Una delegación de la Asamblea Popular Nacional China visitará el jueves la Comisión de Educación de la Cámara baja.

No hay futuro sin memoria

5-9-2009

La celebración de los 150 años de la Biblioteca del Congreso de la Nación no concitó las luces de la televisión. Es que no es noticia la consolidación de la cultura federal. Al margen de ello, senadores y diputados nacionales e invitados especiales cumplieron el ritual de los festejos.

No hay futuro sin memoria, es una de las frases que puede resumir la existencia de la Biblioteca del Congreso de la Nación. En sus libros, folletos, fotos, grabaciones y cuadros uno ve esta parte de la historia de nuestro país y de América Latina.

Ciento cincuenta años en palabras e imágenes y silencios de los cursos de acción, tanto en democracia como en las dictaduras militares que la interrumpieron. Junto a los Diarios de Sesiones que contienen la totalidad de esas discusiones y textos parlamentarios, y entre los volúmenes donde se transcribieron las deliberaciones de nuestras asambleas constituyentes, están las obras de filosofías y los tratados de derecho y de ciencias políticas, que fueron consultados, antes de la Constitución Nacional de 1853 y después de ella, por nuestros sucesivos constituyentes, legisladores y juristas.

Y está, asimismo, la recta doctrina constitucional, expuesta en muchos de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en las páginas de los más firmes y acertados constitucionalistas.

La mayoría de esos libros, cuyo número -como el resto del caudal de la Biblioteca- ha crecido constantemente, ocupa el ámbito de la Dirección de Referencia Legislativa, que también reúne y procesa el cúmulo de las legislaciones extranjeras contemporáneas. En tal Dirección puede consultarse, en consecuencia, dos catálogos incesantemente actualizados: el de las leyes, decretos, resoluciones y ordenanzas dictados en la República Argentina, y el que incluye ordenadamente las leyes de otros países, también acompañadas, como las nacionales, de sus respectivos precedentes parlamentarios. No están ausentes, desde luego, las constituciones de nuestros Estados anteriores, las normas emanadas de sus legislaturas y las de carácter municipal.

El punto de partida

“La Biblioteca es, destinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la Independencia”, dijo el general José de San Martín cuando inauguró la Biblioteca Nacional de Perú en la ciudad de Lima.

Un deseo que se plasmó en el Congreso Nacional. Según fuentes históricas las primeras inquietudes dirigidas a disponer de una biblioteca propia fue en 1856, en ocasión de tratarse el proyecto del Presupuesto General de la Nación para 1857. En efecto, en la sesión de la Cámara de Diputados del 16 de septiembre se resolvió incorporar una partida de tres mil pesos fuertes en el anexo del Ministerio del Interior, destinada específicamente a la formación de la Biblioteca del Congreso, de acuerdo con la recomendación de la Comisión de Legislación y Negocios Constitucionales expresada en el siguiente despacho:

“La Comisión aconseja también presupuestar esta misma partida la suma de tres pesos para una biblioteca del Congreso, suprimiendo la asignación contenida en el N° 9, destinada a comprar obras para la Biblioteca del Senado. Cree la comisión, más útil y justo, que esta biblioteca pertenezca a ambas cámaras, porque en ambas cámaras se siente la misma necesidad de poseer libros que faciliten sus trabajos”. ( Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, años 1854/55/56, tomo único, pp 486 y 490).

No esta demás recordar que el Congreso Constituyente de 1826 contó con una pequeña biblioteca especializada, cuyo volumen se acrecentó en 1863, fecha en la que se reunió el Congreso de Santa Fe, con la incorporación de un conjunto de obras de derecho público y de filosofía política.

Todo está guardado

Italia donó el nogal que reviste enteramente el Salón de Lectura Oficial, sus altas y profundas paredes, entre ellas, se extienden las empinadas estanterías de madera y cristal, los amplios pupitres y los minuciosos, inagotables ficheros, estratégicos por cierto a la hora de las consultas, no sólo de los lectores, de los investigadores, sino de aquellos que bucean en la historia no oficial.

En ese contexto el 11 de noviembre de 1974 se inauguró la Sala de Lectura Pública, con sus oficinas anexas, microcine y depósito de material bibliográfico que, se construyó por convenio con el Gobierno de la Ciudad, en Alsina 1835.

Con el regreso de la democracia, en el ya lejano 10 de diciembre de 1983, la Biblioteca recupera un rol institucional que se proyecta en el tiempo y que gana espacios fuera de la General Paz desde una perspectiva federal.

Este proceso de crecimiento fue emprendido por senadores y diputados nacionales que renovaron sus mandatos periódicamente, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento Orgánico de la Comisión Administradora Bicameral que tiene a su cargo la conducción del organismo.

Un accionar que contempla ciclos de conferencias, seminarios y cursos creándose talleres gratuitos sobre pintura, dibujo, historia del periodismo y la difusión del programa de audiovisuales en los colegios titulado: “El Congreso va a la Escuela”.

Cursos de acción que no se quedan en las buenas intenciones de hacer una cultura federal, sino todo lo que implique su configuración en los cuatro puntos cardinales del país y para ese objetivo empezó a transitar el Bibliomóvil.

Un micro de 14 metros de largo y 4 de alto, que consta de dos pisos, en su parte inferior tiene una sala de lectura con alrededor de 3000 mil libros seleccionados y una fotocopiadora, y en el piso superior la sala de multimedia con 10 computadoras conectadas a Internet y sistema WI-FI, videoteca, reproductor de DVD y cine móvil.

Por las rutas argentinas portando 150 años de historia, 150 años de un trabajo silencioso, en más de una oportunidad ninguneado por los medios de comunicación que buscan en el Congreso el escándalo, pero no la consolidación de la cultura federal.

El festejo

El acto comenzó con el descubrimiento de una placa recordatoria de la fecha del 23 de agosto 1859-2009, lo que despertó los primeros aplausos de los invitados especiales y del personal de la Biblioteca que colmaron la Sala Pública.

El director Coordinador de la BCN, Bernardino Cabezas en las palabras de apertura manifestó que “en los 35 años que llevo en la Biblioteca tuve compañeros que me formaron y me acompañaron y autoridades que me generaron ideas de cómo encaminar distintos temas”, para agregar luego que “con el aporte de todo el personal se ha forjado esta institución, pero en los últimos años se le dio otra impronta, incorporando tecnología de última generación y últimamente estamos generando una certificación de un sistema de gestión de calidad en área de atención al público.

Más adelante Cabezas agradeció a la senadora (MC) Graciela Bar que acompañó con Mabel Müller su designación “dándome la oportunidad de estar al frente de esta institución”, y al diputado Juan Carlos Gioja, que “tuvo la audacia de mantenerme durante dos períodos en esta función de Director de Coordinación”.

En tanto la Subdirectora de Investigaciones Históricas de la BCN, profesora Estela Cirulli de César señaló tener el privilegio de representar a un equipo de trabajo que “compartió la responsabilidad del Libro en homenaje a los 150 años y que presentamos en este acto”.

Luego se hizo entrega del Libro “Historia de la BCN” y reconocimiento por su labor a los ex directores Coordinadores Generales: Lino Omar Benítez, Olga Ferreyra de Spognardi, Domingo Arnaldo Bravi, Eduardo Raed, Alberto Revah y David Alazdraki. En otro tramo del acto el titular de la BCN, Juan Carlos Gioja hizo entrega del libro a ex presidentes de la Comisión Administradora, diputado nacional (MC) Lorenzo Pepe, José Figueroa y Gerardo Palacios.

El jefe de Producción de Filatelia del Correo Argentino, Alberto Onetto, también participó del evento y presentó el Entero Postal del Correo Argentino conmemorando los 150 años de la BCN . Según el funcionario se emitirán 6.000 ejemplares de esta estampilla que podrán coleccionar los filatelistas pero también servirán para envíos postales.

También estuvo presente el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien presentó el libro “Tomo I de las Actas del II Congreso Internacional Extraordinario de Filosofía en San Juan”.

“Este libro que se presenta en el momento que esta institución cumple 150 años pertenece a muchas personas, pero de una manera muy generosa pertenece hoy a la historia de la Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina”, puntualizó González.

Después el escritor y ensayista Eduardo Peñafort hizo entrega del libro a diez académicos de Filosofía, integrantes de la Comisión Honoraria del Congreso de Filosofía que tuvo lugar en San Juan. Entre ellos a Juan Carlos Gioja, la doctora Alcira Bonilla, profesora Viviana Martínez, profesor Luis Garcés, la diputada Betina Giufi,

Previo al cierre del emotivo festejo, el licenciado Pablo Santolaria, gerente de certificaciones de Sistema de Gestión de IRAM, hizo entrega formal de la Certificación de la norma ISO 9001-2008, de Recomendación por la gestión de IRAM al presidente de la Comisión Bicameral Administradora de la BCN, Juan Carlos Gioja.

Compartir en:

Tamaño de letra Tamaño de letra Tamaño de letra Tamaño de letra Imprimir

Néstor Kirchner

El diputado nacional recibió un "reconocimiento" de Estados Unidos por la tarea emprendida como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en el conflicto entre Colombia y Venezuela.

Carlos Reutemann

El ex presidente Eduardo Duhalde descartó al senador como candidato presidencial por el Peronismo Federal en las próximas elecciones, asegurando que se trata de una "decisión definitiva".

Firenox Internet