Los argumentos de la oposición no resisten el menor análisis. Con esa posición, cerremos el Congreso hasta que asuman las nuevos integrantes en ambas cámaras”. La frase pertenece a la diputada nacional del FpV Diana Conti. Casi en la misma línea, su compañero de ruta, otro paladar negro kirchnerista, Carlos Kunkel, levanta la apuesta y asegura que la ley sale o sale en treinta días.
Ante esta aseveración, al jefe del bloque del FpV, Agustín Rossi, no le queda alternativa, y para bajar el tono de la discusión con la oposición aclara que no es una pelea contra Clarín, sino por la democratización de los medios de comunicación. Obviamente, los referentes más importantes del arco opositor no le creen ni un ápice al diputado santafesino.
Más allá de las discrepancias o la disyuntiva de que la actual composición legislativa no debería sancionar la ley de Comunicación Audiovisual, lo cierto es que los legisladores del oficialismo tienen la misión de aprobar el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. La misión es clara: “Abroquelar a toda la tropa y acordar con nuestros aliados”. Léase diputados del MPN, Frente Cívico por Santiago, Concertación Forja, Concertación, Encuentro Popular, Libres del Sur, algunos legisladores del SI, más los unipersonales que siempre jugaron con el oficialismo. Este conglomerado de bloques suma alrededor de veinte votos, decisivos para la hora de conformar el quórum y la media sanción del proyecto.
Tanto Rossi, como el titular del bloque del Senado, Miguel Angel Pichetto, saben que sin la ayuda de estos sectores no podrán satisfacer la demanda de la pareja presidencial.
Rossi es consciente que el acompañamiento no es una movida simple, sino mas bien lo contrario. Va incidir en los varones y mujeres de su bloque las posturas que asuman los gobernadores y los caudillos regionales. Por lo pronto, el que ya avisó que no cuenten con los legisladores chubutenses es Mario Das Neves, quien ahora parece que jugará definitivamente contra los intereses de la Casa Rosada, aunque varios líderes de la oposición no confían en las palabras del gobernador sureño.
Un primer sondeo de Rossi le depara optimismo, pero con cierta cautela. “El monitoreo es permanente y se está hablando con todos, en especial con los renuentes”, asegura una fuente de la mesa chica del bloque de diputados nacionales, aunque se niega a precisar la cifra de los presuntos rebeldes, pero Parlamentario está en condiciones de adelantar que serían diez los diputados que no apoyarían la propuesta oficial.
Cosas de radicales
Lo de la UCR es para la antología. Mientras rechazaban de plano el debate por la nueva ley de Radiodifusión, sus autoridades, en particular el jefe del bloque Oscar Aguad, requirió con éxito que el texto no sea analizado únicamente en las comisiones de Comunicaciones e Informática y Presupuesto y Hacienda, cuyos titulares Manuel Baladrón y Gustavo Marconato, dos fieles incondicionales del proyecto K, sino también en la de Libertad de Expresión presidida por su correligionaria Silvana Giudici.
Rápidamente, desde el oficialismo se la otorgaron sin pensarlo dos veces. Ahora la UCR tiene que resolver cuál será su postura final, ya que por un lado se opone a tratarlo con la actual composición y, por la otra, clama para que el proyecto se trate también en la Comisión de Libertad y Expresión.
Fuentes cercanas al bloque del centenario partido adelantaron a Parlamentario que sus legisladores no participarán de la sesión especial más esperada de lo que resta de las ordinarias. Especial para aprobar con simple mayoría de los presentes como sucedió con las facultadas delegadas.
La misma actitud adoptarán los legisladores de Unión-PRO, cuyos referentes Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá, adelantaron que “no formarán parte de este nuevo circo”. Inclusive De Narváez anticipó que “todas las leyes que se aprueben con esta composición de la Cámara que no corresponde al resultado del 28 de junio van a ser revisadas luego del 10 de diciembre”.
Desde el socialismo, a través de Silvia Augusburger, reclama un debate “sin hipocresías” y, en tanto, en el bloque del SI que lidera Eduardo Macaluse existen diferencias de criterios entre sus miembros.
Macaluse, para apoyar la postura del Gobierno, pide -por ejemplo- que la revisión de las licencias que proponen los K cada dos años por el surgimiento de nuevas tecnologías las haga una comisión de carácter técnico-académica y no el Ejecutivo. También no están de acuerdo con el lugar que se da a la participación de las telefónicas y pedirán precisiones de cómo se va a aplicar la distribución del 33 por ciento del espectro y que ONG accederán primero.
Desde Libres del Sur, sus diputadas Cecilia Merchan y Victoria Donda Pérez, ya confirmaron su adhesión a sancionar la norma.
Como se puede apreciar las aguas están divididas una vez más. El oficialismo y sus aliados naturales y circunstanciales y el resto de la oposición, que esta vez intentará arrebatarle una derrota al invicto Agustín Rossi.
Al todo o nada
La puesta en escena de la ley es una prueba de fuego de la pareja presidencial y tensionó imprevistamente las relaciones en su propia tropa, con los aliados y con los bloques de la oposición como la UCR, la CC y el PRO en un punto sin retorno, en función de las posiciones esgrimidas.
Qué sucederá en el recinto es un misterio por ahora, pero con seguridad, mas temprano que tarde, se revelará las conductas del bloque oficial y de los aliados. Por lo pronto, todas las miradas están puestas cómo jugarán los 110 diputados propios. ¿Habrá deserción? ¿Se enfermarán algunos? ¿Otros optarán por viajar? Tanto NK como CFK tienen afilados sus lápices para anotar puntualmente el comportamiento de la tropa oficial.
En un sondeo realizado por Parlamentario, varios legisladores del FpV dijeron que no apoyarán la propuesta. En total serían alrededor de diez legisladores. Si esta consulta se confirma, las huestes de Rossi solamente tendrán 100 diputados. Cifra que no le alcanza, ni con la sumatoria de sus aliados para aprobar la norma en ciernes.
El corazón del proyecto
Cabe acotar que el espectro radioeléctrico se dividía a través de un concurso basado en criterios patrimoniales. El nuevo proyecto reserva espacio para el Estado nacional, las provincias, los municipios y las universidades nacionales y también designa un 33% para las asociaciones sin fines de lucro.
Con la ley actual, las cooperativas no podían ser prestadoras de servicios de telecomunicación cuando existe en la misma localidad un prestador privado. Precisamente uno de los cambios fundamentales es el ingreso de los licenciatarios de servicios públicos al mercado de los servicios de radiodifusión habilitando el triple play, esto es brindar Internet, telefonía y televisión. Los medios de comunicación que no estaban contemplados hasta ahora tendrán acceso a frecuencias, un plan de normalización y financiamiento para sostenerlos y dispone una tarifa social para el acceso a los servicios de suscripción, como la televisión por cable, que será determinado por audiencia pública.
Esos y otros detalles que se amplían en los puntos claves reconfiguran una nueva ley la que para ser aprobada debe ser modificada si o sí, de lo contrario la pareja presidencial se que dará con las ganas de ganarle la batalla a Clarín y otros medios.
Además de ese proyecto están los de Silvana Giudici, Sonia Escudero, Raúl Solanas, Silvia Vázquez, Roy Cortina y Horacio Alcuaz, entre otros, que son los que levantan la oposición y dentro de las filas del oficialismo. Resta saber hasta donde jugará el oficialismo.
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