Después de lo que pasó con las elecciones de junio, creo que lo más sensato era llamar al consenso pero en serio, trabajar con la oposición en forma mucho más coordinada y atender cuestiones realmente urgentes”, resaltó un importante dirigente de la Unión Industrial Argentina.
El mismo ejecutivo se quejó con cierta vehemencia. “No hay caso. Este Gobierno está empecinado en el enfrentamiento, en buscar siempre el enfrentamiento y eso va a complicar cada vez más no sólo la economía, sino la propia vida política del país”, resaltó el empresario.
Y justamente estos nuevos enfrentamientos que está sosteniendo el Gobierno se producen con datos macroeconómicos realmente negativos. Es el caso de la producción industrial, que en el primer semestre de este año tuvo una caída real del orden del 10 por ciento.
La propia actividad económica habría mostrado, en la primera parte del año, un descenso que, según los especialistas, varía entre dos y cuatro por ciento.
Incluso, en la última semana se conocieron otros datos preocupantes.
Es precisamente el caso de la actividad de la construcción, que en julio registró una caída de 6,9 por ciento frente a igual mes del año pasado, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La baja interanual de 6,9 por ciento que se produjo respecto de julio de 2008 es la segunda más importante de los últimos doce meses (7 por ciento en noviembre de 2008). Por otra parte, fue el quinto mes de 2009 con comparaciones interanuales negativas.
El crecimiento de 0,6 con relación a junio sirvió para revertir dos meses de caídas consecutivas en el cotejo intermensual (1,1 por ciento en mayo y 2,9 por ciento en junio).
Los empresarios eran pesimistas sobre la evolución del sector durante agosto.
La encuesta cualitativa del sector reveló que el 97 por ciento de los consultados no espera un avance de la actividad durante el mes de agosto. Entre los que se dedican a la obra pública el 61,1 por ciento dijo que el nivel no variaría, el 36,1 por ciento esperaba una baja y apenas el 2,8 por ciento confiaba en un progreso.
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