La derogación de la ley de internas abiertas, obligatorias y simultáneas, por parte de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, abre, al parecer, un nuevo frente: la aparición de viejos problemas electorales en la Provincia.
Las próximas elecciones previstas para octubre traerán, sin duda, muchos frentes electorales y poca presentación de fórmulas por parte de los denominados partidos políticos tradicionales.
Como consecuencia de las divisiones de muchos partidos, como el Justicialista, actualmente FpV y PJ o la UCR, con frentes pro Lavagna, Concertación Plural o de candidatos propios, pero con alianzas entre otros, donde algunos incluso se entremezclan, los frentes serán la vedette también en la Provincia más importante del país.
Hace pocos años, la aparición de la ley provincial 12.915 y su decreto reglamentario, mas allá de algunas contradicciones entre ellos, dieron paso en el ámbito bonaerense al régimen de selección de candidatos a cargos públicos electivos mediante internas abiertas y simultaneas para los partidos políticos, agrupaciones municipales, federaciones y alianzas transitorias que se formaran con motivo de las elecciones por venir.
En esas elecciones pudieron votar todos los ciudadanos empadronados y los extranjeros que, en la Provincia, se encuentran inscriptos en el registro establecido por la ley provincial 11.700 y sus modificatorias.
Se pensaba, en la época de la sanción de la ley de internas abiertas, que la implementación de este régimen alentaba la participación y el control ciudadano en los procesos de selección de los candidatos a cargos electivos en los partidos políticos y agrupaciones municipales.
Sin embargo, para la diputada Griselda Petri “los procesos electorales de los años 2003 y 2005 demostraron la exigua participación de aquellas personas no afiliadas a partidos políticos, así como las dificultades, en el caso provincial, por no contar con un padrón de electores no afiliados a partidos políticos”.
Esta situación, junto a los nuevos reordenamientos políticos donde “hoy la ciudadanía en su conjunto pone en duda cuál es el rumbo de los partidos políticos denominados tradicionales, cuál es el análisis que los mismos efectúan sobre su reciente pasado, así como qué proponen en los ámbitos institucionales, llevó a los legisladores nacionales a producir una derogación de este sistema de elección”. Durante el mes de noviembre de 2006 -según explicó la diputada- suspendieron la ley 25.611 pero no en su totalidad, ya que dejaron vigentes los arts. 2 y 5, que refieren el primero al reconocimiento de alianzas y el segundo al proceso de caducidad de los partidos políticos, por ser estos temas necesarios y convenientes en la vida institucional de los argentinos.
Ahora bien, en la provincia de Buenos Aires se hacía ineludible reordenar el sistema de elecciones, a fin de compatibilizarlo con el nacional. Pero “a las apuradas, en la última sesión del año, ingresando a última hora, se produjo lisa y llanamente la derogación total de la ley 12.915, con lo que se dejó sin efecto también una herramienta electoral no contenida en el sistema general de la ley 5.109 (ley electoral provincial): me refiero a los presupuestos del art. 3º de la ley de internas abiertas hoy derogada, que exigía una sola candidatura por categoría electoral y para un solo cargo electivo, así como también una sola candidatura por partido político o alianza electoral”, expresó la diputada de Arrecifes, que integra la bancada de la UCR pero que algunos la vinculan con los K del centenario partido.
La importancia de esta herramienta electoral o artículo de la ley derogada era, sin duda, evitar, y con razón, lo sucedido en elecciones anteriores al año 2003, donde, por ejemplo, figuras como el ex comisario Luis Patti pudo, en este marco, presentarse como candidato a gobernador y también a intendente de la localidad de Escobar. Así, tantos otros fueron candidatos a intendentes en sus comunidades, pero también a primeros concejales y pudieron además presentarse en listas de distintos partidos políticos o alianzas electorales, lo que permitió, “sumar” votos con distintas boletas partidarias y así con “una entidad casi religiosa”, los segundos pudieron ser primeros (ejemplo: Carlos Ruckauf 1999). Lo que algunos llamaron “ley de lemas encubierta” regía en la Provincia y ahora aparece como una amenaza.
Se sabe en el ámbito provincial que el felipismo resistió hasta “más no poder” la derogación que finalmente se materializó. De hecho, varios fueron los legisladores que presentaron proyectos sobre la cuestión y ninguno remite a la tropa del gobernador. En el Senado, por caso, donde arrancó el proceso legislativo que se consumó el mismo 28 de diciembre, estaban los proyectos que finalmente se juntaron en un único despacho, presentados por Patricio García, del PJ, y de Graciela De Leo, de la UCR. También habían ingresado los proyectos de Guillermo Pérez, un kirchnerista “línea directa”, y de Marcelo Honores, de la UCR.
Para la diputada Petri “se hace necesario retomar algunas herramientas útiles al sistema electoral, sobre todo como las de este art. 3, que contenía la ley 12.915, en aras de una mayor transparencia de los procesos electorales por venir, que sin duda hacen a una democracia más sana, menos compleja y más certera para el ciudadano común”.
Será necesario entonces, en las primeras sesiones extraordinarias del mes de febrero de 2007, “rever y corregir estas cuestiones con mis pares, que no son otra cosa que los representantes de los bonaerenses y por ende debemos estar atentos a los reclamos de la ciudadanía, en función de prever el mejor y más transparente sistema electoral posible”, subrayó la legisladora de la segunda sección electoral.
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