Si alguien cambió de opinión tras escuchar a los disertantes en las audiencias le entrego un premio y hay que hacer un acto público”. La frase la pronunció ante un redactor de Parlamentario un encumbrado miembro de la bancada del bloque del FpV-PJ que lidera Miguel Angel Pichetto, y sin lugar a dudas no es equivocada, sino que refleja cabalmente el efecto de las audiencias, que para los legisladores de la oposición son “simplemente para mostrar una fachada de democracia”. Ahora, que el oficialismo tenga en cuenta las propuestas escuchadas, es otro cantar...
Sin embargo, hay que destacar que las audiencias realizadas en la Cámara alta fueron más prolijas que en Diputados. Aunque el resultado fuera el mismo: nadie modificó sus posiciones.
Los argumentos escuchados -de todos los tenores ideológicos o de preservación de la Constitución- fueron más bien para los medios antes que para los senadores. Desde la prepotencia verbal de Hebe de Bonafini a las precisiones de los constitucionalistas como Daniel Sabsay, Feliz Loñ, Bernardo Licht y Alberto González Arzac, pasaron por el plenario de comisiones de la Cámara alta, sin olvidarnos de los sectores empresarios y organizaciones sociales. Eso sí, hubo un par de chicanas para enrostrar tal o cual opinión.
Es un secreto a voces que las posiciones de los integrantes de los bloques del oficialismo se dirimieron puertas adentro y fundamentalmente en Balcarce 50 y la Quinta presidencial de Olivos. También tuvieron activa participación los gobernadores que comulgan con la pareja presidencial y sus aliados.
El que eludió las presiones de toda índole fue el jujeño Guillermo Jenefes, quien se convirtió en pieza clave a la hora de las definiciones. Hasta se dio el lujo de dejar trascender que no quiso atender cuatro llamadas telefónicas de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, lo que sacó de casillas NK, quien fue uno de los que de entrada planteó sin éxito eyectarlo de la presidencia de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión.
El mismo mecanismo urdido hace poco más de un año para desplazar al empresario aceitero cordobés Roberto Urquía por su posición favorable a la famosa e inolvidable resolución 125.
La idea de “borrarlo” de la presidencia de la ahora estratégica comisión no prosperó, como pedían los gurkas del kirchnerismo, por la férrea oposición de varios integrantes de la mesa de conducción del bloque. Estos, de acuerdo con lo relatado a Parlamentario por uno de ellos, entendieron que algo así tendría un efecto contraproducente; es decir, operaría en contra. “Si sacábamos a Jenefes de la presidencia de la comisión, más de un integrante del bloque se iba a solidarizar con él. Y esto obviamente, repercutiría en la votación”, admitió nuestro interlocutor en riguroso off the record.
En rigor, Jenefes resistió la embestida hasta el minuto final de estampar su rúbrica, la más esperada por todos los legisladores, los empresarios de los medios de comunicación y todos los que estaban pendientes de esta acción.
No es para menos, estaba en juego una de las jugadas más importantes de NK, quien fiel a su estilo tensó la cuerda hasta el final. Pero por esas ironías de la historia el proyecto en ciernes estaba pendiente de Guillermo Jenefes, que siempre jugó a favor de las leyes estratégicas del kirchnerismo, salvo en temas puntuales como la defensa y promoción de la industria del tabaco, la ley de impuestos tecnológicos y de las economías regionales.
También quedó demostrado que no es un orgánico del PJ de su provincia. Las sugerencias del presidente de la Cámara baja, su coterráneo Eduardo Fellner, le entraron por un oído y le salieron por el otro, para desesperación del oficialismo.
Eso sí, más allá del éxito o no de la postura oficial, la figura de Jenefes en la de la pareja presidencial y sus acólitos no será igual en el futuro.
A especular se dijo
Los cursos de acción de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de acuerdo con la información brindada por oficialistas y opositores a Parlamentario, tiene esta agenda.
La primera alternativa es que el proyecto se apruebe sin tocar una coma lo sancionado en Diputados. En ese caso, sale la ley y punto.
Segunda alternativa: se aprueba en general y en particular pierde el oficialismo en un par de artículos, los más controvertidos. Ante esta instancia, el proyecto vuelve a la cámara de origen, es decir la Cámara baja. Si el Frente para la Victoria quiere convalidar el proyecto tal cual fue aprobado por ellos, necesita los dos tercios de los presentes para ratificar íntegramente el texto, lo que es una utopía que reconoce hasta el propio Agustín Rossi.
Ahora, si el kirchnerismo y sus aliados no reúnen los dos tercios, el proyecto puede ser ratificado ahora por el Senado por simple mayoría, ya que se habrá convertido -con las modificaciones realizadas- en la cámara de origen.
Esta es la idea de máxima con que cuenta el oficialismo, aunque Miguel Angel Pichetto confía en que logrará tener los números necesarios para que la polémica ley de medios no vuelva a la Cámara de Diputados. Si el rionegrino logra este objetivo, su opacada estrella en el firmamento K, volverá a brillar.
Un mérito en el que José “Pepe” Pampuro también aporta lo suyo desde un perfil bajo, pero de fidelidad. Es que Pampuro fue uno de los operadores hacia los propios y los aliados, y lógicamente ahora lo puede exhibir.
Ni una coma
En la primera de las hipótesis, que es la que -obviamente- más entusiasma a Pichetto y a la pareja presidencial, se aprueba en general y en particular el texto para que inmediatamente sea publicado en el Boletín Oficial y se disponga su puesta en práctica en los términos establecidos originalmente.
De acuerdo con los últimos recuentos que se hacen tanto en el Senado como en la Quinta presidencial de Olivos, los números cerrarían. Dicen que tienen 36 voluntades para los artículos más cuestionados, ya que las últimas resistencias se diluyeron por acción de las presiones, sin olvidarse de las promesas de tiempos venturosos para el futuro y sus gentes en las provincias.
Una propuesta que alcanza a la tropa propia y a los aliados que pasaron a jugar un papel preponderante tanto en las comisiones como lo será en el recinto, más allá de las luces de la TV.
Sin lugar a dudas es un escenario favorable que repercutiría en el seno del peronismo en su conjunto, en particular de cara a las elecciones presidenciales, vigorizando las aspiraciones de Néstor Kirchner de regresar a Balcarce 50, apuntalando de paso la gestión de CFK.
En caso de que efectivamente Pichetto cante victoria, el panorama en lo que resta hasta el 10 de diciembre es más que auspicioso para el FpV en cuanto a la sanción de las leyes restantes, como el Presupuesto y otros temas económicos.
Rebeldes en el recinto
El segundo escenario es la aprobación en general y la derrota en particular del oficialismo. No en todos los artículos, sino el 161 -el que más inquieta a los empresarios de medios-, sin olvidarse del 32 y el 45, que también son codiciados por la oposición y algunos miembros del FpV.
De cumplirse el panorama que más inquieta al oficialismo, la norma sería aprobada en general, pero a la hora de tratar en particular, es decir artículo por artículo, el jefe de la bancada Miguel Angel Pichetto luciría el mismo rostro compungido que cuando Julio Cleto Cobos se despachó con su voto no positivo para que la historia lo juzgue, sin sospechar.
Estas especulaciones se basan en que la oposición contaría con el voto del socialista Rubén Giustiniani, del neuquino del MPN Horacio Lores y eventualmente del peronista catamarqueño Luis Saadi. Con estos votos, la oposición reuniría 32 voluntades, con la expectativa de contar en la hora de la votación en particular con el apoyo de la oficialista chubutense Silvia Giusti y de la mendocina Mónica Troadello. Si esto se produjera, llegarían a 34 votos. Y a esperar la decisión del tucumano Julio Miranda, que a esta hora juega al misterio, teniendo a Pichetto y compañía al borde de un ataque de nervios. No es para menos, pues el voto del tucumano sería desequilibrante. En las huestes del FpV confían en que Miranda finalmente votará con el kirchnerismo; si esto no sucede será la segunda derrota de NK en la Cámara alta.
Chau virginidad
Si se confirma que el proyecto sufre una modificación, Agustín Rossi deberá apelar a todos sus recursos para no perder el invicto que mantiene desde que asumió como jefe de la bancada, aunque es consciente de que le será difícil juntar los dos tercios para convalidar lo aprobado en la Cámara de Diputados. Una verdadera utopía.
Un cuadro que también es observado desde afuera por ejemplo por el constitucionalista Félix Loñ como se puede apreciar en la entrevista realizada por Parlamentario.
Los números que le deparan al kirchnerismo no son favorables, además la oposición no va a cometer la torpeza de retirarse, como hoy admiten en sus conversaciones privadas. Inclusive en el seno de la UCR es motivo de discusiones internas que pueden significar la caída de la jefatura del cordobés Oscar Aguad para ungir a Ricardo Alfonsín en su lugar.
Un clima caldeado que también atraviesa a la CC y al PRO, aunque en menor medida a las huestes que lidera Federico Pinedo.
Final a toda orquesta
Sin duda alguna el texto aprobado por el Senado tendrá implicancias jurídicas y fundamentalmente político-partidarias. En ese contexto, trascendió que en caso de perder la votación en particular, el FpV apuesta a que sea solamente en un artículo para no perder la centralidad del proyecto.
Otras voces hasta hablan de que puede suceder un veto presidencial al artículo modificado, lo que es desmentido oficiosamente por funcionarios de Balcarce 50.
Precisamente CFK reafirma que “esta ley no es de un Gobierno, del Estado o de un partido político. Es el Gobierno el que toma un proyecto de la sociedad y a través de las discusiones democráticas como nunca se dieron en más de 25 foros en todo el país, sometido a consideración de la ciudadanía lo que era un proyecto de la gente”.
Un virtuoso eufemismo al que le falta agregar que la historia no es un libreto congelado, sino que está abierto, sujeto a las idas y venidas de la construcción jurídica, tal cual se aprestan a protagonizar los senadores.
Ausentes con aviso Estarían ausentes por razones de salud tres senadores. El cordobés Roberto Urquía, la misionera Elida Vigo y el radical chubutense Norberto Massoni.
El rebelde
Hasta que llegó al Senado la media sanción de Diputados de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el empresario de medios jujeño Guillermo Jenefes tenía un perfil bajo y no era partidario de declaraciones grandilocuentes, inclusive en su participación en el recinto de acuerdo con las estadísticas de Calidad Legislativa el año pasado pronunció 10.256 palabras y se ubicó en el lugar 28.
La carrera legislativa contabiliza que fue diputado provincial entre 1995-1999 para inmediatamente después arribar a la Cámara baja hasta el 2005, pero renovó por otro mandato hasta el 2011 junto a la hermana del presidente de la Cámara de Diputados, Liliana Fellner.
En el ámbito provincial partidario se desempeñó como presidente del PJ y congresal nacional. Su incidencia en el PJ tuvo su muestra, por ejemplo, cuando su hermano fue elegido miembro de la Corte Suprema de Justicia de Jujuy, hace un par de años atrás. Un lugar al que se accede con acuerdos superestructurales.
De acuerdo con la evaluación de sus pares, no le gusta la fama, sino todo lo contrario. Un panorama que ahora tuvo que modificar radicalmente por la estratégica comisión que preside. En su entorno se comenta que se negó a atender cuatro llamados presidenciales, con lo que ello significa y para mas de uno es un gesto que la pareja presidencial no olvidará fácilmente. El hombre, como no vive de la política, se da estos gustos.
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